viernes , 13 diciembre 2019
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Medida. A través de una mezcla de forraje y nopal, los agricultores y ganaderos del sector social de Cuencamé buscan que sus animales sobrevivan a la fuerte sequía que azota al estado de Durango.

Evitan la muerte de su ganado con nopal

IGNACIO ESPINOZA. EL SIGLO DE DURANGO.

Más de 50 vacas han perecido en la comunidad Cuauhtémoc, señalan.

DURANGO, Durango. Dada la fuerte sequía que ha azotado a gran parte del estado, además de la escasez de recursos económicos, en el sur del municipio de Cuencamé, los campesinos del sector social buscan salvar de la muerte a su ganado alimentándolo con una mezcla de nopal y forraje, con lo que esperan que sus animales subsistan mientras se regularizan las lluvias en las próximas semanas.

Según el campesino Vicente Victorio Robles, originario de la comunidad Cuauhtémoc del municipio de Cuencamé, esta práctica de alimentar al ganado con nopal es una medida de desesperación de los agricultores que cuentan con algunos animales y a los cuales no pueden darles sólo forraje, de ahí que han optado por combinar el nopal “chamuscado” con pastura.

“Todavía el año pasado había pastura para aguantar una temporada, pero ya ahorita se acabó. En este momento sólo les están dando a sus animales el nopal ‘chamuscado’, para lo cual se usa un soplete con gas, y las vacas, ya con hambre, se arriman a comer las pencas de nopal, y esas reses son las que se van a lograr, son las que se van a salvar de la sequía”, comentó el entrevistado.

Explicó además que el nopal se quema con el soplete con la finalidad de eliminar las espinas ya que estas son muy grandes y si no se hace de esta manera se corre el riesgo de que las vacas se lastimen, se corten con el filo de las espinas. Precisó que, si bien, las tunas las consumen con facilidad, debido a que tienen espinas muy pequeñas que no las dañan, en cambio, las espinas del nopal son más grandes y esas sí pueden herir seriamente a los animales.

Cuestionado sobre una cantidad aproximada de reses que han muerto en la comunidad Cuauhtémoc por falta de pasto en los agostaderos, el informante expuso que son alrededor de 50 vacas las que perecieron por ese motivo, aunque detalló que también tienen conocimiento de que en otras comunidades del sur de Cuencamé la cantidad podría aumentar significativamente.

Por ello, dijo, urge que la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (Sader, antes Sagarpa) implemente un programa más amplio para que los campesinos siembren avena y así tengan la oportunidad de contar con forraje una vez que se regularicen las lluvias, sobre todo considerando que se estima que en el ciclo primavera-verano dejaron de sembrarse más de 100 mil hectáreas de frijol en todo el estado.

Es un cultivo opcional que puede significar la diferencia para acceder a ingresos económicos que les permitan subsistir, aparte de que la mencionada cosecha podría destinarse para el autoconsumo de los animales con que cuentan los agricultores de esta región que no ha sido muy favorecida por las lluvias de la actual temporada.

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