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lunes , 27 septiembre 2021
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Impactos por Eliminación de Programas al Sector Agropecuario

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GRUPO CONSULTOR DE MERCADOS AGRÍCOLAS (GCMA).

Seguridad alimentaria, cambio climático y administración de riesgo.

Un buen consejo que recibí hace muchos años fue “que una de las primeras cosas que debería hacer cualquier persona en dentro de los primeros años era pagar los seguros de del carro, salud, vida y de la casa” con estas acciones podría estar mas tranquilo frente algún evento inesperado. Para algunas personas la cultura de administración de riesgo no esta muy arraigada, pero es mejor contar con un seguro y no necesitarlo que necesitarlo y no tenerlo.

Una política que las personas aplican en su vida diaria fue el mantra de la administración pública durante varios sexenios. Algunos ejemplos de la administración de riesgos en el Gobierno Federal ha sido el aseguramiento del precio de petróleo a través de coberturas en los mercados de futuro cuyo objetivo es blindar el presupuesto de ingresos. Otro ejemplo es la compra de seguros para proteger toda la infraestructura hídrica -presas y distritos de riego- por parte da la CONAGUA, que le permitió tener los recursos suficientes para reconstruir el distrito de riego 014 de Mexicali afectado por un terremoto el 4 de abril de 2011. Estos son algunos de los efectos positivos de la correcta administración de riesgos.

En el caso del sector agroalimentario podemos mencionar casos particulares que demostraban los avances en la cultura de administración de riesgos. En 2018 los Gobiernos Federal, Estatal y Municipal aseguraron 11.6 millones de hectáreas, equivalente a casi el 50% de la frontera agrícola del país, en beneficio de 1.9 millones de productores de bajos ingresos con o sin acceso a seguro, que han sido o podrían ser afectados por fenómenos hidrometeorológicos y geológicos.

El trabajo con el sector pecuario también fue relevante en ese año, debido a que se logró protección para todo el inventario ganadero nacional, 37.7 millones de unidades animal, de las especies bovina, ovina, caprina y abejas. Asimismo, se logró la cobertura universal en infraestructura pecuaria, con una protección de 1.2 millones de bienes registrados en el Padrón Ganadero Nacional.  En el plano acuícola y pesquero en 2018 se logró asegurar 2,925 embarcaciones y 548,626 metros cuadrados de espejo de agua. En el caso de las coberturas de precios para el sector agrícola (Maíz, Trigo, Sorgo y Soya) se alcanzó en promedio una cobertura de 17 millones de toneladas desde 2013-2018 que mas del 40% de la producción de granos del país.

Reflexión: El Productor desde la siembra podía asegurar un precio piso que garantizara su rentabilidad, un precio y un comprador.

A pesar de los buenos resultados obtenidos por décadas por una política prudente en la administración de riesgos, vemos que las directrices cambiaron en los últimos 3 años. La eliminación de los subsidios a la administración de riesgos en el sector agropecuario y rural es preocupante ya que no existe otra actividad económica que tenga que lidiar con tantos factores exógenos como precios y clima. Eliminar de tajo los programas de subsidio a la prima del seguro agropecuario es desestimar los efectos del cambio climático sobre las actividades agroalimentarias.

La actual administración ha señalado en diversas ocasiones que esta a favor de rescatar al campo abandonado. Que se encuentra trabajando para alcanzar la autosuficiencia alimentaria pero la soluciones que el campo necesita no son solamente a través de transferencias vía precio de algunos productos. Lo que se necesita es una visión de largo plazo multidimensional que incrementen la productividad, que aseguren un ingreso para mantenerse dentro de la actividad y, en caso de una contingencia tener los medios para reestablecer la operación lo antes posible.

Los impactos de corto plazo por la eliminación del último mecanismo de administración de riesgos será negativo -no queremos caer en señalamientos catastróficos- ya que los costos de producción para el sector agropecuario se incrementarán restando competitividad en el mercado doméstico e internacional. Aquellos productores que opten por no cubrir su producción estarán arriesgando su capital con la posibilidad de que un evento aleatorio pueda sacarlos del sistema productivo y con ellos se verá afectado el nivel de crecimiento del valor y la producción de alimentos. Otro efecto colateral sería el incremento de la cartera vencida de la banca comercial y de desarrollo debido a la incapacidad de repagar sus créditos. Esperemos que la decisión de eliminar el último subsidio a la administración de riesgos (Agroasemex, Atención a Desastres Naturales y Apoyos a la comercialización) sea revisada por el congreso y se le asigne el presupuesto correspondiente en beneficio de todos los agricultores de México.

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