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miércoles , 20 octubre 2021
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La investigación del Cinvestav Mérida reveló el peligro de consumir plástico. FOTO: Víctor Gijón.

Humanos consumen partículas de plástico hasta en la sal de mesa y agua embotellada

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DAVID RICO. POR ESTO!

Tras una investigación del Cinvestav, se detalló que aparte de hallarse en mariscos, la sal de mesa y el agua embotellada contienen micropartículas de plástico.

Además de existir la posibilidad de ingerir micropartículas de plástico al consumir pescados o mariscos, ahora el riesgo se amplía al descubrirse que, debido a la contaminación del mar, la sal de mesa e incluso el agua embotellada contienen los elementos dañinos, reveló el egresado de la Maestría en Ciencias en la Especialidad de Ecología Humana del Centro de Investigación y de Estudios Avanzados (Cinvestav Mérida), Mario López Araiza Valencia.

Del 2019 al 2020, a través de 12 muestreos (uno por mes) se ejecutó una investigación para conocer cuánto y de qué tipos de plástico existen en la costa de Yucatán; para eso se estudiaron tres playas: Progreso, Sisal y Celestún.

Parte del hallazgo es que la contaminación con plásticos está relacionada estrechamente con la afluencia turística y la actividad pesquera.

En el caso de Progreso se contabilizaron 2 mil 908 micropartículas, en Sisal mil 889 y en Celestún mil 390; encontrándose materiales como polipropileno y polietileno de alta densidad en forma de botellas, tapas de refrescos y agua, popotes o bolsas. También se hallaron materiales relacionados con la pesca, como restos de cuerdas, redes y costales.

“En Progreso lo que más encontramos fueron colillas de cigarro. En Sisal y Celestún, polietileno de alta densidad, que son objetos como pedazos de cuerda para pescar, algunos tipos de tapas de refrescos o de bolsas plásticas”, detalló Araiza Valencia.

Destacó que la investigación se hizo bajo la dirección de la investigadora titular del Cinvestav Mérida, Dra. Almira Hoogesteijn Reul.

Parte del planteamiento de este trabajo es el efecto dañino que provoca el consumo de plástico por parte de peces y mariscos, especies que inevitablemente se encuentran dentro del consumo del ser humano.

 “Al tomar en cuenta cuáles son los efectos dañinos del plástico vemos que, por su diseño, el tipo de material se puede descomponer hasta en cientos de años. Esta característica lo hace muy durable, pero por el contacto con el sol, arena, viento, agua, y demás factores, se descompone en piezas más chicas”, explicó.

“De un objeto más grande pasa a descomponerse en lo que llamamos microplásticos: pedazos de 5 milímetros o menos que pueden llegar a introducirse a las redes alimentarias de los organismos y almacenarse en sus estómagos, causándoles desde infecciones, obstrucciones, heridas y agotamiento”, detalló.

El proceso es sencillo y ocurre cuando los microplásticos son consumidos por los organismos que viven en la arena o en el lecho marino; al formar parte de la cadena trófica son ingeridos por otras especies, las cuales son aprovechadas por los humanos, quienes a su vez estarían ingiriendo los plásticos.

Esto no se detiene aquí, sino que, agregó, ya ha habido estudios que muestran que hay presencia de plásticos en la sal de mesa o en el agua embotellada.

“Los plásticos están en la sal de mesa. La gente se los está comiendo y eso está provocando daño, pero esto es parte de otros estudios. Hemos medido la cantidad del material, pero conforme se van desintegrando, son un riesgo para las especies que viven en la costa yucateca.”, reiteró el maestrante.

Por sus características persistentes, durables y móviles, los plásticos fácilmente se integran a las cadenas alimentarias de las especies, impactando en la flora, fauna marina, arrecifes, e incluso la pesca.

“A veces se piensa que la basura sólo está ahí, en la playa, pero es un tema que va mucho más allá. Parte del estudio que se realizó está basado en encuestas en las playas para saber cuál es la percepción de los pobladores y de los turistas, acerca de la contaminación plástica. Más de la mitad dijeron que generan residuos plásticos en la playa, pero que sus principales opciones es poner los desechos en botes de basura, llevarlos a su casa, o darlos a los recolectores que pasan en la playa”, explicó.

Agregó que, la población entrevistada dijo que las principales necesidades para solucionar este tipo de contaminación, son incentivando la educación ambiental y poniendo más botes de basura, así como hacerse cada quien responsable de sus residuos.

“Se pueden realizar campañas de difusión, tanto de los resultados como de los efectos potenciales que podrían tener estos plásticos al llegar al mar”, expuso Araiza Valencia.

De hacerse, deberían contemplar a los turistas, pero también a los pescadores que forman parte muy importante de la dinámica de las costas, ya que generan residuos como trozos de cuerda, redes y costales.

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