martes , 19 noviembre 2019
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Mensaje del Presidente Andrés Manuel López Obrador durante Ceremonia de Pueblos Originarios para construcción del Tren Maya

SALA DE PRENSA GOBIERNO DE MÉXICO.

PALENQUE, Chiapas. Paisanas, paisanos, de Chiapas, de Tabasco, de Campeche, Yucatán, Quintana Roo, de los estados del sureste.

Me da gusto participar en esta ceremonia, en este acto, de inicio del programa de construcción del Tren Maya.

Comienzo comentándoles que ayer se presentó, como lo establece la ley, el presupuesto para el año próximo. El presupuesto que va a empezar a ejercerse desde el 1º de enero del año próximo, en 15 días.

Y ya en ese presupuesto se refleja que se le va a dar atención especial al sur y al sureste de México.

Y esto no es un capricho, una imposición o porque de acá, del sureste sea el presidente de México. Es, sobre todo, un acto de justicia, porque ha sido la región del país más abandonada y ya le llegó ahora la hora al sureste, su tiempo. Por eso esta obra importantísima.

Para tener una idea de lo que significa en términos de comunicación, pensemos que el sureste tenía, primero, comunicación por el mar y por los ríos. Eran las grandes avenidas, los ríos, el Usumacinta, el Grijalva, y todo el Golfo de México. Así era la comunicación.

La primera vez que visitó Palenque ese gran intelectual, Justo Sierra, secretario de Educación Pública, durante el gobierno de Porfirio Díaz, lo hizo por mar, había el tren nada más de la Ciudad de México a Veracruz, y de Veracruz a Frontera por barco; y de Frontera, también por barco a Chablé, por el Usumacinta; y de Chablé a Palenque, a caballo para venir a visitar la zona arqueológica de Palenque.

Estoy hablando de 1906, 1908, aproximadamente, porque no lo recuerdo todo, estoy improvisando. Pero conozco la historia de mi región y de mi país.

Y, entonces, la comunicación del centro hacia el sureste era por barco. Posteriormente, se construyó el ferrocarril del sureste, antes de la carretera. Primero por barco, luego el ferrocarril del sureste. Ya existía desde la época de Porfirio Díaz el ferrocarril, del Istmo hasta Coatzacoalcos, porque Porfirio Díaz construyó 20 mil kilómetros de vías férreas.

Por eso, cuando dicen ahora que no se va a poder terminar el Tren Maya, sí él hizo 20 mil kilómetros, claro, tardó 34 años en la presidencia, por qué nosotros, que vamos a estar seis años, no vamos a construir mil 500 kilómetros de tren, de vía férrea.

Después del porfiriato, luego de la revolución, se construyeron más líneas férreas y se construyó el tren del sureste.

Se inició allá, por los años 30, cuando era presidente el general Lázaro Cárdenas del Río. Se empezó la construcción del ferrocarril del sureste, era secretario de Comunicaciones el general Francisco J. Múgica.

Y se hizo poco a poco porque era una gran obra. Se inició con el general Cárdenas, lo continuó el general Ávila Camacho y lo inauguró el presidente Miguel Alemán, que vino aquí, a Palenque, a inaugurar el Tren del Sureste.

Por eso me da gusto que en esta ceremonia nos acompañen dos personas vinculadas a la historia del ferrocarril del sureste. Uno es Daniel Chávez, está aquí, que su padre trabajó en la construcción de este ferrocarril del sureste.

Fíjense lo que son las cosas. Daniel Chávez es empresario del sector turístico más importante de México, ahora el que está aquí con nosotros. Este empresario de turismo es el que más promueve que vengan extranjeros a nuestro país y son los turistas extranjeros los que más divisas, ingresos, dejan a nuestro país.

Me da mucho gusto que Daniel Chávez esté aquí, con nosotros. Y, también, está con nosotros el nieto del presidente Miguel Alemán, está Miguel Alemán Magnani; que también es el presidente de Interjet, de la línea aérea Interjet.

Este es un proyecto para reactivar la economía en el sureste del país. Para tener una idea, llegan alrededor de 10 millones de turistas a Cancún, pero sólo se dedican a disfrutar de las playas del Mar Caribe y no se introducen hacia los estados del sureste, donde se tiene esta riqueza extraordinaria, cultural. Las zonas arqueológicas de esta región son las zonas arqueológicas más bellas del mundo.

Poseemos esta gran riqueza cultural y, por eso, el proyecto tiene que ver con impulsar el turismo, que los que llegan a Cancún puedan visitar Yucatán y Campeche y Tabasco y Chiapas, para que se aproveche esa afluencia turística; que ya no estén sólo disfrutando del Mar Caribe, sino que también conozcan toda la riqueza cultural ecológica de los estados del sureste.

