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martes , 26 octubre 2021
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«Lo único que nos queda es pedirle a Dios que nos llueva»

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ANTONIO LÓPEZ. LA RAZÓN.

Agricultores de Chihuahua advierten que sin el líquido morirán; dependen de presa La Boquilla 50 mil familias

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Sequía en Tabasco.Especial

Por:

  • ANTONIO LÓPEZ

«Lo único que nos queda es pedirle a Dios que nos llueva», son las palabras de Sergio Arredondo, un agricultor de Delicias, Chihuahua, quien en septiembre defendió juntos a cientos de campesinos, la presa La Boquilla, para evitar que el gobierno mexicano extrajera el agua para hacer un pago de ese líquido a Estados Unidos. A pesar de haberlo logrado, siguen con déficit del líquido debido a la sequía, y aseguran que si no llueve, morirán de hambre.

“Del agua de la presa dependen 50 mil familias, sin embargo, a pesar de que no nos quitaron el agua, por la sequía hay una capacidad de entre 28 y 30 por ciento, unas 20 mil personas se quedarán sin agua. El gobierno local decidió racionarla, yo por ejemplos tengo 20 hectáreas de alfalfa, pero solo puedo regar 6, se me da agua para regar solo 6 hectáreas, y lo mismo para todos, entonces pues sí, habrá hambruna por la sequía que lleva meses, lo único que nos queda es pedirle a Dios que nos llueva», advirtió a La Razón, Arredondo González, quien estuvo haciendo guardias de 24 horas cada tercer día mientras duró el conflicto por la presa.

Sequía alrededor de la Presa La Boquilla. Especial. 

La sequía es un problema que se sigue expandiendo en todo el mundo, dicho fenómeno que ha matado de hambruna a millones de personas y animales, acecha a México.

«La situación está canija, en abril se vino la pandemia, luego para mayo la sequía nos dejó sin forraje para salvar al ganado»

Pedro Montes, Habitante de Centro, Tabasco

No sólo en Chihuahua hay sequía; en otras partes del territorio la situación es similar. En los primeros 7 meses de 2020, Tabasco, un estado rico en vegetación y agua, vivió su peor sequía en 30 años, ocho de sus municipios; Centla, Centro, Cunduacán, Jalapa, Jonuta, Macuspana, Paraíso y Tenosique, se vieron severamente afectados, luego de que el río Usumacinta, registrara niveles históricamente bajos.

“La situación está canija, en abril se vino la pandemia, luego para mayo la sequía nos dejó sin forraje para salvar al ganado, no pudimos sembrar nada porque no había agua, yo perdí 4 vacas y 6 hectáreas de caña, y para acabarla de fregar, ahora después de la sequía se inunda todo”, declaró a La Razón Don Pedro Montes de Oca Zubieta, habitante de Centro, quien el pasado 6 de noviembre, perdió dos vacas más durante la inundación.

«No me quedó otra que ponerlos en la carretera o se iban a morir, pobrecitas. No las pude mover la verdad, durante varios días traté de conseguir un transporte pero no lo hubo. Hablé con las tres patrullas que pasaron y ellos me permitieron hacerlo, no me quedo de otra», dijo tras dejar a sus reses.

Estados del norte, los más afectados.Gráfico: La Razón

Hasta finales de octubre cinco estados presentaron sequía severa Chihuahua, Guanajuato, Querétaro, Sinaloa y Sonora, mientras que actualmente Aguascalientes y Baja California Sur, Durango, Guerrero, Hidalgo, Jalisco, Estado de México, Michoacán, San Luis Potosí, Tamaulipas, Tlaxcala, Veracruz y Zacatecas presentan sequía en más del 50 por ciento de su territorio.

«Los agricultores tuvieron que abandonar sus ranchos debido a que los pozos se secaron, optaron por irse a buscar otros lugares de producción.»

Rafael Covarrubias García, Titular de Desarrollo Agropecuario​

En Zacatecas, durante el mes de junio los municipios de Cañitas de Felipe Pescador, General Francisco R. Murguía, Mazapil, Melchor Ocampo, Río Grande, Sombrerete, Saín Alto y Villa de Cos, padecieron sequía grave que afectó a los productores de frijol negro y maíz.

Rafael Covarrubias García, titular de Desarrollo Agropecuario, informó que en Fresnillo, “los agricultores tuvieron que abandonar sus ranchos debido a que los pozos se secaron, optaron por irse a buscar otros lugares de producción”.

El pasado 21 de octubre, productores afectados de la comunidad de Sombrerete, exigieron al gobierno federal ayuda emergente para pagar créditos, y solicitaron reconsiderar mediante Seguridad Alimentaria Mexicana (Segalmex), un precio justo para el kilo de frijol, entre 18 y 20 pesos, y no de 14.50.

