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La importancia del sector semillero de México

JULIETA ROCHA. INFORURAL.

Las semillas son un insumo relevante ya que de ellas depende la cadena de producción. “Como primer eslabón de esta cadena si iniciamos bien con una buena semilla de calidad con los atributos, las condiciones o características que requieren los agricultores, tendremos rendimientos y productos con las expectativas que también demandan los consumidores”, señaló Mario Puente Raya, director ejecutivo de la Asociación Mexicana de Semilleros (AMSAC).

En entrevista telefónica, el ingeniero Puente Raya sostuvo que México es un país líder en exportación de semillas gracias a la tecnología, desarrollo y productividad. “Las semillas que se exportan, son semillas que inician su proceso aquí en México con el mejoramiento y el trabajo de ciertas características que después se mandan, en cantidades pequeñas a otros países para mejorarlas, multiplicarlas y aumentar el volumen para que puedan utilizarse y ser sembradas comercialmente”.

De acuerdo con datos proporcionados por la AMSAC, entre los estados que destacan en la producción de semillas están: Sonora, Sinaloa, Guanajuato, Chihuahua, Jalisco, Michoacán, Tamaulipas, Baja California, Zacatecas y Durango, que en conjunto obtuvieron el 96% del total de la producción nacional de semillas calificadas.

Los cultivos registrados en el programa de producción de semilla 2018, corresponden a 22 cultivos: trigo, maíz, avena, papa, soya, frijol, triticale, arroz, garbanzo, cebada, cacahuate, cártamo, pasto, café, sorgo, haba, mijo perla, chile, canola, calabaza, cacao y coco, distribuidos a nivel nacional.

En cuanto a las exportaciones de semillas en México en el periodo 2012-2018 registraron una Tasa Media de Crecimiento Anual (TMCA) de 1% en volumen y 2.3% en valor, al pasar de 15,786 a 16,721 toneladas equivalentes a 94.14 y 110.49 millones de de dólares, respectivamente.

De acuerdo a su participación promedio en volumen, en este periodo 2012-2018 las principales semillas de exportación fueron: maíz con una participación promedio de 83%; calabaza con 5.9%; prados y pastizales con una participación promedio de 2.4%; seguida de sorgo con 3.5% y cacahuate 1.1%.

Por lo que se refiere a las principales semillas exportadas considerando su valor, en este mismo periodo resultaron las siguientes: maíz con 69.3%; calabaza con 4.7%; tomate con 4.2%; chiles dulces o pimientos con 3.7%; brócoli con 2.8%; pepino con 2.6% y praderas y pastizales con 2.6%.

Volviendo a la entrevista el ingeniero Puente Raya, agregó que la semilla es fundamental porque es también la forma de llevar tecnología al campo. A través de las semillas podemos llevar características como altos rendimientos, resistencia a plagas, tolerancia a factores ambientales que permiten que el agricultor aplique menos productos químicos en el campo. Que tengan mayores costos en la producción de su cultivo.

Recalcó que entre los retos que tienen como Asociación para el siguiente año está justamente el tener como sector semillero un marco jurídico y regulatorio apropiado para llevar a cabo innovaciones en el país para tener seguridad en las inversiones que se realizan para el mejoramiento de semillas.

“Un marco legislativo y regulatorio apropiado y práctico es una necesidad para este sector que depende mucho de las inversiones que se hagan en investigación y desarrollo para poder abastecer al mercado mexicano de semillas”, añadió.

Manifestó que como Asociación han estado trabajando con las autoridades correspondientes con propuestas que permitan mejorar las dos iniciativas de Ley que aún se discuten como es la Ley del Maíz Nativo y la de Variedades Vegetales, para que no haya vacíos en la redacción que pudieran quedar en una interpretación riesgosa, afectando a los maíces mejorados o híbridos.

El director ejecutivo dijo que el hecho de tener una semilla mejorada representa una alta importancia para la producción de los alimentos en México y también para contribuir al menor deterioro del medio ambiente, dado que este es un factor altamente importante para todos como humanidad.

Sostuvo que respaldan la iniciativa de Ley del Maíz Nativo con el espíritu de protegerlo y fomentarlo, pero que también hicieron sugerencias en un par de puntos para solicitar la modificación en la redacción para que no se quedara en una interpretación riesgosa y que pudiera afectar a los maíces híbridos o mejorados, y en el futuro algún actor negativo pudiera utilizarlo para perjudicar algunas zonas.

“Con esta iniciativa para el maíz, ojalá que más que pensar en este producto, pensemos en todos esos recursos fitogenéticos que debemos proteger y que son la base para el mejoramiento vegetal que nos permita producir las semillas para lograr la seguridad alimentaria que estamos buscando y seguir siendo un país productivo”.

Señaló que también están promoviendo que no solamente se proteja al maíz, sino también a otros cultivos y productos que son centros de origen en la agricultura, como el amaranto, la chía y algunas variedades de chile, que son de alto valor genético para nuestro país y que hoy en día pueden estar a la deriva.