Aquí, a Palenque, llegan al año alrededor de 600 mil turistas, y estoy hablando de que, a Cancún, 10 millones. Si con el tren logramos que se incremente la afluencia turística a Palenque, esto va a significar empleos, trabajo; va a significar bienestar para Palenque y para otros estados del sureste.

Y es un programa, también, de reordenamiento urbano, porque por donde va a pasar el tren, en las estaciones, se va a poner orden en cuanto al desarrollo urbano, para que no haya tanto desorden, tanta anarquía. Que, así como nuestros antepasados, los antiguos mayas hicieron sus ciudades con mucha planeación, con arquitectura, con sistemas hidráulicos… la zona arqueológica de Palenque tiene un acueducto, desviaron los arroyos para que no les faltara agua. Tenían mucho conocimiento técnico-científico en muchos campos, en muchas disciplinas, ¿por qué nosotros no vamos a hacer lo mismo que en las antiguas ciudades mayas o cerca de donde florecieron las culturas indígenas?, en este caso, la cultura maya, podamos construir las nuevas ciudades. Me canso ganso.

Ese es el plan. Este terreno del Antiguo Aeropuerto, son como 250 hectáreas, pero ya los dueños de las tierras cercanas ya firmaron un convenio y fue por acuerdo, por convencimiento, porque nada por la fuerza, todo por la razón y el derecho.

Agradezco a los propietarios de estas tierras cercanas, anexas a ese Antiguo Aeropuerto, a Jaime Lastra, que firmó para que se tenga el derecho de vía; a la familia Rosique, a Javier Rosique, también le agradezco mucho por su colaboración, porque si no fuese por ellos, por su voluntad, interponen un amparo y se para la obra.

También, le agradezco a los de la asociación de volteos, porque había también allí un diferendo, porque hay varias asociaciones. Va a haber para todos, pero nada de bloqueo para que podamos terminar pronto esta obra.

Ya estamos viendo con el arquitecto Rogelio Jiménez Pons, que es el encargado coordinador de esta obra, es el director de Fonatur. Fonatur es una dependencia de la Secretaría de Turismo que dirige Torruco, que está aquí, con nosotros, secretario de Turismo. También su papá era chiapaneco y de aquí, de Palenque, y luego en San Cristóbal. Es el secretario de Turismo.

Hablábamos. Les comento porque estamos definiendo todo el procedimiento que vamos a seguir para terminar, a más tardar en cuatro años, los mil 500 kilómetros, porque es Palenque, es Tenosique, es Escárcega, Campeche, es Mérida, es Chichen Itzá, es Cancún, es por el Caribe, Playa del Carmen, Tulum, Carrillo Puerto, Bacalar, Calakmul y otra vez Escárcega. Es todo un circuito.

Entonces, se ha dividido este circuito en siete grandes tramos. Por ejemplo, un tramo es de Palenque a Escárcega, otro de Escárcega a Campeche, otro de Campeche a Mérida y otro de Mérida a Cancún, por el Golfo; y los otros tres tramos, de Cancún, pasando por Bacalar, Calakmul, de nuevo a Escárcega. Siete tramos.

En el presupuesto que les comentaba, se entregó ayer, ya hay seis mil millones de pesos para empezar. Pero no alcanza con eso, esa es inversión pública y necesitamos hacer una mezcla de recursos, necesitamos también inversión privada.

Y aprovecho para convocar a empresarios a que participen en esta obra. Estamos pensando que, si se hacen cargo de un tramo, previa licitación, gana una empresa, un consorcio. Estamos hablando de que un tramo puede significar una inversión de 15 a 18 mil millones de pesos.

Las vías, porque se calcula entre 50, 60 millones por kilómetro, más lo que son los trenes, el material rodante.

¿Qué vamos nosotros a hacer? Primero. Garantizarles el derecho de vía, que ya se tiene en todo el tramo hasta Cancún, porque la vía llega a Valladolid y de ahí a Cancún por el Golfo, existe una concesión que tiene ICA, de la carretera de Mérida a Cancún.

Tenemos ya ese derecho de vía, lo que se invierta por parte de las empresas que acepten la concesión, van estas empresas a contar con un estímulo, con una subvención del gobierno.

Por cada kilómetro que construyan, un porcentaje de apoyo por parte del gobierno a las empresas, una subvención.

Entonces así sí nos va a alcanzar el presupuesto público, porque no todo va a ser inversión del gobierno, la mayor parte va a ser inversión del sector privado, se le entrega la concesión y se les da un estímulo por kilómetro construido de línea férrea su apoyo.

Si se termina el tramo, se revisa el tramo, se ve que tiene la calidad para que puedan desplazarse los trenes hasta a una velocidad de 160 kilómetros por hora, y si tiene la vía la fortaleza, también, de resistir trenes de carga, ahí va el apoyo, la subvención. Ese va a ser el procedimiento.

