jueves , 14 noviembre 2019
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Intrusión marina afecta acuíferos

Noé Cruz Serrano. El Universal…

A la constante amenaza de inundaciones por lluvias torrenciales que cada año enfrentan millones de mexicanos que habitan las costas del país, se suma la elevación del mar que contamina con sal los mantos acuíferos inhabilitando pozos cercanos a la costa y de donde se obtiene el líquido para consumo humano, animales y agricultura.

La Comisión Nacional del Agua (Conagua) alerta que con el avance del frente marino y del agua salada, “hay una seria disminución de agua dulce para abasto a comunidades y actividades productivas” en amplias regiones de entidades como Nayarit, Tamaulipas, Colima, Sonora, Baja California y la Península de Yucatán, entre las más importantes.

El subdirector técnico de ese organismo, Felipe Arreguín Cortés, aseguró que al menos uno de cada 10 mantos acuíferos costeros presenta problemas de contaminación de sal, lo que obligaría al gobierno federal a realizar desde obras de mitigación y tratamiento de aguas hasta reubicación de asentamientos humanos.

Dijo que los más recientes estudios realizados revelan que en La Paz, Baja California, la intrusión salina lleva un avance en las costas de 10 kilómetros, y en Hermosillo de casi 20.

Mario Arturo Ortiz Pérez y Ana Patricia Méndez Linares, investigadores del Instituto de Geografía de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), identificaron cinco zonas vulnerables o susceptibles a las variaciones del nivel medio del mar en el Golfo de México y Mar Caribe, ligados a cuatro de los más productivos ecosistemas tropicales conocidos (marismas, manglares, pastos marinos y arrecifes coralinos).

En estas zonas de mayor vulnerabilidad, según el estudio Repercusiones por Ascenso del Nivel del Mar en el Litoral del Golfo de México, “la influencia marina llega a 40 y hasta 50 kilómetros tierra adentro, como el caso del río Mezcalapa-Usumacinta y humedales de Centla, Tabasco”.

Arreguín Cortés explicó en entrevista que en México hay 653 acuíferos de donde se obtiene el agua dulce, de los cuales 183 están en costas, de los cuales “ 18 están sobreexplotados y tienen intrusión salina” con riesgo de extenderse a otros mantos .

Sostuvo que una de las principales causas del alza de la intrusión salina es la actividad humana que se refleja en la sobreexplotación de acuíferos.

José Castillo Gurrola, investigador de la Universidad de Sonora, sostiene que el problema de la sobreexplotación es más grave. De 653 acuíferos, en 1975 eran 32 los sobreexplotados; hoy hay más de 100. A ello ha contribuido el mayor número de casas en costas, y hoteles, así como mayor actividad agropecuaria.

Informes sobre escenarios futuros del agua en México bajo el cambio climático para 2020, 2050 y 2080, del Instituto Nacional de Ecología (INE), señalan que del total de acuíferos sobreexplotados se extrae 60% del agua para todos los usos por lo que la reserva de agua disminuye 6 kilómetros cúbicos por año.

El Programa de Geofísica Internacional de la UNAM define el término intrusión marina como el proceso de movimiento temporal o permanente del agua salada tierra adentro desplazando al agua dulce, cuando este es consecuencia de la disminución del flujo de agua dulce hacia el mar, debido la explotación del acuífero.

En el Programa de Estudios de Impacto por el Cambio Climático en el Avance de la Interfase Marina en Acuíferos Costeros que Conagua llevará a cabo este año, sostiene que “el cambio climático afecta al ciclo hidrológico y, a través de éste, la calidad y cantidad de agua disponible para uso humano y ambiental”.

Datos sobre la medición de los mares del World Water Assessment Programme, de Naciones Unidades, indican que la tasa global de aumento del nivel del mar en el siglo XX fue de 1 a 2 milímetros al año.

Sin embargo, el Mapeo Institucional del Cambio climático en Colombia, realizado por la UNESCO —informe que comenzó a difundirse a inicio de año para alertar a autoridades costeras del impacto que tendrá el cambio climático —, revela que si el nivel del mar sube como predicen estudios de organismos mundiales (entre 50 y 60 centímetros en cinco décadas), 72 de sus municipios se verían amenazados por el riesgo de mareas y casi 4 mil 900 kilómetros cuadrados de costa baja se inundarían.

