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Escobas de popote, una artesanía poco valorada en Sinaloa

JESÚS LÓPEZ. EL SOL DE MAZATLÁN.

Durante más de tres décadas, Pablo Rodríguez ha fabricado estos productos en el municipio de Escuinapa

Escuinapa.- Las piezas artesanales elaboradas por manos de escuinapenses, además de su belleza y autenticidad, tienen una característica, el poco valor que se les da al momento de estar en el mercado. Las llamadas “escobas de popote” no son la excepción de esta situación.

También conocidas como escobas de palma de coco, son un artículo que su uso principal es el de ayudar a las amas de casa a mantener limpios los hogares de las familias escuinapenses, y de otros lugares del país.

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Pablo Ruíz Rodríguez, es uno de los hombres que pueden ser catalogados como artesanos, al ser quien tiene el oficio de la fabricación de estas escobas, trabajo que es elaborado a mano y sin el apoyo de ningún aparato tecnológico.

Este trabajo tiene haciéndolo desde hace más de 30 años, el cual lo aprendió de su suegro, José Luis Altamirano, quien toda su vida se dedicó a la fabricación y venta de estas escobas.

Como unos 30 años tengo que empecé a hacerlas (escobas), mi suegro toda la vida hasta que falleció hizo escobas, con él aprendí a hacerlas; yo soy pescador también, y pues cuando no hay nada en la marisma, pues con las escobas saco de menos para las tortillas

Pablo Ruíz Rodríguez

Reconoció que aunque la escoba a simple vista parece ser una pieza sencilla de elaborarse, no lo es, ya que el trabajo que implica es bastante, además de algo agotador.

“No está muy sencillo que digamos, hay que ir a los cocales a cortar la palma, ahorita estoy yendo a Celaya (comunidad del valle), ahora me fui desde las seis de la mañana y apenas llegué a las 11 (de la mañana); luego ahorita la palma se escasea, porque la palma que se usa debe ser seca y ahorita en tiempos de agua pues está difícil para que se sequen; para hacer una sola escoba se necesitan al menos cuatro palapas”.

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Asimismo destacó que la fabricación de la escoba tiene su “secreto” ya que el material debe tenerse su trato correcto para que se dé un producto de calidad; la palma tiene que ser de coco de agua, y no de aceite, ya que la de esta última “la palma está filosa y corta”, mientras que el alambre con que se teje la palma tiene que estar bien cocido, “si éste no se coce bien, la escoba luego se desbarata”.

Comentó que las escobas que actualmente elabora son prácticamente por pedidos, las cuales son entregadas por mayoreo para tiendas de la región, además de una bodega en la ciudad fronteriza de Tijuana.

Ahorita hago puros entregos, las vendo aquí a las tiendas que están ahí en el centro, por docenas se las vendo, y también estoy mandando para Tijuana, hay una bodega donde me hacen los pedidos y ya de aquí se las hago llegar por el camión; a las tiendas aquí en 420 pesos vendo la docena, me han dicho que las venda más caras, pero la gente no paga más por ellas, no es mucho lo que deja de ganancia, pero sí sale para las tortillas

Pablo Ruíz Rodríguez

Para concluir dijo que uno de sus hijos es quien ya aprendió a elaborar las escobas, que aunque no le gusta, existe la satisfacción que este trabajo tiene la posibilidad de perdurar, además de que existen varias personas en el municipio que se dedican a su fabricación.

FABRICACIÓN

El proceso para la fabricación de una docena puede tardar entre dos y tres días, ya que inicia desde la selección y corte del popote, que es sacado de las palmas de coco, después se lleva a cabo el recorte de este, para posteriormente realizar la expansión de la escoba y el tejido que se realiza con alambre recocido.

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