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viernes , 30 julio 2021
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Estrategias financieras de los Migrantes en EU y pandemia por Covid-19

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ISABEL CRUZ. EL FINANCIERO

El reporte de Manuel Orozco y Kathryn Klaas encuentra que la parte más dura de la pandemia fue el pánico y el estrés que generó.

La lección aprendida durante la pandemia en los EU es que la razón para enviar dinero es un compromiso familiar, con mayor razón si hay niños. Esto se refleja en los volúmenes de remesas que continúan fluyendo hacia los países de origen para las familias en América Latina y el Caribe (LAC). Tan sólo en el primer trimestre de 2021, El Salvador vio incrementadas en 47 por ciento las remesas recibidas, Guatemala en 40 por ciento, Jamaica en 35 por ciento, Honduras en 30 por ciento, República Dominicana en 29 por ciento, Nicaragua en 18 por ciento, México en 14 por ciento y Colombia en 12 por ciento.

El Reporte de Manuel Orozco y Kathryn Klaas “Un compromiso con la familia: remesas y la pandemia del Covid-19” publicado por el Diálogo Interamericano (junio 2021) aporta interesantes resultados de una encuesta a mil 115 migrantes de ocho países y nos muestra una radiografía de cómo gestionaron sus ingresos los paisanos bajo el estrés y la incertidumbre provocada por desempleos y la reducción de ingresos en dos periodos de la pandemia, 2020 y 2021. También registra qué estrategias de sobrevivencia implementaron, cómo gestionaron sus recursos para mantener envíos de remesas.

Entre los datos más relevantes encontramos la importancia que tuvo el ahorro monetario para gestionar la crisis de desempleo, la reducción de ingresos y mantener el envío de remesas. 45 por ciento de los encuestados declaró tener alguna forma de dinero ahorrado, con un promedio anual de 3 mil 987 dólares. ¿Para qué ahorran? (70 por ciento) para enfrentar enfermedades y emergencias, (43 por ciento) para su jubilación, (27 por ciento) para educación de los niños, (25 por ciento) por una muerte en la familia y (20 por ciento) mejoras de la casa. Resulta interesante el fuerte paralelismo con los incentivos de ahorro entre las familias de la base de la pirámide en comunidades de origen.

Aunque la mayoría de migrantes entrevistados tienen más de 15 años de residencia, 11 años enviando remesas y 52 por ciento son residentes legales, su inserción al sistema financiero y el uso de servicios financieros sigue siendo limitado, incluso de amplia exclusión. 76.4 por ciento de los encuestados cuenta con una cuenta bancaria; 18.6 por ciento posee una tarjeta de crédito y 36.9 por ciento usa una tarjeta de debito para hacer pagos. El uso de banca por internet es de sólo 17 por ciento e igual solo 17 por ciento tiene un préstamo para auto o vivienda, 11 por ciento tienen un seguro de vida y 14 por ciento seguros médicos. Los créditos bancarios de negocio o de vivienda son los grandes ausentes del menú de servicios financieros a los que tienen acceso. Solo uno de cada cinco migrantes tiene inversiones (activos que están en el sector inmobiliario 66 por ciento y, en menor medida, en un negocio 27.7 por ciento).

Ahora bien, ¿qué explica el aumento de remesas a comunidades de origen registradas en 2020 y 2021? Lo primero que hay que entender es que los migrantes no son una población homogénea. Hay condiciones muy diferenciadas por el estatus legal, étnico e ingreso. En la encuesta hay tres segmentos, el primero de 37 por ciento de los migrantes que ganan menos de 20 mil dólares al año (menos de 400 mil pesos); el segundo con 27 por ciento de los migrantes que ganan entre 20 mil y 30 mil dólares al año (400 mil a 600 mil pesos) y un tercer segmento de 36 por ciento de encuestados que gana más de 30 mil dólares (600 mil pesos). Algunos de estos segmentos tuvieron fortaleza frente a la crisis.

Entre las estrategias de sobrevivencia resaltan tres: reducción de gastos, que incluía cambiar los hábitos de envío de remesas, depender más de los ahorros y buscar un nuevo trabajo, ya sea porque perdieron su trabajo o porque necesitaban un segundo trabajo para complementar los ingresos. Esta última respuesta aumentó en 2021.

El reporte encuentra que la parte más dura de la pandemia fue el pánico y el estrés que generó, junto con el hecho de que estaban trabajando menos horas o habían perdido su trabajo.

Las personas continuaron enviando remesas a pesar de haber perdido el empleo, trabajar menos horas o verse afectadas por la propagación del virus. La probabilidad de enviar remesas en estas circunstancias aumenta cuando las personas tienen hijos en su país de origen y tienen una base financiera más sólida.

Una nota final sobre el método de envío de remesas. Mientras en 2016 el 84 por ciento de migrantes enviaba remesas a través de agentes, cuatro años después, en 2020, este porcentaje cayó a 67 por ciento, abriéndose paso lento y consistentemente las transferencias electrónicas usando cuenta bancaria y/o aplicaciones móviles. Esta tendencia presagia fuertes cambios en el mercado de remesas.

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1. Asociación Mexicana de Uniones de Crédito del Sector Social, AC. Email: isacruzh@gmail.com

2. https://www.thedialogue.org/analysis/a-commitment-to-family-remittances-and-covid-19/

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