sábado , 7 diciembre 2019
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FAO apoyará la estrategia de género del plan de erradicación del hambre de la CELAC

Comunicado de prensa FAO. Oficina Regional para AL y el Caribe.

Permitirá que los países de la región avancen en la incorporación del enfoque de género en sus políticas públicas de seguridad alimentaria.

SANTIAGO, Chile. FAO apoyará el diseño y la puesta en marcha de una estrategia de género del Plan de Erradicación del Hambre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños 2025, que garantice el empoderamiento de las mujeres rurales y potencie sus aportes a la lucha contra el hambre.

En la II reunión del Grupo de Trabajo de la CELAC para el Adelanto de las Mujeres, los países de la región solicitaron a la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, FAO, apoyo para incorporar el enfoque de género en su principal iniciativa de seguridad alimentaria.

“En los países de la región se ha avanzado en la incorporación del enfoque de género en las políticas públicas de seguridad alimentaria – explicó Claudia Brito, Oficial de Género de la FAO – sin embargo su implementación ha sido lenta y con bajos niveles de coordinación intersectorial”.

El Plan de Erradicación del Hambre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños 2025 es el principal acuerdo regional para alcanzar hambre cero, y la incorporación del enfoque de género será fundamental para lograr sus objetivos.

El Plan fue adoptado por los Presidentes y Jefes de estado de los países de América Latina y el Caribe en enero de 2015, en la Cumbre de Costa Rica, diseñado por la FAO, ALADI y CEPAL. Se sostiene sobre cuatro pilares principales, y la FAO trabajará para incorporar el enfoque de género en cada uno de ellos.

Género en las políticas públicas de seguridad alimentaria

El primer pilar del Plan CELAC fomenta estrategias coordinadas de seguridad alimentaria a través de políticas públicas nacionales y regionales. Según la FAO, actualmente diecisiete países de la región cuentan con documentos de política explícitos para enfrentar el hambre y la malnutrición, y dieciséis de ellos tiene alguna visión de género.

“Colombia, Perú, Panamá, Nicaragua, México, EL Salvador y Guatemala, por ejemplo, incluyen explícitamente el enfoque de género como criterio orientador de sus políticas de seguridad alimentaria, pero es fundamental que todos los países de la región lo hagan,  para potenciar sus impactos” explicó Brito.

Igualdad de género para mejorar el acceso a los alimentos

Garantizar el acceso oportuno y sostenible a alimentos inocuos, adecuados y suficientes para todos es el segundo pilar del Plan CELAC, una labor a la cual las mujeres pueden hacer grandes aportes si es que los gobiernos promueven la igualdad de género.

En América Latina y el Caribe, en promedio, sólo el 17% de las explotaciones agrícolas son manejadas por mujeres. “Sólo el 10% de las mujeres productoras reciben  créditos, y en general reciben menos asistencia técnica que los hombres”, señaló Brito, lo que limita la promoción de la igualdad de género y el empoderamiento de la mujer como condición necesaria para erradicar la pobreza y el hambre en la región.

Según la FAO, el Plan de erradicación del hambre de la CELAC también representa una oportunidad para promover la autonomía económica de las mujeres rurales, ya que el 37% de las mujeres rurales no percibe ingresos propios, versus sólo un 13% de los hombres.

En términos de protección social, si bien ésta ha aumentado para las mujeres, en muchos casos no llega a las zonas rurales y es inadecuada para enfrentar los retos particulares de las mujeres.

“En muchos países, las instituciones de previsión social protegen al proveedor masculino y a su familia, subordinando el acceso de las mujeres a la protección social que reciben sus maridos”, explicó Brito. 

Bienestar nutricional y formación de hábitos

El tercer pilar del Plan de Seguridad Alimentaria de la CELAC está centrado en el bienestar nutricional para los grupos vulnerables, a través de iniciativas exitosas como los programas de alimentación escolar y las compras públicas a la agricultura familiar.

Al respecto, Brito destacó que es fundamental que la universalización de los programas de alimentación escolar no incremente la carga de trabajo no remunerado de las mujeres, y por el contrario se conviertan en fuentes de empleo decente e ingresos para ellas,  y en herramientas efectivas para eliminar las inequidades de género existentes al interior de los hogares.

La obesidad creciente de las mujeres es otro problema que ha tomado importancia en la región. Según cifras de la OMS, el 29,9% de las mujeres de la región son obesas, en comparación con el 18,3% de los hombres.

Desastres naturales y estabilidad de la producción

La estabilidad de la producción y la atención oportuna a desastres de origen humano y natural es el foco del cuarto pilar del Plan de Seguridad Alimentaria de la CELAC.

La política de género del Plan CELAC debe tomar en cuenta la falta de acceso y propiedad de las mujeres a los recursos productivos, un aspecto esencial para las estrategias de adaptación al cambio climático.

Según Brito, la desigualdad en el acceso de hombres y mujeres a los recursos agrícolas debe ser enfrentada por los gobiernos de la región para aprovechar el potencial no explotado de las mujeres en términos de la estabilidad de la producción agrícola y pesquera y la adaptación al cambio climático.

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