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Un cortador se levanta a las 05:00 horas para de ahí trasladarse el ejido donde habrán de cortar la caña, mientras que otro grupo de trabajadores realiza las labores de quema antes de que amanezca o por la tarde. (2016-01-11) Foto: Leo Estrada. Cambio de Michoacán.

La zafra, proceso productivo del azúcar que involucra miles de vidas humanas

ROGELIO RICO. CAMBIO DE MICHOACÁN.

Una vez que concluye la molienda, se vive durante unas horas un ambiente de fiesta, que entre los trabajadores le llaman “combate”, en la que hay comida, bebida y música de banda.

TACÁMBARO – LOS REYES, Michoacán. Desde hace muchos años, la tenencia de Pedernales ha contado con el ingenio azucarero que da vida a la actividad económica de la región, ya que representa el sustento de miles de familias. Es todo un proceso el que se lleva a cabo en la industrialización de la caña para finalmente terminar con la obtención del azúcar y es esta actividad la que ha marcado la vida de cientos de hombres y mujeres.

Por ello, una vez que concluye la molienda, se vive durante unas horas un ambiente de fiesta, que entre los trabajadores le llaman “combate”, en la que hay comida, bebida y música de banda.

De igual forma, al desarrollarse el festejo del Día de las Madres, el 10 de mayo, fecha en la que se encuentra en su etapa final la molienda, la Unión Local de Productores de Caña de Azúcar rifa diversos electrodomésticos, como planchas, licuadoras, estufas y refrigeradores.

Durante la temporada de molienda se reactiva la economía de la región, ya que se involucran más de tres mil productores y se contratan cerca de mil cortadores y unos 150 fleteros, aunado a igual número de obreros en la factoría.

Un día para un cortador de caña

En un día habitual de trabajo un cortador se levanta a las 05:00 horas, ya que una hora después deberá reportarse con el encargado de su cuadrilla para de ahí trasladarse el ejido donde habrán de cortar la caña, mientras que otro grupo de trabajadores realiza las labores de quema, ya sea antes de que amanezca o por la tarde, esto para evitar que el sol afecte las concentraciones de sacarosa de la caña.

Con machete en mano los cortadores inician su labor cuando la caña aún humea, muchos acostumbran cargar su guaje con agua ya que, dicen, se conserva más fresca. A las 08:00 horas pasa el “lonchero” o “bolero” a los hogares de los cortadores de su cuadrilla para recoger el almuerzo que es llevado hasta los campos, esta acción se repite a las 11:00 horas para enviar la comida.

Cada uno de los cortadores coloca en montones la caña, para que más tarde lleguen las alzadoras a recogerla y colocarla en el camión que se encargará de trasladarla hasta el ingenio, donde es común observar estos vehículos en fila esperando ingresar a la factoría.

Una vez en la fábrica, la caña es pesada en la grúa y luego pasa directo al molino, evitando con ello que se coloque en el suelo para no afectar la concentración de sacarosa, que es lo que se toma en consideración para el pago por tonelada de caña entregada al ingenio. Luego pasa por diversos procesos como el guarapo, hasta obtener la azúcar, que es envasada en costales de diferentes tamaños.

Tanto la Unión Local de Productores de Caña como el propio ingenio cuentan con su laboratorio, personal e infraestructura que se encarga de realizar los estudios químicos al jugo de caña que se va procesando, para con ello llevar un control del rendimiento que habrán de obtener al finalizar el periodo.

Cuando los estudios químicos indican que la caña ya está lista para su quema y corte las cuadrillas se distribuyen por los quince ejidos de los municipios de Tacámbaro y Turicato. A los cortadores es común verlos con la cara llena de tizne y con cortaduras en las manos que son el resultado de la ardua labor diaria.

Normalmente la zafra tiene una duración de cinco meses, el sonido del claxon de la propia maquinaria indica la finalización del periodo de molienda, con lo que se inicia la celebración antes mencionada con música de banda, comida, bebida y en ocasiones se efectúa una misa en agradecimiento por la conclusión del periodo de trabajo.

Con trato digno y mucho trabajo Los Reyes recibe a trabajadores originarios de Oaxaca, Chiapas, Guerrero y Veracruz Cada ciclo de zafra genera riqueza y bienestar a Los Reyes y la región, así como a decenas de familias de los trabajadores que son traídos de Oaxaca, Chiapas, Guerrero y Veracruz para el corte de la caña de azúcar. Es de hacer notar que los jornales contratados son tratados con dignidad por parte del personal del Ingenio Santa Clara, así como de los productores que son representados por los dirigentes sindicales de la CNC y CNPR durante el proceso que dura aproximadamente cinco meses.

Para la zafra 2015-2016 se esperan cortar 650 mil toneladas de caña en el Valle Esmeralda, Tocumbo y La Laguneta, así como en Tepalcatepec y Buenavista Tomatlán. También se esperan de 50 mil o 70 mil toneladas de caña que serán traídas de Tamazula, Jalisco, para completar una molienda de 700 mil toneladas de caña y una producción de alrededor de 65 mil a 70 mil toneladas de azúcar, esto según información del Comité de Calidad y Producción Cañera, que encabeza Julio Agosto Ulloa, así como Crescencio Álvarez Oseguera y Enrique Toscano.

