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domingo , 13 junio 2021
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Una agricultora de subsistencia en Sierra Leona. FOTO: Annie Spratt.

La igualdad de género en los países más pobres depende de las decisiones de política después de la pandemia

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COMUNICADO DE PRENSA UNCTAD.

A medida que los funcionarios políticos de los países menos desarrollados abordan las consecuencias sociales y económicas del COVID-19. Estos, deben garantizar que los esfuerzos de recuperación tengan en cuenta las cuestiones de género.

Aunque el número de casos confirmados de COVID-19 per cápita ha sido menor de lo esperado en los países menos desarrollados (PMD), las consecuencias socioeconómicas para sus poblaciones han sido desastrosas, llevando 32 millones más de ellos a la pobreza extrema en 2020.

Las mujeres de estos países se han llevado la peor parte de la crisis, ya que trabajan principalmente en los sectores más afectados, como el turismo, la horticultura y el textil.

Un nuevo estudio de la UNCTAD y el Marco Integrado Mejorado (MIM) advierte que la brecha de género en los ingresos y el bienestar general en los PMD seguirá empeorando a menos que los esfuerzos de recuperación del COVID-19 adopten una perspectiva de género.

“A medida que los respresentates políticos tratan de reactivar urgentemente sus economías, deben garantizar que tanto las mujeres como los hombres reciban los medios y el apoyo necesarios para recuperarse de esta crisis”, dijo la Secretaria General Interina de la UNCTAD, Isabelle Durant, al presentar el estudio el 8 de marzo.

“Para una mejor e inclusiva recuperación, las políticas deben tener en cuenta el género”.

Se necesitan políticas comerciales con perspectiva de género

El estudio, La Vinculación entre el Comercio y el Género: Un Análisis de los Países Menos Desarrollados, ofrece recomendaciones para ayudar a los gobiernos de los PMD a adoptar políticas relacionadas con el comercio que tengan más en cuenta las cuestiones de género.

El director del MIM, Ratnakar Adhikari, dijo: “Tenemos un largo camino que recorrer para arreglar la brecha de género en el mundo, y la pandemia ha hecho que el viaje sea aún más arduo, especialmente en los países más pobres del mundo, donde los retos a los que se enfrentan las mujeres son aún más graves”.

“Pero, si estamos comprometidos en transformar la vida de las mujeres en todo el mundo, tenemos que empezar por los países menos desarrollados”.

La presentación del informe se ha realizado en el marco de la iniciativa Les 8 du mois – Hasta que lleguemos – de la UNCTAD, cuyo objetivo es mantener las cuestiones de igualdad de género en la agenda todos los meses.

El análisis y las discusiones alimentarán los debates de alto nivel sobre la vulnerabilidad y la desigualdad durante la UNCTAD15, la 15ª conferencia ministerial de la organización, prevista para la semana del 3 de octubre.

Las oportunidades de exportación no son neutrales en cuanto a género

Las economías de los PMD – un grupo de 46 países en los que viven más de mil millones de personas – dependen en gran medida de unas pocas exportaciones.

Para algunos, como la mayoría de los PMD africanos, se trata de productos agrícolas y minerales. Para otros son los textiles (la mayoría de los PMD asiáticos) o los servicios turísticos (las islas pequeñas).

Esta dependencia de las exportaciones y la falta de diversidad económica hacen que el grupo sea extremadamente vulnerable a los altibajos del comercio global y los mercados mundiales.

La preocupación de que las mujeres se beneficien menos que los hombres en cuanto el comercio se recupere, radica en las diferentes funciones que desempeñan hombres y mujeres en los principales sectores de exportación de los PMD, según el informe.

El retraso de la agricultura de subsistencia

En los PMD, las mujeres representan entre el 41% y el 45% del empleo total en la agricultura, pero la segregación de género las frena en la agricultura de subsistencia debido a su papel tradicional de proporcionar seguridad alimentaria a la familia.

“Esto significa que las mujeres que trabajan en la agricultura en los PMD ganan menos que los hombres y son menos capaces de aprovechar las oportunidades de exportación”, dijo Simonetta Zarrilli, jefa del programa de comercio, género y desarrollo de la UNCTAD.

El informe recomienda que los gobiernos lleven a cabo análisis de la cadena de valor de género en los principales sectores de exportación agrícola para identificar las brechas de género existentes y formular políticas que se centren mejor en las barreras a las que se enfrentan las mujeres.