La concesión va a ser para tres tipos de trenes: tren de carga, que esto es muy importante, porque ahora se mueve mucha mercancía por camiones y cuesta mucho el transporte de carga. Cuesta más barata la transportación de carga por tren, la concesión es para eso.

Dos. Concesión para tren turístico, es decir, ese es el tren que se va a desplazar a más velocidad para estar pronto en los centros turísticos, en las zonas arqueológicas.

Y tercero. Tren de pasajero para los pueblos. La subvención va a tener, como requisito o la contraprestación va a consistir en que el pasaje para los habitantes de toda la región sea barato.

Que pueda cobrarse el precio comercial en el turismo y en la carga, pero para el pasajero precio bajo, para que se pueda desplazar la gente sin tener que pagar tanto por el pasaje. Así lo estamos contemplando.

Ya le pedí a Rogelio que termine de elaborar el proyecto técnico para que, a más tardar en dos meses, estemos lanzando la licitación de los primeros cuatro tramos que, repito, tienen que ver con el derecho de vía, que ya se tiene, que está en poder del gobierno de la república.

También, como contraprestación, le va a quedar a los gobiernos estatales, municipales, al gobierno federal, el manejo de las estaciones. Por ejemplo, esta estación va a estar administrada por el gobierno, para que aquí lo que se haga de edificios públicos pueda ser autofinanciable y que participen también los dueños de la tierra.

Ese es el planteamiento en lo general, pero no sólo es el Tren Maya. Por eso me da mucho gusto que estén aquí los pueblos originarios, la verdad más íntima de México; que no vamos nada más a estar pensando, como aquí se afirmó, que los pueblos indígenas son museos, como decía Fernando Benítez, que se respetaba, admiraba al indio muerto y se despreciaba al indio vivo. No, eso no.

La modernidad nuestra es una modernidad surgida desde abajo, a partir de nuestras culturas y para todos. No es modernidad nada más para beneficio de una minoría. Todos podemos participar en el desarrollo de México. Todos tenemos derecho a una vida mejor. Se tiene derecho al bienestar, es un derecho que se debe de cumplir. Todos van a tener participación en este proyecto. Si lo analizamos bien, la construcción de estos mil 500 kilómetros va a generar muchísimos empleos, va a haber mucho trabajo.

Pero no sólo eso. Ya inició el programa Sembrando Vida. Aquí en el sureste se van a sembrar un millón de hectáreas de árboles frutales y maderables en los ejidos, en las pequeñas propiedades, en las comunidades.

¿Cómo es este programa? Al ejidatario, al pequeño propietario, se le va a dar un apoyo para que siembre, sea café, cacao o cedro, caoba, lo que se dé en cada región. Y no es que se les va a entregar la planta, la mata del vivero para que siembren; ya saben ustedes que se entregan las plantas y ahí quedan, en los patios, en los solares, y no se siembran.

¿Por qué? Porque no hay apoyo. Se va a dar la planta del vivero y también se les va a apoyar para que paguen jornales, ya sea a sus hijos, a sus familiares. Van a tener recursos para pagar los jornales.

Nada más en el millón de hectáreas que vamos a sembrar, se van a dar empleos, no temporales, permanentes, a 400 mil campesinos trabajadores. Mil jornales bien pagados.

Ahora, para empezar, no hay ni siquiera quién pague un jornal, porque nada rinde, porque el campesino tiene que vender barato lo que produce y comprar caro todo lo que necesita. Ahora, va a ser al revés. Se va a hacer justicia a los productores del campo.

Y no es crédito, es apoyo. Lo que queremos es que el pequeño propietario, el ejidatario, pueda sembrar su tierra, dejarle cultivada su parcela como una herencia hacia el futuro.

Y tiene esto un efecto multiplicador, porque es crear empleos. Ya no van a tener que irse los jóvenes a buscarse la vida a otras partes. Ya la migración va a ser optativa, no va a ser obligatoria, porque va a haber trabajo en las comunidades, va a haber trabajo en los pueblos.

Y vamos con esto, también, a que se reactive económicamente el campo. No lo olvidemos de estas regiones.

Miren, de la Lacandona, en el Porfiriato salieron millones de trozas de caoba, que se trasladaban por el Usumacinta hasta Frontera y de ahí a Europa. La reina de las maderas, la caoba. Todo eso se terminó, se echó abajo la selva.

¿Qué vamos a hacer ahora? Vamos a sembrar de nuevo para dejar esa riqueza a las nuevas generaciones y, en el corto plazo, poder vivir con los cultivos que requieren menos tiempo: el café, el cacao, a los tres años y hay producción, y eso va a permitir que esperen los 20 o 30 años del cedro o de la caoba para las nuevas generaciones.

¿Pero qué otra cosa ganamos con esto? Reforestamos. Cuidamos nuestro medio ambiente. Como nunca vamos a sembrar árboles en el sureste.

