Apoyan. Luterio vive en una casa prestada, la suya se destruyó con las lluvias.
 Gran parte de la siembra se destina para alimentar al ganado

MADERO.- Luterio García tiene 68 años y vive en una casa de adobe en los márgenes de la carretera que conecta Torreón con el municipio de Francisco I. Madero, en Coahuila.

Toda su vida se ha dedicado al campo. Actualmente trabaja en una nogalera y cuenta que apenas le alcanza “pa’ mal comer”.

Según la ONU, los campesinos como Luterio son los más propensos a padecer hambre, pese que paradójicamente son los trabajadores que producen el alimento del mundo. En la Comarca Lagunera se sembraron este año casi 7 mil hectáreas de nuez, 500 hectáreas más que hace un año, según datos del Servicio de Información Agroalimentaria y Pesquera (SIAP).

Luterio es parte de los casi 2 mil campesinos de La Laguna que se dedican a trabajar la tierra. En la región se siembran más de 80 mil hectáreas, principalmente de forraje para hato ganadero. En La Laguna, una vaca puede comer como reina, mientras un campesino como Luterio, tiene que hacer fogatas para cocinar.

Sobrevive. A sus 68 años no puede dejar de trabajar, pues es su única fuente de ingresos.

Huyó de la violencia

Luterio camina con la pesadez de sus 68 años. Tartamudea. Fuma un cigarrillo y se queja de que entraron a su casa a robar hace poco, se llevaron una ventana y una viga. Más bien le robaron a su tío, porque la casa es prestada.

“Tengo dos meses viviendo aquí. Vivo solo”, platica. Su casa se vino abajo hace cuatro años, cuando el adobe se desplomó como papel mojado tras ocho días de lluvia.

“Se me cayó con las aguas”, dice. Desde entonces ha andado de casa en casa prestada.

Su esposa falleció hace unos años en un accidente de carretera y sus hijos viven en Puerto Vallarta, de donde es originario.

Recuerda que salió huyendo de Puerto Vallarta porque su padre lo golpeaba mucho.

“Mejor me voy, aquí me van a matar”, se dijo cuando era un chavillo de menos de 10 años. Llegó a Francisco I. Madero en busca de unos tíos que vivían en el municipio, tíos a los que llama padres de crianza.

Luterio no tiene estudios porque sus “padres” estaban tan fregados, que prefirió ayudarlos.

“Comencé a jalar a los 10, 11 años”, cuenta. Fue tractorista de máquinas pesadas pero se hizo viejo y ya no pudo.

“Todo mi trabajo me gusta”, asegura Luterio, que forma parte de los 20 mil 800 pobres que tiene registrados el Consejo Nacional de Evaluación (Coneval) en el municipio de Francisco I. Madero, también forma parte del ejército de 916 mil coahuilenses que no tienen acceso a seguridad social.

-“¿Y si se enferma?”– se le pregunta.

-“El día que me llegue a enfermar aquí me voy a morir”- dice.

-“¿No se cansa?”.

-“Sí me canso, pero ¿qué hago? Tengo que jalar”.

El dato

En La Laguna se siembran más de 80 mil hectáreas, la mayor parte se destina a alimentar el ganado.

Este 2019 se han sembrado 13 mil 800 hectáreas de alfalfa, 57 hectáreas de frijol, 119 hectáreas de cebolla, 519 hectáreas de tomate y 2 mil 69 hectáreas de melón.

20,800 pobres tiene registrados el Coneval en el municipio de Madero.

916 mil  coahuilenses no tienen Seguro Social.