“Los cultivos de cebada, trigo y avena, tuvieron afectaciones de entre 60 y 70 por ciento, la productividad bajó entre 400 y 600 kilos en comparación con lo que se esperaba por tonelada., es un problema muy fuerte, eso, sin considerar las plagas, lo que provocará que se dificulte la entrega de un grano de alta calidad. Las pérdidas totales son en 7 mil hectáreas y afectaciones parciales en otras 20 mil. Lo que pedimos es que nos apoyen pagando más por los cultivos”, pidió en conferencia de prensa, el presidente municipal Alan Murillo Murillo, sin que hasta el momento hayan recibido respuesta.

2011, el año que presentó más sequía seca.Gráfico: La Razón

Sequías atípicas, el efecto del cambio climático

Gloria Herrera Vásquez, Maestra en agrometeorología de la UNAM, reconoció que, derivado del cambio climático, “se está acrecentando la presencia de fenómenos extremos, como son huracanes severos, lluvias torrenciales, y sequías intensas»

“Ahí está la muestra de lo que pasó en Tabasco, donde vemos una sequía intensa nunca vista, y a los pocos días lluvias que inundan gran parte del estado, es precisamente producto del cambio climático, entre más caliente sea el ambiente los huracanes, las lluvias y otros fenómenos son más intensos”, puntualizó.

Recordó que, a pesar de ello, este año no es el más intenso en materia de sequías: “En 2011 se presentó la sequía más severa de los últimos 70 años que afectó el 86 por ciento del territorio nacional, en este año va el 30.5 por ciento”.

En tanto, Carlos Rodríguez Arana, especialista en el tema de sequía en la Secretaría de Agricultura, aclaró que si bien, muchos de los municipios del país tienen climas anormalmente secos y sequías, “hablar de hambruna y muerte es muy extremo”.

“Sí hay regiones que han tenido siniestros como el caso de los productores de frijol en Zacatecas, pero son regiones que han tenido problemas por falta de agua constantemente en los últimos tres o cuatro años. Para esas regiones la Sader ha venido trabajando en algunas otras alternativas por ejemplo cambio de cultivos por algunos que requieran menos cantidad de agua o que aguanten un periodo de tiempo más prolongado al que aguanta el frijol”, puntualizó.

Asimismo, recordó que en los próximos meses habrá un periodo de heladas, que sumado a las sequías, “provocan daños irreversibles en los cultivos”. Por ese motivo, explicó que todos los años, la dependencia federal recomienda un calendario de siembra que es el que siguen la mayor parte de los productores, “para que las siembras sean en un periodo en el que sea menos susceptible de ser afectado, y darle la oportunidad de que nazca, de que crezca, se fortalezca, y cuando lleguen las heladas ya esté un poco más fuerte para resistirla”.

Porcentajes en los últimos ocho años.Gráfico: La Razón

2030, la fecha fatal para evitar una catástrofe

En junio pasado, la representante en México de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por sus siglas en inglés), Lina Pohl, aseguró que todos los escenarios climáticos indican que las sequías “se van a intensificar”, y que “de no modificarse las actuales tendencias de consumo, en 2030 podría ser el año en que se recrudezca la crisis por el agua en México”.

Por su parte, también en junio de este año, el Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático de la ONU, hizo un pronunciamiento internacional que ha sido descrito como «un último llamado» para salvar a la Tierra de una inminente catástrofe.

Advirtió que el calentamiento global está creciendo vertiginosamente, y que de no tomarse medidas reales para resolver el problema, el mundo entero no solo verá frenado su desarrollo económico y social, sino que la propia supervivencia de los habitantes estará en riesgo.

¿Es demasiado tarde?

En su página oficial, el Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático de la ONU sostiene que aún estamos a tiempo de evitar que la temperatura del planeta aumente, pero se requieren “cambios urgentes y de gran escala por parte de gobiernos e individuos”.

Las naciones, incluida México, deberán invertir alrededor del 2.5 por ciento de su PIB de manera anual durante dos décadas, para reducir en 1.5 la temperatura global, y con ello disminuir las emisiones de dióxido de carbono (CO2) en un 45 por ciento para el año 2030.

Entre las medias que se pueden tomar a nivel individual, asegura la ONU, destaca:

• Comprar menos carne, leche, queso y mantequilla y más alimentos de temporada producidos localmente (además de desperdiciar menos comida).

• Conducir automóviles eléctricos y caminar o usar la bicicleta para desplazamientos cortos

• Tomar trenes y buses en lugar de aviones

• Recurrir a videoconferencias en lugar de viajar por razones de trabajo

• Secar la ropa al sol en lugar de utilizar secadoras

• Aislar mejor las casas para reducir la dependencia de calefacción y/o acondicionadores de aire

• Exigir una baja huella de carbono en todos los productos de consumo

Cultivos y pastos, entre los de mayor daño.Gráfico: La Razón
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