Director General: Eduardo Goycoolea Nocetti. Subdirectora: Julieta E. Rocha Hernández.
miércoles , 24 febrero 2021
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Glifospardismo

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EDUARDOG. INFORURAL

Hay calculados matices en el decreto del Presidente sobre el glifosato. No fue una prohibición tajante, al contrario fue una propuesta de sustitución gradual del uso del pesticida a través de un sinuoso camino que terminará de recorrerse en enero de 2024; cuando, por cierto, ya no será Presidente.

De seguro, el Presidente calculó los graves riesgos económicos que implica un cierre inmediato de las importaciones del glifosato y decidió recurrir a la vieja estratagema de cambiar todo para no cambiar nada. Sabido es que las cabezas de la oposición al uso del agroquímico tienen cargos relevantes en su gobierno y tenia, de alguna manera, lastimarlos con cariño.

En la ruta que habrá de recorrer la prohibición se contempla el cumplimiento de varios supuestos que van desde encontrar “alternativas sostenibles y culturalmente adecuadas, que permitan mantener la producción y resulten seguras para la salud humana, la diversidad biocultural del país y el ambiente”; pasar por la organización de foros, convocados por CONACYT, SADER Y SEMARNAT  en los que participará una enorme cantidad de instituciones académicas, organizaciones de productores, industrias de agroquímicos y demás interesados para desembocar, en el primer semestre de 2023 cuando las secretarías implicadas en el proceso, “promoverán las reformas de los ordenamientos jurídicos aplicables para evitar el uso de glifosato como sustancia activa de agroquímicos y de maíz genéticamente modificado en México”.

No está claro cual será la composición del Poder Legislativo en el 2023. El Presidente, de seguro, apuesta por volver a tener la mayoría y la oposición a minar esa posibilidad. Así que la moneda está en el aire. Pero de que hay espacio para revertir la decisión, lo hay.

Y, claro, hay la posibilidad de que, con algo de suerte, el CONACYT y demás instituciones implicadas encuentran la “alternativa sostenible y culturalmente adecuada” que reemplace al glifosato y podamos vendérsela a Monsanto.

Los “ambientalistas” que se oponen al glifosato tienen argumentos débiles, y así lo entendió el Presidente, y como buen político les dio la vuelta y les dejo satisfechos. sin cumplir sus demandas. Así pues, les aplicó un glifospardismo a la manera de la 4T.

PD. Con algo de sentido común se puede colegir que un producto que tiene 50 años de venderse en el mercado y que en tanto tiempo sólo haya enfrentado unas pocas demandas y muchas de ellas para nada interesadas en el medio ambiente algo bueno debe tener. Y no tiene secreto alguno: es un producto, que si bien requiere un manejo cuidadoso, es altamente rentable para los productores y, por supuesto, para la empresa. En el campo los negocios mandan y hasta el más humilde de los campesinos aspira a una rebanada del mercado

En una próxima entrega tocaremos el tema de los transgénicos, también parte del decreto presidencial, y la relación bipolar que tenemos con el maíz. Nos cortamos las venas para defenderlo y evocamos sus orígenes, a nuestros ancestros y a la madre tierra para rechazar el transgénico y sin embargo jugamos en las grandes ligas del comercio internacional del maíz como compradores, distribuidores y consumidores de cantidades astronómicas.

 

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