Por lo pronto, el precio del maíz ha volado por las nubes, donde el contrato a marzo que se negocia en Chicago, y que es el referente de nuestro agricultores en el ciclo PV, ha ganado desde el pasado 4 de agosto al cierre del viernes pasado, un espectacular 20.91% equivalente a 27.36 dólares/tonelada.

Tras el reporte sobre inventarios trimestrales que emitiera el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA, por sus siglas en inglés) el pasado 30 de septiembre, en el que sorpresivamente mostró inventarios bajos en maíz que hizo que los precios del grano volaran por los aires, el mercado anticipaba recortes en rendimientos, producción del ciclo anterior, reducción en rendimientos en el ciclo actual y en consecuencia, una reducción en la expectativa de los inventarios finales para este ciclo en el reporte sobre oferta y demanda al mes de octubre que emitiera el USDA el pasado viernes.

Los pronósticos se cumplieron, pero no necesariamente en los rubros ni en las magnitudes que esperaba el mercado. El USDA volvió a sorprender al mercado, y en cuanto se publicaron los datos, los fondos volvieron a la carga con fuertes compras que en algún momento llegaron a ser de dos dígitos para finalmente reducir parte de las ganancias generadas en la sesión.

Y es que a nivel mundial, el USDA recortó las estimaciones de la oferta total en 8.47 millones de toneladas, para ubicarla en 1,463.06 millones, mientras que al consumo le recortó 2.14 millones de toneladas para ubicar los inventarios finales en 300.45 millones, es decir, 6.34 millones de toneladas por debajo del mes anterior pero 250,000 toneladas por encima de lo que esperaba el mercado.

Pero las sorpresas vinieron por las estimaciones para Estados Unidos, principal productor de maíz a nivel mundial.

Para empezar, el mercado consideraba que debido a problemas climatológicos como los sufridos en Iowa, el rendimiento del maíz sería revisado a la baja en niveles de 11.15 toneladas/hectárea; sin embargo, el USDA mantuvo el rendimiento en los 11.20 toneladas/hectárea, por el contrario, el mercado esperaba que la superficie cosechada no sufriera variaciones significativas, y fue ahí donde precisamente le redujo 400,000 hectáreas haciendo que la producción se redujera en 4.52 millones de toneladas para ubicarla en 373.96 millones, es decir 2.36 millones por debajo de lo esperado y 4.52 por debajo del reporte anterior.

A ello, se sumó un recorte en los inventarios iniciales, es decir, los sobrantes del ciclo anterior por 6.55 millones de toneladas, en consonancia con el recorte que hiciera el USDA en su reporte trimestral del que ya les comentaba.

En resumen, la oferta total quedó en 425.27 millones de toneladas, 11.07 millones de toneladas menos que en el reporte anterior.

Por el lado del consumo también hubo sorpresas. Las exportaciones se mantuvieron sin cambios, cuando la mayoría del mercado consideraba que el USDA las revisaría hacia arriba ante las fuertes compras que se han visto por parte de China tanto en maíz, soya y trigo en las semanas recientes, mientras que nadie esperaba hiciera recortes en el consumo animal o en el de etanol, los cuales sumaron un recorte de 2.54 millones de toneladas para quedar el consumo total en 370.22 millones de toneladas.

El resultado fue que los inventarios finales para Estados Unidos se ubicaron en 55.04 millones de toneladas, 8.53 millones de toneladas por debajo del mes anterior, pero todavía 4.36 millones de toneladas por encima del ciclo anterior.

Por lo pronto, el precio del maíz ha volado por las nubes, donde el contrato a marzo que se negocia en Chicago, y que es el referente de nuestro agricultores en el ciclo PV, ha ganado desde el pasado 4 de agosto al cierre del viernes pasado, un espectacular 20.91% equivalente a 27.36 dólares/tonelada.

Para los agricultores del ciclo OI que está comenzando, esta es la oportunidad para ir asegurando estos excelentes precios.

Les recuerdo que los mercados no tienen palabra de honor, y a pesar de que se ha ido construyendo una historia alcista en el maíz, la burbuja puede explotar ya que todavía hay varios factores a los que hay que dar seguimiento: La evolución de la cosecha en Estados Unidos, el clima para las siembras en Sudamérica, las compras por parte de China y por supuesto, la recesión global causada por la pandemia, que podría afectar la demanda.

¿Ya tomaron coberturas? La oportunidad es hoy.

aga@gamaa.com.mx