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miércoles , 27 octubre 2021
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EU necesita jornaleros, pero no les provee protección ante el coronavirus

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BLANCA JUÁREZ. EL ECONOMISTA.

En abril comienza la temporada de siembra y Estados Unidos no cerrará sus fronteras a los trabajadores agrícolas. El desafío siguen siendo las malas condiciones en las que se emplean.

EU necesita jornaleros, pero no les provee protección ante el coronavirus

Jornaleros agrícolas mexicanos seguirán aliviando los campos y la demanda de alimentos en Estados Unidos, el país con mayor número de contagios de coronavirus. Aunque las condiciones de su viaje y su estancia en empresas de aquel país los podría enfermar a ellos de Covid-19.

El distanciamiento social para su traslado es casi imposible, en los campos no tienen dónde lavarse las manos y muchos viven hacinados. Y en México, esta emergencia sanitaria eleva sus probabilidades de ser víctimas de fraudes en el reclutamiento, alerta el Centro de Derechos del Migrante (CDM).

Desde el pasado 18 de marzo la embajada y consulados estadounidenses suspendieron la emisión de visas hasta nuevo aviso. Pero no para los trabajadores temporales, pues en abril comienza la temporada de siembra y en aquel país necesitarán quién lo haga.

El presidente Donald Trump “sabe que estos trabajadores son críticos para mantener nuestro suministro de alimentos”, comunicó la representación diplomática en sus redes sociales. Y anunció que seguirán procesando visas H2.

Ese tipo de visas se expiden sólo a no profesionistas para trabajar por temporadas. Hay dos tipos: la H2A para jornaleros agrícolas y para las cuales no hay un límite. La H2B es para trabajos no agrícolas, por ejemplo, jardinería, construcción, bosques, servicio de limpieza en hoteles o restaurantes. Éstas están restringidas a 66,000 empleados al año.

Entre ofertas falsas y desempleo

La información emitida por el gobierno Estados Unidos no es clara para los jornaleros, considera Evy Peña, directora de Comunicación del CDM. Lo poco que dan a conocer lo comparten sólo con los reclutadores, agrega.

Esta falta de información aumentará el riesgo de reclutamientos fraudulentos, prevé el CDM. Existen en México negocios y personas que se dedican a contactar a los jornaleros con la oferta de empleo en Estados Unidos y por ello les cobran una cuota.

Entre el 2015 y el 2018 los campesinos perdieron 60 millones de pesos por vacantes falsas, según esa organización trasnacional. “Es casi imposible saber desde México si la oferta de empleo existe o no en Estados Unidos”, comenta Evy Peña.

En un sondeo realizado por el CDM, casi 70% de los jornaleros no había recibido información de parte de los reclutadores sobre los tramites en esta pandemia y los riesgos sanitarios.

El gobierno mexicano “debería asegurar que la reciban, que sea accesible y en tiempo real”, reclama la activista. También debe responder cuando haya un fraude en el reclutamiento.

La crisis económica que acompaña al coronavirus como su sombra también está cerrando empresas. Así que, si en el mejor de los casos las ofertas de empleo existían, probablemente “miles de trabajadores que se van a quedar sin la oportunidad de irse”.

Muchos piden prestado para pagarle al reclutador. Si la oferta resulta falsa o fue cerrada por la crisis, se quedarán en México con esa deuda, lamenta Evy Peña.

Condiciones preocupantes

A pesar de que el procesamiento de visas es sólo para las H2, los trámites tardan más porque no todo el personal está disponible. Esto prolonga la espera de los jornaleros en hoteles en Monterrey, Nuevo León. De esa ciudad parten a Estados Unidos.

Permanecen más tiempo en un pequeño cuarto, y eso aumenta su probabilidad de contagio, dice Peña. Luego, son trasladados en autobuses o camionetas, en las que viajan “apretados, unos contra otros”.

El gobierno de Estados Unidos “tiene mucha presión de distintas industrias H2, principalmente de la industria agrícola. El país depende mucho del trabajo de personas migrantes, por eso no quieren suspender la entrada de estos trabajadores”, explica.

Sin embargo, “están exponiendo a una población que ya es bastante vulnerable. Hay una falsa retórica no se puede hablar de priorizar ciertas industrias si no estás les provees de protección”.

El su trayecto no hay clínicas o lugares para lavar las manos, incluso tampoco una vez que llegan a su lugar de trabajo, comenta Evy peña. Las condiciones insalubres en las que viven muchos no son raras.

“En los campos no hay suficientes lavabos y están alejados de los hospitales”. Además de que los empleadores no están obligados a proveerles de seguro médico. “Si se enferman de Covid-19, ¿cómo van a pagar la atención médica”, cuestiona.

Además, en muchas ocasiones están hacinados en las viviendas que les proveen los dueños de los campos. No hay posibilidad de distanciamiento social.

Su estatus migratorio y seguridad laboral dependen de sus empleadores. Si son despedidos deben abandonar el país. Y si pidieron prestado para pagarle al reclutador por ese empleo, regresan a México sin el dinero que planeaban ganar y con una deuda.

Por eso la gran mayoría prefiere no protestar y, al contrario, soportar esas precarias y a veces inhumanas condiciones de trabajo, apunta la activista por las personas migrantes.

 

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