Esto lo digo, también, porque ahora que hablamos del Tren Maya surgieron algunos que protestaron diciendo que se iba a afectar el medio ambiente. No. No se va a tirar un solo árbol.

Al contrario. Vamos a sembrar millones de árboles en el sureste. Vamos a cuidar el medio ambiente. Y van a haber otras acciones, porque es un programa integral.

Yo voy a regresar a Tabasco, a Chiapas, a Campeche en mes y medio, porque va a iniciar el programa de Crédito Ganadero a la Palabra, en ejidos, en pequeñas propiedades.

¿En qué consiste este programa? En que se van a entregar 50, 100, 200, novillonas, vacas, sementales, a un ejido, a un grupo de pequeños propietarios. Y ese crédito se va a otorgar sin intereses, a pagar a tres, cuatro años, con las crías para repoblar los potreros, que ahora están abandonados, que tengan ganado.

Aquí se tuvo que recurrir a la palma, que no es lo más recomendable por la afectación al suelo. Pero, lo entiendo, porque no había otra opción, porque no había otra alternativa.

Pero ahora sí. Vamos a sembrar lo que se ha plantado siempre, y vamos a recuperar la actividad ganadera, que se vino abajo.

Este programa de Crédito Ganadero a la Palabra tiene ya, también, recursos. El día de ayer el presupuesto ya viene una asignación de cuatro mil millones de pesos para el crédito a la palabra.

He estado pendiente. Si les hablo de estas cifras y de estos programas es porque he dedicado tiempo a estar revisando programa por programa para cumplir todos los compromisos que hicimos en campaña.

También les digo que desde el 1º de enero aumenta la pensión a los adultos mayores al doble de lo que reciben en la actualidad, y ya está en el presupuesto. Nada más ese programa son 100 mil millones de pesos, el programa para adultos mayores. Y en las comunidades indígenas, a partir de los 65 años, porque no puede haber trato igual entre desiguales. La justicia es darle más al que tiene menos.

Hace dos días, en Mérida, firmamos un acuerdo con los gobernadores para mejorar los servicios de salud, que ya saben ustedes en qué situación se encuentran, que no hay médicos, no hay medicamentos en los centros de salud, en los hospitales.

Ya hicimos el compromiso con ocho gobernadores del sur y del sureste para que mejore la atención médica, que no falten los medicamentos. Atención médica y medicamentos gratuitos, ese es el compromiso.

También, en el presupuesto ya está contemplado que los jóvenes van a tener un ingreso. Van a ser contratados los jóvenes desempleados para que trabajen como aprendices en el campo, en la ciudad. Se les va a pagar un sueldo de tres mil 600 pesos mensuales, mientras se capacitan para el trabajo, porque es mil veces mejor tener a los jóvenes trabajando o en la escuela, que tenerlos en la calle. Así, vamos a enfrentar el problema de inseguridad y de violencia.

Todos los que estudian preparatoria, todos, general, su beca mensual. Todos los estudiantes del nivel superior, de familias de escasos recursos económicos, dos mil 400 pesos mensuales de beca, para que estudien.

Ésta es la transformación de México. Esto es lo que significa la Cuarta Transformación de la vida pública de nuestro país. Es progreso con justicia, porque progreso sin justicia es retroceso. Es que haya crecimiento económico, pero que también haya bienestar.

Repito, modernidad forjada desde abajo y para todos. Esto es lo que significa, paisanas y paisanos, la Cuarta Transformación de la vida pública de nuestro país.

Voy a estar pendiente de esta obra, que la tenemos que terminar, los mil 500 kilómetros, en cuatro años. Me canso, ganso. Con el apoyo de todas y de todos ustedes, el apoyo de presidentes municipales, el apoyo de los gobernadores, que me han respaldado mucho, todos los gobernadores del sureste.

Muchas gracias ciudadanos gobernadores de Quintana Roo, de Yucatán, de Campeche, de Chiapas; los dos gobernadores, el gobernador constitucional y el gobernador electo de Tabasco. Muchas gracias por trabajar en armonía.

Juntos estamos haciendo esta nueva historia por nosotros y por los que vienen detrás de nosotros, nuestros hijos, nuestros nietos, las nuevas generaciones. Es más, es por ellos, porque nosotros ya vamos de salida. Ya hasta podemos decir: gracias a la vida que nos ha dado tanto.

Pero qué le vamos a dejar a los que vienen detrás, a los que vienen y que tienen el derecho a vivir en una sociedad mejor. Esa es nuestra herencia, ese es nuestro legado.

¡Qué vivan los pueblos indígenas de México!

¡Qué vivan las culturas originarias de México!

¡Qué vivan los pueblos mayas!

¡Qué viva Palenque!

¡Qué viva el sureste!

¡Viva México!

¡Viva México!

¡Viva México!

 

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