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La comida

VERÓNICA MARTÍNEZ. LO BÁSICO. EL FINANCIERO.

Producir, industrializar, empacar, transportar y comercializar alimentos es una actividad básica, indispensable que no puede y no debe parar.

Toda la cadena productiva y todos los que la provean son necesarios, porque gracias al esfuerzo de todos ellos es que comemos millones de mexicanos y en momentos de contingencia o emergencia sanitaria como la que vivimos, la labor de nuestro sector agroalimentario es indispensable.

La oportunidad y la honestidad agroempresarial está en la mesa para esta actividad.

Una muestra

En varios estados del país la cuarentena por el Covid-19 inició una semana antes que la decisión federal, y hubo sicosis por lo que vendría, eso hizo que los supermercados se abarrotaran y en unas cuantas horas quedaran vacíos anaqueles de arroz, frijol, leche, cereales, pastas, atunes, entre otros productos.

Y aunque las autoridades federales y los propios líderes agroemoresariales de industrias como el huevo, pollo, cerdo, res y embutidos han dicho que habrá abasto suficiente, el temor a quedarse sin comida es inminente cada vez que se endurecen las medidas para aminorar el impacto que viene por el Covid-19.

Los productores, los comercializadores, la cadena productiva en su conjunto tienen la oportunidad, ante la pandemia, de visibilizar la importancia que tienen en la vida cotidiana, de recordar que los alimentos vienen del campo, de un esfuerzo diario de familias completas y que la labor que hacen permite que se tenga el acceso a una gama de productos.

Visibles

Esta oportunidad de hacerse visibles es evidente con esfuerzos como el de los chefs en Ciudad de México y en Yucatán, al promover el consumo de huacales de ingredientes locales para elaborar recetas de la mano virtual de los expertos.

Se hace visible al observar las diferentes formas en las que se idea la comercialización de la producción, como son los filetes de pescados de una cooperativa pesquera o el inventario de un restaurante que tuvo que cerrar.

Sin embargo también hay un gran reto: la honestidad.

En estos tiempos en que la demanda es mayor, que la necesidad o la urgencia es mayor, hay quienes abusan de las ganancias que puedan lograr y aumentan los precios o retienen producto.

La honestidad en cada eslabón de toda esta cadena productiva tan básica y necesaria tiene el reto de brillar, de hacerse presente y mantenerse justa, ideando, creando formas de comercialización, porque el alimento que cancelaron las grandes industrias que tuvieron que cerrar, es el alimento que ahora debe encontrar un punto de venta.

Los mercados, supermercados, tienditas no cerrarán en esta contingencia y mucho menos quienes proveen a la producción de alimentos, a la engorda de animales, a la siembra de cultivos, a la captura pesquera.

La creatividad del productor para vender su producto y que llegue al consumidor también relucirá y es posible que veamos nuevas formas que tal vez, pasando la crisis, adoptemos.

@Velimagu

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