En México 70% del territorio cuenta con vegetación forestal (138 millones de hectáreas), de esta superficie 64.9 millones de hectáreas corresponden a selvas y bosques, de las cuales el 62% son propiedad de ejidos o comunidades forestales con altos niveles de marginación.

De acuerdo con la Conafor, se cuenta con 2,943 ejidos y comunidades que realizan manejo forestal para el aprovechamiento de madera, para estos ejidos y comunidades del país que contribuyen con el 80% de la producción forestal nacional, el aprovechamiento forestal representa su principal actividad económica.

La fase III por Covid-19 que consiste en el cierre de centros de distribución (cedis) por incremento en contagios y enfermedades, interrumpirá temporalmente el suministro en las cadenas de valor del sector forestal, por lo que la producción se verá disminuida como resultado de este cierre temporal de actividades no esenciales.

La FAO señala que los impactos negativos de la crisis de Covid-19 en la producción y el comercio de productos forestales pondrán en riesgo importantes medios de vida e industrias, particularmente las industrias forestales que han logrado avances en el suministro de productos sostenibles. En el sector forestal las actividades que se han considerado esenciales son el combate de incendios forestales y de sanidad forestal, sin embargo, es importante resaltar que hay productos que se obtienen de la industria de transformación de materias primas forestales que se podrían considerar esenciales dentro de la pandemia por Covid-19, entre ellas destacan: la industria del hule que produce látex para la fabricación de guantes quirúrgicos, la resina para productos de limpieza, el papel por el material sanitario, así como las empresas de producción de cajas, tarimas y embalajes, usadas principalmente para envolturas, empaques de alimentos y fabricación de ataúdes. La mayoría de las empresas que abastecen a este tipo de industrias han parado la producción, y el suministro se ha detenido tanto por la oferta como la demanda.

En lo que respecta a actividades como el ecoturismo, en México, alrededor de 175 ejidos o comunidades desarrollan esta actividad por lo que también están dejando de recibir ingresos por turismo rural. Las consecuencias económicas de la emergencia sanitaria en la mayoría de los ejidos, comunidades y empresas privadas que se dedican al aprovechamiento y transformación de materias primarias forestales (aserraderos) han sido casi inmediatas, porque están enfrentando el desplome del mercado, las ventas prácticamente se han detenido.  Instituciones como FIRA mantienen sus apoyos para facilitar crédito al sector forestal, sin embargo, es necesario tomar en cuenta que para la recuperación del sector se requiere prever estrategias para la reactivación gradual en mayo, y generalizada en junio, así como el apoyo y facilidades de libre movilidad a los ejidos y comunidades forestales para que sigan resguardando los bosques y selvas, y fortalecer a las empresas forestales comunitarias (EFC) proveedoras de materias primas forestales.

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A nivel general y entre los aspectos que considera el plan de rescate del Banco de México, está la reducción de la tasa de referencia al 6% e inyección de 750,000 millones de pesos para dar liquidez al sistema financiero

En este sentido el tema de financiamiento se vuelve necesario para dar liquidez a las empresas.

Para mitigar las afectaciones derivadas de la pandemia por el Covid-19 en el sector agroalimentario, FIRA pone a disposición de productores y empresas afectadas, medidas de apoyo a créditos vigentes, así como nuevos financiamientos para reactivar la operación de productores y empresas, y un nuevo esquema de ampliación de su garantía.

También impulsa iniciativas con organismos financieros internacionales que pueden ayudar a superar la crisis del sector forestal a través del Programa de Inversión Forestal (Proinfor) orientado al fortalecimiento de las Empresas Forestales Comunitarias a través de asistencia técnica, capacitación y capitalización mediante financiamiento de activos.

Estos y algunos otros programas que se están formulando pueden contribuir en gran medida a resolver la situación actual del sector agroalimentario y en particular de la actividad forestal.

Sin embargo, el impacto de la pandemia sobre la actividad forestal, industrial y comercial, se podrá ir superando siempre y cuando la reactivación gradual otorgue facilidades de movilidad a las cadenas de suministro en los ejidos y comunidades forestales, para que estos, sigan resguardando los bosques y selvas ante una contingencia por incendios.

De igual forma es necesario se reactive el abasto de materias primas forestales antes del ciclo de lluvias y en el mediano plazo, se fortalezca a las empresas forestales comunitarias proveedoras de materias primas forestales para incrementar sus niveles de producción, competitividad y abastecimiento del mercado interno, que actualmente sigue importando dos terceras partes de lo que se consume en México.

Además, considerando que el abastecimiento de materias primas se realiza una vez que concluye el ciclo de lluvias generalmente entre los meses de octubre a mayo, y aunado al cierre temporal por la pandemia y la cercanía del nuevo ciclo de lluvias, podría presentarse un desabasto de materias primas en la industria de transformación.

Por otra parte, aunque algunas industrias de tableros y celulosa no han parado totalmente, su actividad económica se ha disminuido considerablemente por las medidas sanitarias y la lenta movilidad de sus productos tanto a la industria de la transformación como a los consumidores.

Finalmente, de acuerdo con la FAO para minimizar el impacto en el comercio mundial y las cadenas de suministro de productos forestales, es importante fortalecer los mercados nacionales y regionales de productos forestales, a fin de mantener el acceso a la tecnología, maderas legalmente aprovechadas y crear canales de comercialización.

*Gabriel Montiel Aguirre y Artemio Vazquez Aguilar están adscritos a la Subdirección de Pesca, Forestal y Medio Ambiente en FIRA. “La opinión aquí expresada es del autor y no necesariamente coincide con el punto de vista oficial de FIRA”.

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