sábado , 7 diciembre 2019
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Los hongos pueden producirse en laboratorio y redituar ganancias

BOLETÍN DE PRENSA. DGCS UNAM…

La carne de los bosques, como se conoce a los hongos, es una fuente de nutrientes, aporta fibra a la alimentación, además de vitaminas y minerales, entre otros. Más allá de las conocidas setas y champiñones, en laboratorio se pueden producir el trompeta real y Shiitake, que además reditúen ganancias.

El trompeta real (Pleurotus eryngii) es de un sabor delicado y de textura parecida a la berenjena. El Shiitake (Lentinula edodes), es muy popular en Asia, donde incluso se comercializa en polvo. Hermilo Leal Lara, con 32 años como profesor investigador, e integrante del Departamento de Alimentos y Biotecnología de la Facultad de Química (FQ), explicó la forma como produce estos hongos comestibles en la UNAM.

El mercado potencial en México es muy grande por su valor alimenticio, aunado al hecho de que para su producción se utilizan subproductos agroindustriales, que al final pueden reciclarse como mejoradores de suelos o forrajes para el ganado.

En el país, la cosecha de champiñones se concentra en el centro de la República y se consumen 100 toneladas al día. El 60 por ciento de esa cantidad es producida por una sola empresa, en seis de sus plantas diseminadas en el territorio, mientras que las setas (Pleurotus sp.), figuran como el segundo comestible producido aquí, con cinco toneladas al día.

En el laboratorio a cargo de Hermilo Leal se han seleccionado cepas de setas, que pueden incluso tener colores llamativos para ofrecer variantes a los consumidores.

La venta de nuevos tipos es aún complicada en la nación, pues no se han desarrollado distintos aspectos necesarios para comercializarlos a gran escala. Éste es un nicho de oportunidad para empresas pequeñas o nuevas que prueben en este terreno, mencionó.

De ahí la idea de trabajar con nuevos hongos, para abrir mercados en México, y para su exportación al consumidor más grande de este alimento en el mundo: Estados Unidos. El hongo trompeta real es muy apreciado por los gourmets en el vecino país del norte y en Europa, su vida en anaquel con refrigeración es de aproximadamente tres semanas, y el precio de venta oscila de 20 a 24 dólares por kilogramo en la Unión Americana, y alrededor de 20 euros en el viejo continente.

Preparación

Para la producción comercial, se debe preparar el sustrato (la base donde se lleva a cabo el proceso), que varía de acuerdo al tipo. Aquélla se divide a su vez en la fase vegetativa, donde el sustrato es invadido por el hongo, y la generativa o reproductiva, momento en que se desarrollan los cuerpos fructíferos y esporas, que constituyen la última etapa.

La mayoría de los hongos comestibles son degradadores de materia orgánica y en la naturaleza se desarrollan sobre troncos muertos, zacates y pajas húmedas. Existe otro tipo, el cuitlacoche, un parásito que crece en la planta del maíz.

Necesitan condiciones especiales para nacer (germinar), crecer y reproducirse. Los que lo hacen en los pisos de los bosques requieren nutrientes y condiciones ambientales distintos de los que se desarrollan en los troncos muertos.

En su laboratorio, el universitario cuenta con espacios adecuados para la producción; la temperatura es controlada, al igual que la luz y humedad.

Además del trompeta real, Leal Lara ha trabajado los últimos ocho años con el Shiitake, originario del sureste de Asia, de amplio uso en la cocina china; este último es muy popular y apreciado en ese continente por sus propiedades curativas para controlar el colesterol y combatir infecciones, entre otros beneficios.

Sustratos

La preparación de los sustratos es muy similar para el hongo trompeta real y el Shiitake. Se usa una mezcla de cascarilla de algodón (subproducto de la cosecha de algodón), aserrín de maderas duras (encino o álamo) y salvado de trigo; de acuerdo al tipo, cambia la proporción de estos materiales.

Se emplean bolsas de plástico termo-resistentes para empacarlo y esterilizarlo; ya frío, el sustrato es inoculado con el micelio del hongo y después de seis a ocho semanas está invadido por el hongo. Entonces, es transferido al área de producción donde, en ciclos de aproximadamente 10 días, se producen los cuerpos fructíferos, que comúnmente se conocen como “hongos”, explicó.

Los últimos 10 años Leal Lara se ha dedicado al estudio de la producción de ambos, pero desde su tesis de doctorado -realizó sus estudios en Marburgo, Alemania–, que estuvo centrada en setas que no producen esporas, ha trabajado con éstas y con champiñones.

En el mundo se producen y comercializan 10 mil toneladas al año, principalmente champiñones, Shiitake y setas, aunque recientemente se han introducido nuevas variedades, como el trompeta real.

En esta línea, recientemente desarrolló investigaciones para la producción controlada de cuitlacoche en Tonatico, cerca de Ixtapan de la Sal.

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