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El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y el mandatario de China, Xi Jinping, dialogaron durante la reunión del G20 en Osaka, Japón, el 29 de junio de 2019. © Kevin Lamarque / Reuters.

Estados Unidos bloqueará importaciones de algodón y tomate de China

AGENCIAS REUTERS Y AFP.

El Servicio de Aduanas y Protección de Fronteras anunció que impedirá la llegada de productos de algodón y tomate elaborados en la región china de Xinjiang, alegando que estos se producen con trabajos forzados. La nueva medida llega en plena campaña electoral en Estados Unidos.

Si el Gobierno de Estados Unidos concreta esta movida, marcaría un nuevo capítulo en la relación comercial con China. La Administración estadounidense anunció que bloqueará desde este martes las importaciones de algodón, textiles y confecciones que contengan esta materia prima y los productos hechos con tomates desde la región china de Xinjiang, como aseguró a Reuters Brenda Smith, la comisaria adjunta del Servicio de Aduanas y Protección de Fronteras de Estados Unidos. Estas son dos de las principales exportaciones de productos básicos de China.

La nueva orden se ampararía bajo el argumento de que en la elaboración de esos productos habría trabajo forzoso. Esta postura está relacionada con las denuncias que ha hecho Estados Unidos sobre presuntas retenciones de miembros de la minoría musulmana Uigur en Xinjiang quienes, según la Administración de Trump, son obligados a trabajar.

En ese sentido, diferentes organizaciones de derechos humanos, como Uyghur Human Rights Project, le enviaron una petición a las autoridades estadounidenses para que prohibiera puntualmente las importaciones de productos que tuvieran algodón “debido a las evidencias de trabajo forzado”. China niega las acusaciones y asegura que los campos donde están los Uigur son centros voluntarios de entrenamiento para combatir el extremismo.

Aunque el bloqueo todavía no se ha concretado oficialmente, de darse se sumaría a las tensiones que ha habido en los últimos años entre el comercio de Estados Unidos y China y que se convirtió en uno de los temas en disputa de la campaña electoral estadounidense.

Trump propuso “desvincular” la economía de EE. UU. de Beijing

Justo el pasado lunes 7 de septiembre, el presidente Donald Trump y candidato a la reelección por parte del Partido Republicano puso en el centro del debate las relaciones comerciales con China al sugerir que la economía estadounidense debería desvincularse del gigante asiático.

“Perdemos miles de millones de dólares y si no hiciéramos negocios con ellos no perderíamos miles de millones de dólares. Se llama desvinculación, así que se empezará a pensar en ello”, aseguró Trump durante una rueda de prensa desde la Casa Blanca.

El mandatario agregó que prohibirá los contratos federales con empresas que subcontraten con China y prometió convertir a EE. UU. en “la superpotencia manufacturera del mundo” para acabar con “la dependencia de China de una vez por todas”.

La “dependencia” se muestra en el déficit comercial, que es el índice que mide el nivel de exportaciones frente al de las importaciones. En el caso estadounidense, este país consume más bienes y servicios de China de los que exporta a esa nación.

El déficit comercial con China, parte del debate electoral

Precisamente, la diferencia entre las exportaciones y las importaciones fue lo que utilizó Trump para justificar el aumento de los aranceles a los productos chinos en medio de la guerra comercial que hubo con el gigante asiático durante casi año y medio.

Este tema también fue uno de los debates centrales del acuerdo comercial que lograron ambas naciones en enero de 2020 para calmar las tensiones. En él, Beijing se comprometió a importar 200.000 millones de dólares más en bienes estadounidenses respecto a lo que importó en 2017. El aumento ayudaría a reducir el déficit comercial que tiene EE. UU. A cambio, la Administración Trump aceptó suspender cualquier aumento de aranceles a los productos chinos.

Sin embargo, la pandemia de Covid-19 provocó el hundimiento del comercio internacional, incluyendo las importaciones de Beijing que durante los siete primeros meses del año realizó menos de la mitad de las compras esperadas, según el Peterson Institute for International Economics.

FUENTE: Twitter Peterson Institute.

Las estadísticas prueban que la diferencia comercial que tiene Estados Unidos entre sus importaciones y sus exportaciones con China ha aumentado. En marzo de este año, el déficit comercial con el país asiático era de alrededor de 15.500 millones de dólares mientras que en julio esta cifra aumentó a 28.300 millones de dólares, según el Departamento de Comercio estadounidense.

Es en ese contexto que el candidato presidencial demócrata Joe Biden también ha usado las relaciones con China como parte de su campaña electoral. El político ha criticado el acuerdo comercial que firmó Trump con las autoridades del país asiático al considerar que el pacto es “inaplicable” y está “lleno de compromisos vagos, débiles y reciclados de Beijing”.

Trump, por su parte, alega que Biden es amigo de las autoridades asiáticas y asegura que si él gana la Presidencia, “China será la dueña” de EE. UU. El actual mandatario ha endurecido públicamente sus relaciones con su homólogo chino, Xi Jinping, a pesar de que en su momento promocionó los lazos amistosos con este presidente cuando buscaba reequilibrar el déficit comercial de Washington frente a Beijing.

A dichas disputas electorales frente al comercio con China se agrega el nuevo bloqueo a las importaciones desde Xinjiang, una medida que quizá avive las tensiones entre las dos economías más grandes del mundo.

 

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