martes , 12 noviembre 2019
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Investigadores alertan sobre riesgos en la producción y consumo de alimentos transgénicos

COMUNICADO DE PRENSA. CONACYT

  • La nueva política del Conacyt está orientada a la protección de la riqueza biocultural en el contexto del deterioro ambiental que existe en México.
  • Durante el desarrollo de la mesa de diálogo: “Protección de la Riqueza Biocultural, Propiedad Intelectual y Evaluación de Tecnologías”, los expertos coincidieron en la necesidad de proteger la riqueza biocultural de México, asociada con los saberes tradicionales de campesinos e indígenas
  • Los especialistas advierten la necesidad de establecer mecanismos para monitorear, entender y evaluar las tecnologías vinculadas con la producción y consumo de transgénicos.

Ciudad de México, 15 de septiembre de 2019.- Esta semana se llevó a cabo en el Conacyt la mesa de diálogo Protección de la Riqueza Biocultural, Propiedad Intelectual y Evaluación de Tecnologías, con la participación de la Dra. Michelle Chauvet, profesora de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), del Dr. Alejandro Espinosa, investigador del INIFAP, de la investigadora Silvia Ribeiro, directora para América Latina del Grupo de Acción sobre Erosión, Tecnología y Concentración (ETC) y de la Dra. Yolanda Massieu Trigo, investigadora de la UAM, quienes coincidieron en la necesidad de proteger la riqueza biocultural de México, estrechamente vinculada con la diversidad biológica y de ecosistemas.

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El Dr. Emmanuel González, encargado de despacho de la Secretaría Ejecutiva de la Comisión Intersecretarial de Bioseguridad de los Organismos Genéticamente Modificados (CIBIOGEM), dio la bienvenida y subrayó que la nueva política del Conacyt se orienta hacia la protección de la riqueza biocultural, entablando un diálogo de saberes sin imposición de jerarquías epistémicas, ya que la ciencia y la tecnología deben estar al servicio del pueblo de México con el objetivo de lograr el bien común. En particular, manifestó que la CIBIOGEM busca fortalecer las acciones y políticas públicas de bioseguridad teniendo como premisa el principio de precaución.

El Dr. Manuel Rojo Leyva, director de Investigación del Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas, celebró que el Conacyt promueva el diálogo y la discusión sobre el uso de transgénicos en la alimentación y su impacto en los pueblos indígenas. La Dra. Michelle Esther Chauvet alertó que la riqueza biocultural de México se encuentra amenazada por fenómenos como la migración, el desplazamiento forzado de campesinos y por el olvido de saberes tradicionales. “Se debe diseñar una política nacional integral que fortalezca la investigación sobre las potencialidades de la biodiversidad”. También alertó acerca de la necesidad de integrar políticas agrícolas diferenciadas por regiones, considerando la gran diversidad de ecosistemas y culturas que existen en el país.

La Dra. Yolanda Cristina Massieu expuso que los cultivos transgénicos agudizan el modelo industrial de agricultura capitalista, caracterizado por privilegiar el monocultivo de alto rendimiento, sin importar sus efectos ambientales: “estamos padeciendo las consecuencias en la contaminación de suelos, de agua, así como la erosión genética y la exclusión social. Estamos en tiempos de una crisis ambiental tremenda y urge buscar un nuevo paradigma agrícola, que sea sustentable y que sea diverso e incluyente de las comunidades campesinas e indígenas”, sostuvo.

La ponente destacó que se ha enfocado al estudio de un maíz nativo ancestral de la Sierra Mixe de Oaxaca, que es capaz de fijar el nitrógeno del aire por medio de consorcios microbianos asociados a la raíz aérea de ese tipo de maíz, por lo que no hay la necesidad de utilizar fertilizante sintético nitrogenado y que es legado de los pueblos indígenas de Oaxaca; sin embargo, añadió, se corre el riesgo de que esta semilla y sus características sean patentadas y comercializadas por una empresa transnacional. Señaló que México, como centro de origen y diversidad biológica del maíz, se encuentra amenazado por la liberación de grano transgénico, lo que implica riesgos a la continuidad de la milpa por la “oleada modernizadora”.

Por su parte, el Dr. Alejandro Espinosa Calderón advirtió sobre el riesgo de privatización y control de las semillas nativas mexicanas y sus modos de producción en caso de que sea ratificado el T-MEC, ya que asociado al tratado comercial, el país estaría obligado a formar parte del Acta UPOV 91, un mecanismo internacional que impone restricciones a la siembra, intercambio y protección comunitaria de las semillas, así también, prohíbe que se desarrollen variedades que no estén registradas. “Esto significaría, en esencia, el poder patentar genes y variedades, lo que propiciaría una concentración de semillas sin posibilidades de intercambio entre los mismos campesinos. Es la expresión más radical del control de los granos”, precisó. El investigador señaló que México pasó de ser un país exportador de maíz, en la década de los 70’s, a importador, como consecuencia de las políticas neoliberales de abandono a este sector rural y de la desaparición de las estrategias que favorecían la producción agrícola nacional.

En tanto, Silvia Ribeiro hizo énfasis en que muchas tecnologías generan nuevas fuentes de negocio, pero no son capaces de resolver las necesidades sociales, por lo que se identificó con la apertura y nuevas políticas implementadas por la actual administración del Conacyt para impulsar la CTI con un enfoque social y humanista.

La investigadora alertó sobre las implicaciones de las nuevas técnicas de modificación genética y resaltó la necesidad de que estas sean sometidas a rigurosos análisis de bioseguridad, dadas sus posibles implicaciones para el ambiente, la biodiversidad, la salud, y las potenciales afectaciones socioeconómicas. También señaló que debe ponerse atención en que los bancos de información y puso sobre la mesa de discusión la necesidad de establecer protocolos de evaluación de las tecnologías desde enfoques transdisciplinarios. Mencionó que el nuevo Conacyt tiene una voz muy importante tanto en foros nacionales como internacionales respecto al papel que debe jugar la ciencia y la tecnología en beneficio de la sociedad.

El Ciclo de Conferencias y Mesas de Diálogo “Ciencia por México” continuará realizándose en el auditorio “Eugenio Méndez Docurro” del Conacyt todos los miércoles a partir de las 11:00 h, con la finalidad de articular la participación plural, incluyente y democrática. La mesa de diálogo “Protección de la riqueza biocultural, propiedad intelectual y evaluación de Tecnologías” fue transmitida a través de la plataforma Facebook Live y puede consultarse en el siguiente enlace: www.facebook.com/Conacyt_mx.

Asistieron:

A la mesa de diálogo asistieron la investigadora Silvia Ribeiro, directora para América Latina del Grupo de Acción sobre Erosión, Tecnología y Concentración (ETC); la Dra. Yolanda Cristina Massieu Trigo, profesora investigadora en la UAM; la Dra. Michelle Esther Chauvet Sánchez Pruneda, profesora investigadora del Departamento de Sociología de la UAM; el Dr. Alejandro Espinosa Calderón, investigador de maíz en INIFAP y profesor definitivo en Producción y Tecnología de Semillas en la UNAM;  el Dr. Emmanuel González Ortega, encargado de despacho de la Secretaría Ejecutiva de la CIBIOGEM; Antropólogo Víctor Manuel Rojo Leyva, director de Investigación del Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas y la Bióloga Erica Lissette Hagman Aguilar, directora de Información y Fomento a la Investigación de CIBIOGEM.

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