lunes , 16 septiembre 2019
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“Los programas estrellas son clientelares y poco transparentes”: Álvaro López Ríos

CECILIA NAVARRO. LA JORNADA DEL CAMPO.

Creímos que en esta administración habría un cambio importante en política pública para el campo. Y ahora, con lo que hemos conocido, le voy a decir algo brutal: he vivido la transición de ocho presidentes, y la peor es ésta. Me parece que los programas estrella del gobierno son sociales, de carácter clientelar, con poca transparencia en la ejecución de los recursos. Es una decepción. Yo ridiculizo las cosas poniendo de ejemplo a Guerrero. Año con año el programa de fertilizante se aplicaba de manera normal. Este año la Sader que tomó el asunto ha tenido problemas que dan pena ajena y terminaron contratando a una de las empresas de siempre, con mecanismos clientelares. No sirven ni para repartir fertilizantes.

¿No le parece adecuada la limpieza del padrón de fertilizantes en Guerrero cuando anteriormente incluía a difuntos, recién nacidos, ya no digamos a quienes siembran cultivos ilegales?

Compartimos la política del presidente de combate a la corrupción y a los circuitos donde se genera. Creemos que es una apuesta positiva lo de limpiar el padrón, pero no resultó, salió más caro el caldo que las albóndigas. El nuevo esquema se prestó al saqueo y hay una actitud mala de quienes están encargados del programa. Hay que combatir coyotaje, distorsiones, circuitos corrupción. Pero no sucedió así.

¿Qué le parece la entrega de recursos de manera directa, sin intermediarios?

Me parece muy bien, pero que sea con todos, no solo con los allegados al gobierno. Es correcto que se atienda a los pequeños. Pero acompañando la decisión de entrega directa de los subsidios debe ir un requisito de invertirlos en la parcela. No está ese requisito. A la hora que una X persona recibe un subsidio, ¿en qué cree que lo gasta? ¿En el campo o en la comida? Lo gasta en comida. La pobreza, la marginación, la falta de precios de garantía hacen que los subsidios se vayan a un barril sin fondo. La gente en vez de destinarlos a la productividad, los manda al consumo.

El gobierno acompaña los subsidios hasta el banco y la tarjeta, de ahí para delante se ejercen al libre arbitrio. El día que me paguen los subsidios de producción para el bienestar, me los echo a la bolsa y no tienen efecto productivo. ¿De qué me sirven los 1700 de la cosecha si ya hice todos los gastos en la nueva cosecha?

Los programas estrella, como Producción para el bienestar, son una bolsa del recursos, destinada al manejo del subsecretario Víctor Suárez, que vinculó este programa al de las empresas fracasadas que él tiene de acopio y comercialización. Le han pagado a la clientela vinculada al gobierno y a Morena, y a los productores que no están en ese círculo no nos han pagado.

Sembrando vida está vinculado a propietarios de grandes superficies que ponen de prestanombres a sus trabajadores y así justifican negocios poco transparentes.

Jóvenes construyendo el futuro, según datos recientes, al que menos le quitan le quitan mil pesos.

Todavía no pasa un año, ¿cómo es que evaluaron tan pronto que los cambios no funcionan?

Soy pequeño productor ejidal de trigo. En abril entregue mi cosecha en la empresa del Bajío que anunciaron que tendría precios de garantía. Hasta este momento, no me han pagado. Cuando se entregan los apoyos, la gente lo expresa y tiene gratitud, cuando no, la gente está pregunte y pregunte. Ese es el termómetro que utilizamos, el contacto vivo con nuestros agremiados.


Acompañando la decisión de la entrega directa de los subsidios debe ir
un requisito de invertirlos en la parcela.

¿Cómo ha visto el trato del presidente López Obrador hacia las organizaciones?

Estamos ante una ofensiva lamentable. Desde el gobierno se ha generado una campaña de descalificación hacia las organizaciones. El presidente cree que todos somos clientelares y andamos en busca de recursos. Acaba de dar un discurso muy agresivo en la Zongolica. Si tiene pruebas, sabe quién incurrió en prácticas no correctas, debería ir tras ellos. Palacio Nacional dice que hay quienes piden dinero. Nosotros, no.

Entonces, ¿ustedes no están solicitando recursos? ¿Nunca los han recibido?

Si bajábamos recursos para vivienda, por ejemplo, el dinero no era para los líderes, era para una personas física, que se identificaba, mandaba la georreferenciación. Tenemos miles de proyectos productivos caminando, empresas pequeñas exitosas en el medio rural, que se ejecutaron. El presidente está equivocado. Lo que se gestiona se le da directo a la gente. El gobierno nos puede investigar.

¿Cómo debería ser la nueva relación entre las organizaciones y los gobiernos?

Yo siempre he pensado que este gobierno y los anteriores tienen capacidad para diagnosticar qué sujetos funcionan en el campo. Cada gobierno debe hacer un diagnóstico del desempeño de las organizaciones y darles una calificación. Si una funciona, significa que son confiables para coadyuvar en la política pública. Si no funcionan, el gobierno lo puede saber. No lo quieren hacer porque están cayendo en quítate té para que llegue yo con mis cuates. Si le echa un ojo a los servidores de la nación, verá que es gente tonta, inexperta y partidaria. ¡Esos son los nuevos intermediarios!

¿Qué pedimos? Que la política pública tenga reglas claras, sencillas, transparentes, para que todos los sujetos objeto de las políticas puedan acceder a ellas. Pero en el campo nos ponen en desventaja. Todo lo publican en internet, como si el campo estuviera comunicado.

Se dicen que están presionando en estos momentos para tener fuerza para negociar el próximo presupuesto, que lo que les molesta es que ya no se den los recursos a través de las organizaciones, ¿qué opina de estas versiones?

Tienen razón los mal pensados. Estamos pensando en eso, porque el recorte en 2019 fue brutal y por supuesto que le vamos a pelear al Congreso recursos crecientes para el campo. Si el gobierno le apuesta a la autosuficiencia tiene que haber inversión productiva, no subsidios. Es irracional que hoy se apueste en mucho la aplicación de recursos públicos al aeropuerto, a un tren y otras obras faraónicas criticadas en el pasado y sin plena justificación para los dueños de la tierra. Queremos que la campo le restituyan los recursos que le redujeron.

No para que se los den a Álvaro López ni al FAC, sino para las áreas sustantivas de la producción. Pedimos diálogo, transparencia. Dicen que el 90% del gasto ya se ejerció. Quisiéramos saber con quién.

Por esto damos la lucha que iniciamos el 22 de julio. Demandamos  tres cosas: diálogo con el presidente y su gobierno, porque no son gente acostumbrada a dialogar; transparencia y la derogación del artículo 27 constitucional, que es donde se centró la ofensiva más agresiva del neoliberalismo en contra del campo y los recursos naturales.•

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