sábado , 21 septiembre 2019
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La Cultura de la Pobreza de los yucatecos en tiempos de TR

JORGE A. FRANCO CÁCERES. POR ESTO.

No reconocen aún los poderes estatales, los gobiernos municipales y los programas federales de la Transformación Republicana (TR) que los yucatecos pobres tienen una cultura vinculada a la privación económica, es decir, un patrón de vida familiar y social que se transmite de generación en generación.

Se trata de la cultura de la pobreza de los yucatecos que, aunque puede pretenderse como una contradicción debido a que prefiere pensarse que los pobres de Yucatán no tienen cultura, no lo es porque tiene una estructura verificable, una disposición funcional y mecanismos defensivos sin los cuales los yucatecos en situaciones de pobreza, con o sin respaldos de los poderes estatales, los gobiernos municipales y los programas federales de la TR, difícilmente podrían seguir adelante.

¿Qué es, en realidad, la cultura de la pobreza de los yucatecos? Sin lugar a dudas, es un sistema de vida muy yucateco, notablemente estable y persistente en la capital metropolitana, pero también en los más marginados municipios rurales, que ha pasado de generación a generación a lo largo de líneas familiares.

La cultura de los yucatecos pobres tiene modalidades que son propias y también consecuencias que nadie puede negar que son distintivas de orden social y psicológico de nuestros paisanos. Es un factor dinámico que condiciona de modo etnocéntrico su participación en la cultura nacional más amplia y que se pondera localmente como una subcultura especial por sí misma.

La cultura de la pobreza de Yucatán incluye, por lo menos, al 68 % de Mérida y al 92 % del resto del Estado, ubicada siempre en las partes más bajas de las escalas de las poblaciones rurales y urbanas. Está en los barrios tradicionales y las colonias periféricas, igual que en las comisarías ejidales y las comunidades agrarias, aunque se niegue como realidad científica y antropológica desde plataformas digitales y consultas partidistas.

La población yucateca, bajo la cultura de la pobreza, se caracteriza por tener tasas de mortalidad más altas debidas a las carencias económicas y las incapacidades personales, expectativas de vida de menor duración debidas al abandono paterno y de peor calidad debida a la violencia intrafamiliar, una proporción mayor de individuos en los grupos de edad más jóvenes y, debido al trabajo infantil y femenil, por una proporción más alta en la fuerza trabajadora no calificada. Algunos de esos índices son más altos en las colonias pobres o en las secciones pobres de la ciudad de Mérida que en la parte rural del Estado considerado en su conjunto.

La cultura de la pobreza en Yucatán es una cultura maniatada localmente. Sus integrantes sólo están parcialmente integrados en las instituciones y son gente marginal aun cuando vivan en el corazón de la capital yucateca.

En Mérida, por ejemplo, la mayor parte de los pobres empleados en alguna labor de baja calificación, tienen muy bajo nivel de educación y alto grado de analfabetismo, no pertenecen a sindicatos libres, no son miembros de ningún partido político, no participan de la atención médica, de los servicios de maternidad ni de ancianidad que imparte el Seguro Social, y hacen muy poco uso de los bancos, los hospitales, los grandes almacenes, los museos, las galerías artísticas y los aeropuertos de la ciudad. Es impresionante encontrar cualquier cantidad de yucatecos que nunca ha salido de Yucatán y que no conocen la ciudad de México.

Sin lugar a dudas, los rasgos económicos más característicos de la cultura de la pobreza que tendrían que atenderse desde los poderes estatales, los gobiernos municipales y los programas federales de la TR, incluyen la lucha constante por la subsistencia que se caracteriza por periodos de desocupación y de subocupación, por los bajos salarios o incluso los salarios arbitrarios, por una diversidad de ocupaciones no calificadas y sí repudiadas, por el trabajo infantil siempre desconocido o negado, por una permanente ausencia de ahorros, por una escasez crónica de dinero en efectivo, por la ausencia de reservas alimenticias en las casas, por el sistema de hacer compras frecuentes de pequeñas cantidades de productos alimenticios muchas veces al día a medida que se necesitan, por la necesidad de empeñar prendas personales, pedir prestado a prestamistas locales a tasas usurarias de interés, por los servicios crediticios espontáneos e informales (tandas) organizados por vecinos, y por el uso de ropas y muebles de segunda mano.

Dejemos acá el asunto, por el momento, ya que todavía nos queda hablar de la cultura de la pobreza de los yucatecos relacionada con sus formas de vida domésticas y familiares, debidas a las características sociales y psicológicas de los pobres yucatecos.
Muchas gracias.

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