viernes , 15 noviembre 2019
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La fiebre de azúcar en África se vuelve amarga

NICHOLAS BARIYO. THE WALL STREET JOURNAL.

Las importaciones baratas de Brasil, China e India hunden la naciente industria en la región.

KAMPALA, UGANDA. El apetito de África por el azúcar se acabó.

Durante gran parte de la última década, las empresas azucareras africanas y extranjeras invirtieron miles de millones de dólares en proyectos para explotar el paladar dulce de la nueva clase media del continente. Hoy en día, sin embargo, fábricas en muchos países lidian con inventarios insostenibles. La saturación ha obligado a las empresas a reducir su producción, posponer nuevos proyectos y cerrar plantas.

Todo apunta a las importaciones baratas. Los países africanos compran cada año alrededor de cinco millones de toneladas de azúcar desde países como Brasil, China e India. Las importaciones —en general altamente subsidiadas— se venden a precios más bajos que el costo de producción local, lo que motiva a los gobiernos africanos a excluir el azúcar de sus vecinos.

Los precios globales del azúcar se hundieron en septiembre a hasta 13,5 centavos de dólar la libra, su nivel más bajo desde abril de 2009 en el ICE Futures U.S. El martes 28 el azúcar se cotizaba en 16,13 centavos de dólar la libra. La Organización Internacional del Azúcar pronosticó hace poco que el mundo tendría una sobreabundancia de azúcar por quinto año consecutivo a fines de la temporada 2014-15 que empezó el primero de octubre.

Los precios altos de hace cuatro años alentaron la plantación en países productores como Brasil, India y Tailandia, lo que resultó en el actual exceso.

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La sobreabundancia y la caída de los precios han golpeado a los exportadores africanos. Se espera que este año Uganda, Mozambique, Zambia y Malawi registren superávits en su producción azucarera.

La seguridad también es un factor. Los camioneros han abandonado rutas propensas a las emboscadas y los secuestros a través del este del Congo, Sudán del Sur y la República Centroafricana, afectando otrora grandes mercados.

Mientras tanto, países relativamente estables, como Kenia y Ruanda, han establecido regímenes tributarios onerosos en un intento por proteger las industrias nacionales contra la competencia de las importaciones, volviendo inaccesibles estos mercados prometedores para países vecinos.

Las cosas debieron ser distintas. La nueva clase media de África se ha triplicado en tamaño desde 2000, según un estudio reciente de Standard Bank de Sudáfrica. Con ese mercado en expansión como blanco, multinacionales como la británica Associated British Foods PLC y la india Mahakaushal Sugar & Power Industries Ltd. han invertido para producir alimentos que no son de primera necesidad y que usan azúcar, desde gaseosas y leche de sabores hasta cereales en caja.

Ahora, parece que los problemas azucareros de África podrían estar empezando. Parte de la motivación original para expandirse fue ganar acceso al mercado de la Unión Europea. Pero a partir de 2017, la UE, que compra de África alrededor de 35% del azúcar que consume, eliminará preferencias comerciales que antes allanaron el camino para las importaciones de la región, lo que erosiona aún más un mercado vital para los productores africanos. La UE busca alentar la liberalización de más mercados de azúcar.

Algunos analistas argumentan que el continente mismo podría ofrecer alivio de las penurias financieras.

“Hay un enorme mercado para el azúcar en África”, dijo Edward George, jefe de investigación de Ecobank, una institución panafricana. “Lo que los productores necesitan hacer es resolver las barreras comerciales, reducir los costos de producción… y aumentar el comercio entre ellos mismos”.

Mientras tanto, los productores de azúcar de África están hundiéndose más en sus problemas. Madhavani Group en Uganda y EcoEnergy Africa en Tanzania han archivado grandes proyectos azucareros debido a condiciones de mercado desfavorables, dijeron ejecutivos de la empresa. En agosto, la estatal Muhoroni Sugar Co. de Kenia suspendió ingenios de caña después de perder una competencia de casi un año contra las importaciones baratas. Muhoroni está entre las cinco empresas azucareras en manos del gobierno keniano bajo el peso de una deuda combinada de hasta US$500 millones, según el Consejo del Azúcar de Kenia.

Incluso los productores en países de bajo costo como Sudáfrica, que tiene mejor tecnología y métodos, no se han librado del impacto del exceso global de azúcar.

Donald MacLeod, presidente de la junta directiva de Illovu Sugar Ltd., el principal productor de azúcar de África, dijo en julio que su empresa sufría difíciles condiciones de mercado debido a las importaciones baratas. Además, las ventas de azúcar de la sudafricana Tongaat Hulett en Zimbabue cayeron 25% durante 2013-2014, por la misma causa, dijo la compañía. Sus operaciones en Mozambique sufrieron de manera similar.

Los gobiernos africanos sufren para asistir a los productores en problemas.

En abril, por primera vez en cuatro años, la Comisión Internacional de Administración de Comercio de Sudáfrica impuso aranceles a las importaciones de azúcar para amortiguar el impacto en las fábricas que compiten por los mercados africanos con Brasil, Tailandia y China. Pero en países como Kenia y Uganda, las importaciones ilegales son reempacadas para ocultar su identidad, según autoridades de comercio.

El secretario de Agricultura de Kenia, Felix Koskei, dijo que el gobierno estaba completando planes para cancelar las deudas de las fábricas en un intento por revivirlas.

De todos modos, las autoridades de comercio del país dicen que las fábricas nacionales necesitan más que una condonación de su deuda para estabilizar la industria. El sector seguirá expuesto a los daños de una baja producción a raíz de métodos anticuados en el sector.

“La industria ahora está en un estado de desesperación”, dijo Anderson Oloo, gerente general de Muhoroni, el productor de azúcar estatal de Kenia.

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