“En este caso, creo que entre todos podemos encontrar los equilibrios y los puntos de encuentro. Los productos alimenticios que tenemos actualmente han sido producto del mejoramiento genético en diferentes etapas de la historia. Al principio de la agricultura a través de los medios de selección básica, se guardaban los mejores ejemplares para utilizarlos como semillas. Después se empezaron hacer las cruzas, generando mejores materiales. Esto es positivo para la humanidad, es algo completamente necesario. No podemos pensar que vamos a subsistir en las condiciones que tenemos actualmente, por lo que es importante el uso de la tecnología para asegurar las condiciones económicas y sociales que requiere la población, siempre y cuando haya sido probada, confirmada y respaldada con evidencia científica, para utilizarla con un sentido responsable, de respeto al medio ambiente, a la salud humana y a todos estos factores que a todos nos preocupan”.

El ingeniero habló también sobre la propiedad intelectual que como en cualquier otra industria donde la innovación tiene un costo o requiere de una inversión para poner un producto en el mercado, se protege a través de un título de obtentor que otorga el gobierno a quien desarrolla esa semilla mejorada.

“Actualmente se han desarrollado herramientas que permiten tener variedades vegetales en periodos más cortos que se tenían en el pasado. Es decir, hoy podemos obtener un producto en uno o dos años, reduciendo sustantivamente los tiempos que permitan ser más precisos en las características que deseamos mejorar de esa variedad vegetal. A través de esta definición de genes, se pueden tener semillas de forma mucho más rápida y con las características que necesitamos para producir más alimentos y tener menor impacto ambiental”.

Sobre el comercio ilegal de semillas

Mario Puente, sostuvo que sí existen este problema y genera un impacto importante en las empresas semilleras, con perdidas de alrededor de los 100 millones de dólares en el mercado, pero el mayor impacto que se da con esta práctica ilegal es que puede afectar a los agricultores porque son engañados cuando les venden una semilla que les dicen que les va a generar altos rendimientos y al cosechar son mucho menores a los que esperaban, o la calidad del producto es mucho más baja o incluso se contaminan sus terrenos con plagas que no estarían en una semilla que ha cumplido con todas las normas de sanidad y calidad, y que cuenta con todos los estándares que se aplican en las empresas semilleras formales.

“Es un tema que ya se está trabajando con las autoridades a través de la Secretaría de Agricultura, particularmente con el Servicio Nacional de Inspección y Certificación de Semillas (SNICS) para informar a los agricultores que no se dejen sorprender por estas personas que venden semillas piratas, que verifiquen ciertas condiciones al momento de comprarlas, como el hecho de que estén en recipientes, sobres o sacos herméticamente cerrados, que tengan las etiquetas de clasificación correspondientes y que compren en lugares formalmente establecidos y no las compren en calle en dónde no saben quien se las está vendiendo, y por ahorrarte tres pesos puedes tener un problema mayor”.

Agregó que el negocio de las semillas supone un mercado de mil millones de dólares anuales en México; no obstante, 10% de éste es captado por los comercializadores ilegales. Las semillas de maíz, chile, cebolla y calabazas, principalmente, son las más imitadas por las personas dedicados a esta actividad ilegal.

Para concluir con la entrevista, el director de la AMSAC resaltó que detrás de una semilla hay años de investigación, inversiones y trabajo muy fuerte para obtener la semilla que genera alimentos. “Una semilla es el inicio de la mayoría de las cadenas alimenticias, pero no existe un conocimiento amplio del origen de esta cadena, es por eso que queremos que las personas que no conocen sobre el sector se involucren, conozcan y entiendan que la vida comienza con una semilla”.

Sobre las importaciones de semillas

En otros datos proporcionados por la AMSAC, sostienen que las importaciones de semillas para siembra de México en el periodo 2012-2018 registraron una Tasa Media de Crecimiento Anual en volumen de -2.8% y en valor de 5.8%, al pasar de 58,195 a 47,608 toneladas, equivalentes a 370.99 y 550.49 millones de dólares, respectivamente.

De acuerdo a su participación promedio en volumen, en este periodo 2012-2018 las principales semillas de importación fueron: sorgo con una participación promedio de 51.78%; maíz con 21.4%; alfalfa con una participación promedio de 8.8%; seguida de algodón con 3.9% y ballico 3.4%.

Por lo que se refiere a las principales semillas importadas considerando su valor, en este mismo periodo resultaron las siguientes: tomate con 18.4%; chiles dulces o pimientos con 17.3%; sorgo con 11.6%; maíz con 8.3%; cebolla con 6.8%; alfalfa con 5.9% y pepino con 5.7% .

En cuanto a las semillas para siembra que más crecieron en las importaciones en estos últimos 7 años, considerando las toneladas importadas fueron: las demás frutas y esporas para siembra con una tasa media de crecimiento anual del 74%; seguida de pasto inglés con una TMCA de 57.4%; las demás legumbres y hortalizas con una tasa de 17.6%; lechuga con 13.5%; girasol con 12.9% y col con 11.7%.

 

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