miércoles , 5 agosto 2020
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“L12 acabará con la cultura agrícola”

MARÍA FERNANDA NAVARRO. EXCÉLSIOR.

Ebrard desestimó la petición de campesinos de que la obra no se extendiera a Tláhuac; ahora es casi basurero lo que era campos de cultivo, dice experto.

CIUDAD DE MÉXICO.- Además de la devastación ecológica en la zona de mayor filtración hídrica en la Ciudad de México, la Línea 12 del Metro impulsa la urbanización a 20 kilómetros a la redonda en las estaciones que la conforman, lo que provocará el cambio del uso de suelo de zonas campesinas y la descomposición social de su población rural dentro de los próximos 20 años.

De dichos efectos ya había advertido Miguel Valencia, experto en movilidad e integrante de la Red de Defensa de la Ciudad de México, durante mesas de diálogos organizadas por campesinos de Milpa Alta y Tláhuac a las que asistieron integrantes del gabinete económico de la administración de Marcelo Ebrard, antes de que iniciara la construcción.

“Pero en vez de escucharnos nos atiborraron de información que no nos interesaba, como de qué tamaño eran las tuercas que se le pondría al Metro y el grueso,  pura propaganda. Y los campesinos repudiaron las mesas de diálogo con Ebrad. No nos escucharon”, aseguró Valencia en entrevista con Excélsior.

La meta de las mesas de diálogo, que se llevaron a cabo gracias a la presión de  diversas organizaciones de ejidatarios e incluso grupos vecinales de apoyo de colonias como Chapultepec y las Lomas, era evitar que el trazo de la Línea Dorada llegara hasta la zona rural de Tláhuac y la expropiación de terrenos ejidales.

Ejidos como San Francisco Tlaltenco, importante zona de recarga de acuíferos y refugio de diversas especies animales, sufrió impacto por la construcción de la Línea 12 y la Terminal Tláhuac,  15 veces mayor a las edificadas en otras líneas del Sistema de Transporte Colectivo (STC) Metro.

Ahora, la urbanización que ocurrirá a largo plazo de estas zonas es la principal preocupación de los defensores de la conservación del espacio agrícola en la ciudad, como Valencia.

“Urbanizar Milpa Alta y Tláhuac es criminal, en 2008 la mitad de Tláhuac era campesina; cierto que había un área urbanizada, pero cuando menos la mitad era campesina. Desde ahí se suministra agua a Xochimilco y Tlalpan desde donde se envía a toda la ciudad. Ahora todo lo que era campos de cultivo hace siete años ya no está, lo están convirtiendo en una especie de gran basurero”.

Eduardo Farah, coordinador del Comité Ciudadano Chapultepec-Polanco y ecoactivista, recordó para este rotativo que antes de que iniciara la construcción de la terminal de la Línea Dorada se sugirió al exjefe de Gobierno desarrollar en ese espacio un huerto orgánico de alta productividad, y parar la construcción de la Línea 12 hasta la colonia Mexicaltzingo en la delegación Iztapalapa.

Otra de las opciones que sugirieron a Marcelo Ebrard fue la construcción de una línea de Metrobús, que hubiera provocado menor impacto ecológico en la zona.

“Van a destruir más de 700 hectáreas del área agrícola y humedales. Ésta es una ciudad que se está hundiendo por falta de agua porque no se recarga el acuífero y aparte contaminada. Además van a destruir la comunidad de Tláhuac porque van a urbanizar, se van a dedicar a hacer centros comerciales, edificios, lo cual es bueno pero no en áreas agrícolas y forestales”, aseguró Farah.

Los especialistas también afirmaron que con la urbanización que impulsará la construcción de Línea 12 están en riesgo de perderse costumbres de los pueblos de esas delegaciones.

“Ahorita va a empezar la migración hacia Tláhuac, Milpa Alta, conforme avance esa línea va a haber ofertas de viviendas en esa zona, se quiere construir un penal de máxima seguridad, incineradoras de basura, una academia de policía y otros proyectos. O sea todas esas construcciones que ya no pueden hacerse al centro de la ciudad.

“La afectación más grave de la urbanización de la zona, es la muerte cultural, la desaparición de la vida campesina, todas las fiestas, todo lo que era típico de allá, todo eso va a provocar que se rompa el tejido social, de la misma forma que ocurrió en Ecatepec con la Línea B del Metro, eso es como una extensión de la ciudad  a donde llegó gente que no era de ahí y el resultado es esa violencia y desarraigo que se ve en esa zona”, comentó Valencia.

Este proyecto tampoco va a brindar una solución de movilidad para la zona, afirmó el también experto en ese tema.

“Es falsa esa idea de que ese Metro iba a traer progreso y una solución de movilidad, porque los de ahí no venían acá. Lo que sí sucede es que mucha gente de aquí se va a ir a vivir a Tláhuac porque es muy barato, pero la nueva población que va a ir a asentarse a un lugar no es sensible a las fiestas, y a la cultura de esa zona, inclusive la destruye”, señaló el integrante de la Red de Defensa de la Ciudad de México.

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