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La cacería atrae turismo extranjero

MAYTE LÓPEZ. LA VOZ DE LA FRONTERA.

UMA BCMEXICALI, Baja California. El valle de Mexicali, cuna de especies como el faisán, pato, huilota, codorniz, palomas de ala blanca entre otras tantas, se ha caracterizado por ser uno de los principales destinos atractivos que recibe durante varias temporadas a gran cantidad de visitantes extranjeros que acuden a la zona a realizar actividades cinegéticas.

Es pues, un conjunto de Unidades para el Manejo de Conservación de Vida Silvestre (UMAS) que se ubican entre los ejidos Hechicera y Pólvora, así como el área denominada La Piocha, aquellas que por más de 32 años han sido visitadas por miles de turistas que acostumbran el deporte de la cacería.

Vestidos con sus ropas anaranjadas para de distinguirse entre los campos agrícolas sembrados con algodón y algunos de matorrales, los grupos de cazadores suelen iniciar sus rutas apenas sale el Sol, ya que es cuando las especies autorizadas para caza suelen salir a alimentarse y es ahí que los deportistas pueden lograr su objetivo.

Portando sus armas con fines cinegéticos y acompañados por más de dos guías, los cazadores recorren cada una de las UMAS que se establecen en tal territorio, apoyándose además de un can adiestrado que al momento de que los interesados dan en el blanco, corre a buscar el trofeo para posteriormente entregarlo a su ganador.

Son grupos numerosos de cazadores, quienes con toda la precaución realizan la cacería durante cerca de tres horas diarias, siempre y cuando la temporada cinegética que inicia en agosto y concluye en febrero se encuentre vigente y también, regulados por autoridades de la Profepa, Sedena, Secture, SPA, Aduana, entre otras.

Un camino terrenal que a simple vista pareciera ser un desierto entre matorrales, es aquel que acoge a alrededor de 2 mil turistas, quienes con fines cinegéticos a cada llegada a tierra cachanilla suelen dejar en singular una ganancia cercana a los 500 dólares, que se multiplica por el número de visitas que realicen anualmente.

Generan empleos con actividad sustentable

José Rosario Tapia Betancourt, quien desde hace más de 40 años se desempeña como organizador cinegético y propietario de dos UMAS, refirió que la temporada de cacería trae a tal área un amplio movimiento económico, pues además de emplear a cerca de 40 guías, se desprenden servicios turísticos para los visitantes.

“Con el apoyo de la Secretaría de Turismo del Estado (Secture) la actividad ha visto incremento, no es lo que deseamos, pues vemos que en promedio tenemos 50 mil cazadores en el Estado de California, quisiéramos traerlos a todos, pero la situación por la cual no vienen es por las publicaciones que se hacen en Estados Unidos que los ahuyenta”.

Explicó que se otorga un cintillo a cada cazador por especie animal, lo que brinda mayor derrama económica al valle de Mexicali y beneficia enormemente a la ciudadanía de la zona, quienes ven mayor ingreso al ofertar todo tipo de servicios a los vacacionistas que principalmente se dejan ver los fines de semana.

“Nosotros tenemos que utilizar los servicios de un profesionista que viene siendo un biólogo o un ingeniero agrónomo, quien es el que hace los estudios de campo de vuelo, de postura, de anidamiento y basados en esos estudios es como la Secretaría de Protección al Ambiente (SPA) determina las tazas de aprovechamiento”, señaló.

Atacan ilegalidad

Asimismo, argumentó que la problemática de la cacería ilegal también es una complicación que se presenta en el valle de Mexicali y por ende, siempre trabajan en coordinación con la autoridad regulatoria que en dicho caso corresponde la vigilancia a la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa).

“Ellos se encargan de detectar a los cazadores furtivos que son los que más daño hacen al ecosistema porque no respetan nada; si tienen la oportunidad de tumbar 100, 80 o cualquier cantidad de faisanes se los echan, regularmente los dueños de las unidades de manejo tienen gente que vigila”, declaró Tapia Betancourt.

Todo dentro de la Ley

Luis Felipe Rodríguez Ávila, inspector de la Profepa, quien al momento de que un total de ocho cazadores realizaban dicha actividad en compañía de otro elemento de tal dependencia, verificó la legalidad de los permisos y documentación de los deportistas, destacó que realizan diversos operativos de manera permanente.

Puntualizó que algunas de las cuestiones que se remiten a revisión durante las redadas que de manera sorpresiva llevan a cabo son: Que los cazadores cumplan con la normatividad que incluye cintillo de cobro y el contrato de casa en el caso de ser extranjeros, así como una licencia vigente.

“La actividad de nosotros consta en realizar recorridos de vigilancia para que no se cace de manera ilícita, no es muy relevante, pero el final de nosotros es permanecer en campo para evitar este tipo de situaciones”, enfatizó.

Rodríguez Ávila añadió que alterno a las revisiones que los elementos de la Profepa desempeñan en tales predios, existen también tres comités vigilantes conformados por más de 32 integrantes cada uno, que son voluntarios interesados en proteger ciertas parcelas ubicadas en las zonas más alejadas del valle.

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