En México, Conagua tiene identificadas 18 acuíferos costeros que ya presentan ese problema y sobre los cuales es necesario realizar estudios que definan la toma de decisiones en la mitigación y prevención del avance del frente marino en acuíferos costeros: En Nayarit por ejemplo, señala la necesidad de un estudio para determinar la cuña salina en los municipios de Compostela y Bahía de Banderas; en Tamaulipas la atención de centra en los acuíferos de Mendez-San Fernando, Hidalgo-Villagrán, Jiménez-Abasolo, márgenes del Río Purificación y Victoria-Guemez, Victoria-Casas, Llera-Xicotencatl, Zona Sur y Tula-Bustamantes.

En Colima están los acuíferos Jalipa-Tapeixtles, Santiago-Salagua y Armeria-Tecoman-Periquillos; en Sonora se involucran los acuíferos Costa Hermosillo y Caborca.

En la costa nororiental de Yucatán los acuíferos de Telchac Puerto, San Felipe y El Cuyo requieren análisis. Arreguin Cortes advirtió que el caso de la Península de Yucatán merece atención especial, pues el agua que usa la región proviene de cenotes.

“El problema es que si llega a subir el nivel del mar, en las costas de Yucatán, vamos a tener un serio problema de intrusión salina porque el suelo es permeable”, dijo.

Un estudio realizado por Eduardo Graniel, Irany Vera y Luis González Hita con el apoyo del Instituto Mexicano de Tecnología del Agua y la Facultad de Ingeniería de la Universidad Autónoma de Yucatán señala que el desarrollo poblacional, turístico y agrícola han incrementado la extracción de agua subterránea, por lo que las extracciones originan así la variación de la interfase agua dulce-agua salada.

En sus conclusiones, los especialistas encontraron que los pozos ubicados cerca de la línea de costa están expuestos a la contaminación por materia orgánica y agua salada, debido a la poca profundidad entre la superficie del terreno y el nivel de agua subterránea, principalmente en la zona noreste donde existen cuerpos de agua superficial que reciben agua y cualquier sustancia que se encuentre en la superficie del terreno se infiltre al acuífero. Sobre las posibles soluciones, el subdirector técnico de Conagua señaló que si bien la reubicación de asentamientos urbanos es complicada, se pueden:

Sacar de los acuíferos solo la cantidad de agua que balance la cantidad de la recarga, es decir, lo que le sacamos y que pueda tener intrusión salina; es cargar agua al manto freático, como en Los Angeles, Estados Unidos, en donde la recarga es agua residual tratada, con la que se forma una especie de barrera para detener el avance del agua de mar. Otra puede ser construir barreras, como las llamadas presas subterráneas, en donde se escavan zanjas que luego son llenadas con lodo o cemento para que el agua salada no avance; y, “si de plano no podemos resolver el problema con las primeras tres, pues vamos a desalar el agua, una opción real, y cuesta un dólar por metro cúbico”. Pero la mejor medida es, dijo, “darle un uso mas racional al agua”.

Conagua hará 7 estudios sobre el fenómeno

Este año, la Comisión Nacional del Agua (Conagua), realizará siete estudios de impacto por el cambio climático en el avance de la interface marina en acuíferos costeros del país, que involucra a 15 acuíferos de cuatro entidades federativas.

El organismo recurrirá a la contratación de empresas especializadas o a convenios con instituciones educativas superior o de investigación para que realicen los trabajos de campo, integren los estudios y documentos finales.

Los trabajos, cuyo costo se calcula en 7.6 millones de pesos a ejercerse este año, “servirán en la toma de decisiones en la mitigación y prevención del avance del frente marino en acuíferos costeros” .

La Comisión Nacional del Agua reconoce que desafortunadamente ha visto disminuido el personal técnico abocado a este tipo de actividades de investigación, lo que ha provocado que los estudios que requiere para su operación “se alarguen, siendo concluidos extemporáneamente, presenten serias deficiencias en su contenido, y estén sujetos a revisiones, principalmente por su planteamiento técnico e interpretación, lo que ocasiona que los trabajos se encarezcan en función del tiempo transcurrido, y se diluya su vigencia”.

Por ello, la necesidad de la Conagua a recurrir a terceros para el estudio del impacto.

Los 15 acuíferos costeros que serán motivo de los estudios se localizan en los estados de Nayarit, Tamaulipas, Colima y Sonora.

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