Entre ellas se encuentran las leyes consuetudinarias que impiden a las mujeres poseer tierras y otros bienes que les ayudarían a obtener créditos.

Las soluciones pueden incluir políticas para impulsar la participación de las mujeres en los servicios de extensión, así como programas de préstamos dirigidos a las mujeres en sectores de exportación clave.

La formalización puede tener consecuencias no deseadas

El trabajo informal en la minería artesanal y a pequeña escala es una importante fuente de ingresos para las mujeres en los PMD, especialmente en África.

Por ejemplo, las mujeres representan alrededor del 75% de los trabajadores de la minería a pequeña escala en Guinea y el 50% en Malí. Sin embargo, realizan principalmente tareas que tienen menores sueldos, basadas en el trabajo manual y que entrañan grandes riesgos para la salud, como la trituración del mármol.

El informe advierte que el impulso a la formalización de la minería artesanal y de pequeña escala podría dejar a las mujeres aún más atrás en el sector.

“Las mujeres están excluidas en su mayoría como titulares de licencias y responsables de la toma de decisiones en las cooperativas y comités de mineros, especialmente en el África subsahariana, por lo que es poco probable que se beneficien de la formalización centrada en las licencias y las cooperativas”, dijo Zarrilli.

Para evitar este resultado, el informe urge a los gobiernos a simplificar los procedimientos de formalización y a garantizar que las mujeres dispongan de las herramientas y los conocimientos necesarios para completar con éxito los pasos requeridos.

Mejores salarios, pero aún menores que los de los hombres

Las exportaciones de productos manufacturados son especialmente importantes en los PMD asiáticos, así como en algunos africanos, y se ha producido una “feminización” de los puestos de trabajo en las zonas francas de exportación (ZFE), áreas exclusivas donde los materiales importados se someten a cierto grado de transformación antes de ser exportados.

En Camboya, la mitad de los empleados de estas zonas son mujeres. Y constituyen más del 62% de la mano de obra en las ZFE de Haití.

Aunque los salarios en las zonas francas son más altos que fuera de ellas – un 17% más altos en Lesotho, por ejemplo – las mujeres siguen ocupando puestos de trabajo inferiores en la escala salarial, y las normas laborales son a menudo inadecuadas.

Dentro de los sectores manufactureros de los PMD, las mujeres se concentran en los puestos menos pagados y menos cualificados, mientras que los puestos de dirección suelen ser ocupados por hombres, que por tanto se benefician más cuando aumentan las exportaciones manufactureras de los PMD.

Para ayudar a reducir la concentración de mujeres en puestos de trabajo poco cualificados en el sector manufacturero, el informe señala que los gobiernos deberían dar más prioridad a las políticas activas del mercado laboral, como los programas de formación profesional, y a las políticas del lado de la demanda, incluidos los programas que ofrecen incentivos a sectores específicos.

Un nuevo enfoque del turismo

En los PMD africanos e insulares, el turismo ofrece a las mujeres importantes oportunidades de emprendimiento y empleo, aunque la mayoría son informales y temporales.

En Tanzania, por ejemplo, el 38% de las mujeres no tienen contratos formales. Este es el caso del 46% de las mujeres que trabajan en el turismo en Mozambique.

Al igual que la industria manufacturera, el sector también se caracteriza por una intensa segregación laboral, en la que los hombres ocupan la mayoría de los puestos de dirección y liderazgo, mientras que las mujeres realizan principalmente las tareas poco cualificadas y mal pagadas, como el servicio doméstico, el trabajo en la cocina y las camareras.

“Para avanzar en los objetivos de igualdad de género en el sector sería necesario un modelo turístico basado más en las pequeñas y medianas empresas”, dijo Zarrilli, citando los ejemplos del agroturismo, el ecoturismo y el turismo comunitario.

“Otra vía prometedora para apoyar a las mujeres de los PMD”, dijo, “sería crear vínculos más fuertes entre el turismo y otros sectores económicos, como las cadenas de valor agrícolas, la confección y la producción de artesanía.”

El informe “La Vinculación entre el Comercio y el Género: Un Análisis de los Países Menos Desarrollados” es también un nuevo módulo de formación para el curso en línea de la UNCTAD sobre comercio y género. Un nuevo  grupo de 184 alumnos, entre los que se encuentran funcionarios gubernamentales, académicos y representantes de la sociedad civil, comenzó el curso el 31 de mayo y se espera que lo complete el 25 de julio.

 

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