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Festejos por el nuevo TLC

LUIS SOTO. AGENDA CONFIDENCIAL. EL HERALDO DE MÉXICO.

 

 

 

 

 

El principal negociador del país, Jesús Seade, rebotaba de felicidad porque el nuevo TLC es muy bueno para México

Día histórico, lo calificaron algunos. Misión cumplida, dijo Marcelo Ebrard; estoy feliz, feliz, declaró Jesús Seade. Gracias por su apoyo presidente Donald Trump, afirmó el presidente Andrés Manuel López Obrador; sin su ayuda y comprensión no seríamos nada, quiso decir. Así, entre miel sobre hojuelas transcurrió la ceremonia.

Pocos repararon en lo que dijo el representante comercial Robert Lighthizer, en el sentido de que el TLC original había sido el peor para la nación norteamericana y sus ciudadanos. Estados Unidos y el presidente Trump han visto el viejo TLCAN como un acuerdo realmente desastroso… desequilibrado, desventajoso. El presidente Trump también piensa que tener un mercado norteamericano fuerte es extremadamente importante para Estados Unidos, es la clave para que nuestros trabajadores manufactureros, agricultores, productores puedan tener éxito.

Tampoco se dieron cuenta de su hipocresía cuando dijo: A Estados Unidos le interesa que México sea más rico, que tenga éxito, y con este acuerdo es muy probable que ocurra, declaró el representante comercial estadounidense. ¿Tú le crees a Lighthizer? ¡Nosotros tampoco! Responden los analistas objetivos e imparciales, quienes siempre han sostenido que el único interés de nuestros vecinos es tenernos con la pata en el pescuezo.

El subsecretario para América del Norte y principal negociador del gobierno mexicano, Jesús Seade, rebotaba de felicidad porque el nuevo texto del nuevo TLC es muy bueno para México. Confesó que en los 10 meses de negociación el mayor horror de todos los asuntos fue el de los famosos inspectores que nos querían imponer nuestros partners, quienes querían comprobar si estábamos cumpliendo con la Reforma Laboral; si el gobierno había acabado con la vieja práctica de imponer líderes sindicales para evitar que alborotaran los gallineros de obreros, trabajadores de la educación, electricistas, campesinos, y otras organizaciones mundialmente conocidas… por sus actos de corrupción. En lugar de inspectores habrá paneles de controversia, presumió orgulloso Seade. La misma gata, pero revolcada, acotan los críticos.

Así, entre elogios, se llevó a cabo la citada ceremonia. Lo que nadie puede discutir, señalan los expertos, es que el nuevo TLC es fundamental para la confianza económica, para el desarrollo del país y para el crecimiento económico.

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