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sábado , 27 noviembre 2021
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Maxcanú, ‘La tierra de las jícamas’, en crisis por las sequías

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DARCET SALAZAR. POR ESTO!

La familia que se ha dedicado por más de 60 años a cosechar el tubérculo afirma que han perdido mucha cosecha debido a la falta de un sistema de riego.

La familia Cauich se dedica a la siembra, cosecha y distribución de Jícama en el municipio y alrededor del estado, aseguraron que La tierra de las jícamascomo es señalada la localidad, está perdiendo su esencia, ya que debido a la falta de un sistema de riego, rescatan la cosecha de manera rústica, pues por la falta de apoyo mucha de su producción se perdió.

Asencio Cauich Catzín, patriarca de la familia, comentó que, lleva más de 60 años trabajando el campo, y junto a su difunta esposa, Teodora Rodríguez Doña Dorita como era conocida en el mercado Lucas de Gálvez en la capital del Estado, hacían todo el trabajo en la milpa, desde la preparación de la tierra hasta la comercialización. Sin embargo, al morir su mujer hace seis años y él siendo sordo, su familia lo apoyó incondicionalmente convirtiéndose en uno de los productores más conocidos y codiciados del poblado.

La unión hace la fuerza

Sus yernos Gaspar López Can y Julio Cesar Ek, junto con sus nietos Enrique López y Damián Ek ayudan Asencio a realizar los trabajos pesados, como mecanizar la tierra, el deshierbo, la siembra y la cosecha de la jícama, mientras que sus hijas Griselda y Laura Patricia Cauich Rodríguez, quisieron seguir el legado que dejó su madre, enseñando sus hijas, Karely y Melany López y Miranda y Lilibeth Ek el arte del comercio, y así todos salgan adelante con la unión familiar.

“Mi papá se dedicaba al campo y mi mamá vendía toda la cosecha en Mérida, eran una dupla increíble, lamentablemente ella falleció hace unos años, y mi papá entró en depresión, pero somos una familia unida y todos apoyamos en el terreno”, dijo Griselda Cauich Rodríguez.

“Todos ayudamos, incluso las nietas que tienen más acceso a la tecnología ayudan a pregonar la cosecha de su abuela por las redes sociales, pues saben que es lo que ama mi papá, mientras mi hermana y yo vendemos aquí en el municipio. Los varones ayudan a mi papá a las labores del campo, porque, aunque es un señor de la tercera, aún tiene la fuerza de un “toro” como todos los que viven de la tierra”., dijo Patricia Cauic.

Todo en contra

Sin embargo, la familia aseguró que han tenido grandes dificultades debido a las sequías que han azotado al poblado, ya que, debido a la falta de un sistema de riego, las jícamas no crecen y se pierde hasta un 30 por ciento de la siembra por este problema. Señalaron que han pedido infinidad de veces apoyo de las autoridades agrarias y al gobierno del Estado para que se les facilite el tener acceso a un pozo en su terreno, pero este se les ha negado en múltiples ocasiones, y hasta les han pedido grandes sumas para instalarlo y así poder tener buenas cosechas.

“No queremos que nos den maquinaria, ni que nos paguen todo como en las grandes industrias agrícolas, sólo pedimos el apoyo para que podamos tener un pozo, ya entre todos juntamos para poder poner, aunque sea un pequeño sistema de riego básico, ya que sin el agua la siembra se está muriendo, porque no desarrolla como debe de ser, externaron.

La tierra de las Jícamas al borde de la extinción

Maxcanú era conocido como La tierra de las Jícamas, y venían de todas partes de la Península e incluso del País a comprar el producto, pero debido a la crisis económica que estamos padeciendo desde hace años, mucho antes de la pandemia y el ser ignorados por el gobierno, el título se desvanece, pues por la sequía y falta de recursos, los agricultores están vendiendo sus semillas a lugares como: Dzán, Oxkutzcab, Muna entre otros, pues allá si hay grandes industrias que se dedican a eso, es muy triste ver como todo se está perdiendo”, externaron.

Los campesinos afirmaron que con la ayuda del gobierno todo mejoraría, pues Yucatán, se cosechan productos importantes y cotizados a nivel internacional, como la Pitahaya, Sandía, ciruela, espelón, pepino entre otros.

 “El gobierno no sabe que tiene una mina de oro en su poder, que no sólo beneficiaría al agricultor si no a ellos también, aquí se hacen las propias semillas y el trabajo se paga económicamente, pudiendo exportar y llevar el orgullo yucateco a todo el mundo, hace falta que apoyen al campo, porque la tierra da mucho para quien lo trabaja”, finalizaron.

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