Han señalado que se espera una derrama económica de 500 millones de pesos que beneficiarán a todos los que se ven involucrados en la zafra. De estos recursos el 80 por ciento se queda en la región.

De la misma manera se conoce que para cada zafra, tanto la empresa como los productores que son representados por CNC y CNPR erogan más de 600 mil pesos para ofrecer a los trabajadores cañeros un lugar adecuado con todos los servicios para que vivan dignamente durante el tiempo de la zafra, así como para afiliarlos al Seguro Social, pagarles incentivos por horas extras y trabajo en días festivos.

El proceso

Cada zafra comienza con la siembra de la caña, la cual debe ser cuidada a la perfección durante cerca de cinco meses para que alcance la madurez que requiere. La planta necesita abono y agua suficientes. Posteriormente se hace la quema, con la que se le quita de alrededor la maleza y luego se procede al corte para después cargarla a los camiones. De ahí se transporta al ingenio, donde se hace la molienda y el terminado para concluir con la azúcar.

Testimonios de cortadores

“Cuando nos invitaron a venir a trabajar a Michoacán lo pensamos dos veces ya que en nuestra tierra escuchamos cosas que sucedían acá, pero la verdad estamos muy contentos pues nos tratan con dignidad, tenemos un lugar dónde vivir y por casi cinco meses tenemos un trabajo seguro, atención médica, ganamos un buen salario y así podemos ayudar a nuestras familias”, afirmaron cortadores de caña de Chiapas y Guerrero que son contratados en el Ingenio Santa Clara.

Venancio Rodríguez y Manuel Pérez, el primero de Chiapas y el segundo de Guerrero, cubiertos de pies a cabeza para soportar las horas de labor, platicaron con Cambio de Michoacán sobre su llegada a estas tierras para trabajar en el corte. Venancio, un joven de 21 años de edad, sonriente estaba indeciso a hablar, por pena, dijo, pero después comenzó a contestar las preguntas y hacer algunas él también. Señaló que él llegó con algunos amigos y que su familia se quedó en su pueblo. En este grupo son alrededor de 250 chiapanecos los que vinieron a esta zafra.

Mientras con su machete le asestaba fuertes golpes a la base de la caña de azúcar para cortarla, manifestó sentirse contento de haber venido por tercer año a trabajar. “Antes lo pensábamos pues veíamos en la televisión que pasaban cosas feas acá, pero nosotros estamos a gusto, los patrones nos tratan bien. Mandan a nuestra tierra los camiones para traernos, nos dan un lugar arreglado para vivir, dentro del albergue de la colonia Purembe, de Los Reyes, y tenemos trabajo por casi cinco meses”, indicó.

Cuando llegamos, a finales de noviembre, nuestro cabo se presentó en las oficinas de Crescencio Álvarez y nos entregaron utensilios de cocina, petates y enseres para limpiar nuestras habitaciones.

Por su parte, Manuel, llegado de Guerrero y de 32 años de edad, casado y con dos hijos, habló sobre el trato que les dan. “Estamos afiliados al Seguro Social, mientras aportamos nuestra mano de obra y si por problemas de lluvias se frena el corte nos dan una paga”. Señaló que los días 24, 25 y 31 de diciembre, así como el 1º de enero no dejaron de laborar, sin embargo les fueron brindados alimentos como pozole o tamales con atole.

Manuel ha estado por casi siete años en estas tierras del Valle Esmeralda durante la temporada de la zafra y fue claro al señalar que sus patrones nunca los han tratado mal y agregó que “aquí los cortadores vivimos en muy buenas condiciones, no como en otros campos agrícolas del país”.

Cabe hacer mención que a los trabajadores se les otorgan incentivos económicos que se les dieron por trabajar en día festivo, los cuales son pagados al doble, como marca la ley de trabajo.

Indicó que en las parcelas de caña de esta región no se permite que los niños trabajen ya que está fuera de la ley. Muchos paisanos han querido traer a sus hijos pero los patrones no se los permiten, ya que se meterían en problemas con el gobierno, dijo.

Quizá ser cortador de caña sea un oficio rudo y cansado pero muchos de quienes lo realizan lo hacen con gran gusto, pues saben que cada fin de semana van a “rayar” conforme a su labor, y como lo han señalado Venancio y Manuel, que no han tenido que salir de su país para recibir salarios que les permiten llevar bienestar a sus familias en Chiapas y Guerrero.

Recuadro:

El karbe o kilogramos de azúcar recuperable base estándar es el sistema de pago de la caña. Para pagar la tonelada de caña por su calidad sin importar el aprovechamiento que el ingenio obtenga de ella se diseña una fórmula que mida esta calidad y a esta fórmula se le denomina karbe

Este texto ha sido publicado en el sitio Cambio de Michoacán, en la dirección http://www.cambiodemichoacan.com.mx/nota-273293
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