sábado , 21 septiembre 2019
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Las hidroeléctricas dañan ecosistemas costeros, concluye estudio de México y EU

ANTIMIO CRUZ BUSTAMANTE. CRÓNICA.

Los resultados demuestran alta pérdida de tierras costeras en las bocas de los ríos obstruidos y daño a los manglares. La investigación fue encabezada por Exequiel Ezcurra, exdirector del Instituto Nacional de Ecología.

Las hidroeléctricas dañan ecosistemas costeros, concluye estudio de México y EU | La Crónica de Hoy

Más de un millón de toneladas de sedimentos queda atrapado cada año en las presas a lo largo de los ríos Fuerte y Santiago.

Cada construcción de una hidroeléctrica en un río provoca un impacto negativo en la economía y ecosistemas de las costas al frenar la llegada de nutrientes y sedimentos. Esto provoca la pérdida de hasta 21 hectáreas de tierras costeras por año. Ésta es una de las conclusiones de un estudio de científicos de México y Estados Unidos, cuyo primer autor es Exequiel Ezcurra, exdirector del Instituto Nacional de Ecología. La investigación fue publicada en la revista Science Advances.

También son coautores Octavo Aburto Oropeza, profesor en Scripps; las botánicas Sula Vanderplank de San Diego State University y Lorena Villanueva de la Universidad de California Riverside, así como Omar Vidal, Eugenio Barrios y Paula Ezcurra.

Los datos colectados miden los daños que un proyecto hidroeléctrico puede ocasionar en la costa y la parte inferior de cuencas tropicales, en términos de pérdida de servicios de manglares y productividad estuarina. Estos datos señalan que cada hidroeléctrica puede aumentar significativamente el costo medioambiental de una presa y son rara vez calculados.

El texto indica que las presas hidroeléctricas, comúnmente promovidas como fuentes sostenibles de energía renovable, pueden ocasionar efectos altamente destructivos en los ecosistemas río abajo.

En este estudio participaron investigadores del Instituto Scripps de Oceanografía, que es parte de la Universidad de California en San Diego, y de la Universidad de California en Riverside. En él se resaltan temas muy puntuales para México, sobre todo a la luz de recientes noticias sobre la celebración de nuevos contratos entre el gobierno mexicano y la empresa Hydro-Québec, el mayor productor de energía hidroeléctrica a nivel mundial, y de la probable cancelación del proyecto de la presa Las Cruces en Nayarit.

Tomando en cuenta que la salud de las costas mexicanas es un tema de alta importancia en términos económicos y ecológicos, la investigación aparece en un momento crucial para revisar y actualizar la idea que se tiene en México sobre los beneficios e impactos de las presas. 

CUATRO RÍOS. Los investigadores compararon cuatro ríos en la costa del Pacífico de México: dos represados y dos libres. Los resultados del estudio demuestran una alta pérdida de tierras costeras en las bocas de los ríos obstruidos, incluyendo en áreas de alto valor ecosistémico como los bosques de manglar, los cuales proveen protección de tormentas, hábitats para especies de pesca comercial y almacenamiento de carbono.

Los ríos que estudiaron los investigadores corren aproximadamente paralelos uno al otro a través de paisajes similares, hasta grandes lagunas costeras. Las grandes presas de los ríos Santiago y Fuerte proveen energía hidroeléctrica para la región, pero atrapan 95% del flujo de esos ríos. En contraste, los ríos San Pedro y Acaponeta fluyen relativamente libres, con 75% de su flujo sin obstrucciones.

Más de un millón de toneladas de sedimentos quedan atrapadas cada año en las presas a lo largo de los ríos Fuerte y Santiago, lo cual provoca un extraordinario retroceso costero en las bocas de los ríos. Este sedimento normalmente llegaría a las bocas del río, donde se depositaría a lo largo de la costa permitiendo que ecosistemas como manglares florecieran.

Desde su represamiento, los ríos Santiago y Fuerte mostraron una pérdida anual de tierras costeras de hasta 21 hectáreas. En contraste, durante los mismos periodos de tiempo, las costas cerca de los estuarios de los dos ríos libres se mantuvieron estables o avanzaron hacia el mar.

“Procesos similares, al represar ríos e impedir el flujo de agua, están destruyendo estuarios y costas en muchas partes del mundo”, dijo Exequiel Ezcurra. “A pesar de las graves implicaciones para la conservación de ecosistemas, el proceso de degradación costera que resulta de las grandes presas no ha sido adecuadamente estudiado o cuantificado con un enfoque comparativo”.

El retroceso costero genera amplios impactos económicos en la región, incluyendo la pérdida de hábitats pesqueros, menor protección contra tormentas extremas, disminución de biodiversidad y la pérdida de los modos de vida de los pobladores de los estuarios, además de un aumento en la emisión de carbono anteriormente secuestrado en sedimentos costeros. Las consecuencias económicas de estas pérdidas, según los investigadores, se valoran en más de 10 millones de dólares estadunidenses por año, de los cuales 1.3 millones provienen solamente de las pérdidas de capital natural que la región tiene en servicios de pesquerías.

“Los beneficios de trabajos efémeros generados en conexión con la construcción de una presa se deben sopesar contra los costos a largo plazo que la presa tendrá para las formas de vida locales”, dice Aburto Oropeza.

Sula Vanderplank y Lorena Villanueva encontraron que esta inestabilidad impacta directamente la biodiversidad florística de las costas. Las barras arenosas de los estuarios de los ríos San Pedro y Acaponeta mostraron niveles significativamente más altos de riqueza de especias que los ríos Fuerte y Santiago, y muchas de las especies que están desapareciendo en los estuarios represados únicamente se encuentran allí, y tienen un alto valor de conservación.

Las presas hidroeléctricas son celebradas como fuentes de energía renovable y una alternativa de bajas emisiones a los hidrocarburos. Sin embargo, los daños que un proyecto hidroeléctrico puede ocasionar en la costa y la parte inferior de cuencas tropicales, en términos de pérdida de servicios de manglares y productividad estuarina, pueden aumentar significativamente el costo medioambiental de una presa y son rara vez calculados. 

Esta investigación fue fundada por la Lucile Packard Foundation, UC MEXUS, y el Leona M. and Harry B. Helmsley Charitable Trust.

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