Ante un entorno internacional volátil tanto en los precios de venta como en disponibilidad del producto y aranceles comerciales unilaterales, es de destacar la imperiosa necesidad de mejorar la producción en las unidades lecheras, con el fin de buscar la autosuficiencia alimentaria

México se posicionó a nivel mundial como el octavo productor de leche en el 2018, con un volumen de producción de 12,008 millones de litros (mdl), mientras que el consumo nacional ascendió a 15,288 mdl, por lo que las importaciones representaron en ese año 3,280 mdl, 21.5%, de las cuales la mayor parte es de leche en polvo descremada.

Por su parte, la industria láctea nacional capta 70% de la producción nacional para generar productos de mayor valor, como leche ultra pasteurizada, queso, yogurt, crema y mantequilla.

Para identificar las oportunidades de inversión y crecimiento, sirve mucho hacer un mapeo de la red de valor leche a nivel nacional.

Observamos que el Producto Interno Bruto del sector primario aportó en el 2018 591,671 millones de pesos. La ganadería aportó 31% de éste, con un crecimiento de 1.34 puntos con respecto al 2017, en tanto que la producción de leche de bovino creció a una tasa promedio anual de 1.4 del 2000 al 2018. Para el 2019, se pronostica que ésta se ubique en un máximo histórico de 12,160 millones de litros.

Se concentra 78% de la producción nacional en 10 estados. La cuenca lechera más importante se ubica en la Comarca Lagunera (Coahuila–Durango), que aporta 22%, seguida de Jalisco (19%), Chihuahua (9%) y Guanajuato (7 por ciento). Ahora bien, por regiones productoras tenemos que la región norte aporta 32% de la producción nacional, seguida por la región occidente (29%), centro-oriente (23%), el trópico (11%) y el restante 5%  es de los demás estados.

Los estados del sureste, Veracruz, Chiapas, Tabasco Campeche, Quintana Roo y Yucatán, aportaron 11% de la producción nacional, con 1,325 millones de litros en el 2018, y su crecimiento ha sido menor al promedio nacional en lo que va del siglo, 1.33% (TMCA).

El padrón ganadero nacional reporta 154,054 unidades de producción pecuaria (UPP) de ganado bovino de leche con cerca de 2.97 millones de cabezas de ganado lechero; 91.6 % de los productores cuenta con menos de 100 cabezas de ganado en su UPP.

Además, 59% de las UPP tiene una superficie menor a 50 hectáreas para la producción de bovino y, de acuerdo a la clasificación por tamaño del hato, 85% de las unidades corresponde al sistema familiar semiintensivo, 12% al sistema tropical y 3% al sistema intensivo (más de 100 vientres).

Por su nivel de tecnificación, recursos disponibles y uso, calidad de la leche producida, nivel de la industria, escala y origen de la mano de obra empleada, en México hay tres sistemas de producción de leche: intensivo, familiar y tropical (doble propósito).

Con base en la clasificación anterior y teniendo en cuenta la actividad e influencia de la industria de lácteos en el sector, en la próxima entrega de este mismo artículo abordaré algunos datos relevantes sobre la industria en México y hacia dónde dirigir las estrategias de atención para incrementar la producción de leche en el país.

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Los productos lácteos en el país representan un sector de negocio importante en la industria alimentaria

La elaboración de leche líquida pasteurizada entera, descremada y de sabores es la segunda actividad en importancia por la generación de valor, aportando  un 37.7% en el 2018, y los productos lácteos en general aportaron en ese mismo año 11.6% del valor total de la industria de los alimentos. Los derivados de la leche —queso, crema y yogurt— representaron 39% del valor total de los lácteos.

Existen 3,839 empresas dedicadas a la elaboración de leche y derivados lácteos; seis estados concentran 80% de éstas: Jalisco, Veracruz, Oaxaca, Guerrero, Chiapas y Michoacán. La comarca cuenta con 116 empresas que equivalen a 6% nacional. El consumo nacional aparente cerró en el 2018 con un volumen de 15,288 millones de litros, y se tuvo un consumo per cápita reportado por el SIAP de 115 litros.

En México, 90 empresas procesan cerca de 86% de la producción formal nacional de leche. Aunque el mercado tiene una estructura oligopólica, existe una alta concentración en dos empresas con cobertura nacional que abarcan 69% % del mercado, y otras tres empresas abarcan 20% adicional.

Estas cinco empresas abarcan 89% del mercado nacional, y el restante lo ocupan marcas regionales y Liconsa.

Ahora bien, algunos criterios para dirigir una estrategia que fomente el incremento de la producción láctea de acuerdo a los beneficios e impacto regional esperados se encuentran en la disponibilidad de recursos, sistemas de producción y nivel de industrialización.

Por ejemplo, para el caso de la actividad lechera en la región sur-sureste del país, considerando los estados de Tabasco, Chiapas y Veracruz, podemos citar que existe un sistema particular con recursos subutilizados de un modelo tradicional de baja productividad lleno de paradigmas creados a partir de un primer intento de incrementar la producción en la década de los 70 (Plan Chontalpa), del que, si bien trajo una oleada de desaciertos y pérdidas, son rescatables las experiencias de lo que no es factible hacer en el trópico para producir leche.

Un segundo intento surgió en los 90, con la participación de la industria láctea, la primera ultrapasteurizadora del sureste, que de igual forma tuvo su crecimiento y deceso en estos últimos años. Estos eventos lograron generar un modelo productivo rentable y sostenible que está siendo aplicado por ranchos ganaderos de forma rentable y productiva, tanto que la industria láctea no se ha alejado del trópico, ya sea a través de la captación por la industria foránea o por la local productora de quesos, que es muy abundante en la zona.

Actualmente, lo que se está buscando es vincular a los productores con la industria láctea privada y gubernamental, a través de identificar conjuntamente la materia prima ideal y la utilización de tecnologías probadas en la región, aunando a estas acciones las buenas prácticas de producción y precios de venta pactados inicialmente.

Así, se logra implementar un desarrollo de proveeduría de leche para el incremento de su volumen de captación.

Esto permite a su vez crear un ambiente propicio para la inversión, apoyada con la intención del gobierno mexicano de fomentar la adquisición en activos productivos de las empresas ganaderas para la tecnificación de la producción de leche inocua y de calidad y el imprescindible acompañamiento técnico a los productores mediante la implementación de prácticas sostenibles, como uso de sistemas silvopastoriles, bancos de biomasa, cercas vivas, uso eficiente de gua, pastoreo intensivo tecnificado y conservación de forrajes, entre otros.

FIRA apoya estas iniciativas con financiamiento, acompañamiento técnico y diseño de programas de implementación ágil y de alto impacto para productores y empresas que incursionan, practican y desarrollan tecnologías tropicales y esquemas de desarrollo de proveedores para abastecer la industria de lácteos en México.

*Eduardo Trejo González, especialista en la subdirección de Programas y Proyectos de FIRA en Morelia, Michoacán.

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