Aún no se conoce el ritmo de explotación por fracking que se dará en México, pero los volúmenes estimados de agua a utilizar equivalen al consumo doméstico anual de entre 1.8 y 7.2 millones de personas

México da entrada a la extracción de gas natural fracturando el subsuelo | La Crónica de Hoy

Es necesario conocer a detalle las medidas con las que se repararán los daños causados por la fractura hidráulica destinada a obtener hidrocarburos en el país, considera el senador panista Raúl Gracia Guzmán. El legislador resume la preocupación en torno al impacto ambiental y los enormes volúmenes de agua utilizados en la práctica denominada fracking (en español, fractura hidráulica del suelo).

El fracking ya tomó carta de naturalización en México. Los siguientes 150 días, de acuerdo a lineamientos publicados en el Diario Oficial de la Federación (DOF), definirán cómo se practicara en suelo nacional y cómo se evitarán los daños ambientales que han alentado la oposición a su ejecución.

De acuerdo con la Alianza Mexicana contra el Fracking, integrada por organizaciones civiles, las afectaciones que veremos irán desde la disminución de disponibilidad del agua, contaminación del vital líquido, emisión de gases y contribución al calentamiento global.

Gracia Guzmán ha colocado una duda más en torno al fracking: dice que está demostrada la incapacidad para contrarrestar el saqueo a ductos de Pemex, así que ve poco probable que una actividad de alto riesgo ambiental, como la fracturación hidráulica, pueda ser monitoreada debidamente.

Por su parte, las autoridades responsables de regular estas prácticas establecieron obligaciones empresariales para cada punto del proceso de fracking y, adicionalmente, se autoatribuyeron la capacidad para realizar inspecciones extraordinarios (ver recuadros que acompañan estas líneas).

Llegó el fracking. El pasado 16 de marzo, la Agencia Nacional de Seguridad Industrial y de Protección al Medio Ambiente del Sector Hidrocarburos publicó en el DOF los “Lineamientos en materia de seguridad industrial, seguridad operativa y protección al medio ambiente para realizar las actividades de exploración y extracción de hidrocarburos en yacimientos no convencionales en tierra”.

Es este documento de título kilométrico se establece que las empresas que ya realizan actividades de fracking en México, tendrán 180 días naturales (les quedan 150), a partir de su publicación en el DOF, para cumplir con los lineamientos de seguridad operativa.

Gracia Guzmán, legislador de origen neoleonés, señala que es muy importante saber cuál es el impacto que produce la aplicación de agua en los campos donde se permitirá esta practica, así como determinar en qué medida impacta en las reservas del líquido.

El presidente de la Comisión de Estudios Legislativos del Senado ha promovido diversos puntos de acuerdo en los que manifiesta su inquietud o incluso rechazo hacia el uso del fracking.

El más reciente lo presentó el 6 de abril para pedir la comparecencia del director ejecutivo de la Agencia de Seguridad, Energía y Ambiente, Carlos de Regules. Gracia quiere que el funcionario responda preguntas en torno al funcionamiento de las llamadas presas de terracería, el uso y tratamiento del agua producida así como del destino del “fluido de retorno”, una mezcla de agua y químicos que es altamente contaminante y es el líquido de deshecho del fracking.

Destaca que la fractura hidráulica ya ha sido prohibida en Francia, Bulgaria y en diferentes regiones de España, donde se determinó que su utilización es altamente dañina sin que sus beneficios justifiquen la legalización.

“Ya ha quedado claro que no existe un control por parte de Petróleos Mexicanos en todos los ductos, pues prácticamente todos los días se da a conocer el hallazgo de tomas clandestinas que han producido pérdidas de vidas, económicas y han dañado al medio ambiente; la fractura hidráulica es una actividad aún más riesgosa que el manejo de los ductos de Pemex”, señala el legislador en el punto de acuerdo.

“No es posible que se busque reglamentar una actividad altamente riesgosa con reglas laxas que no permiten obtener esquemas claros para prevenir un posible desastre, ni tampoco tener una adecuada reparación al daño”, finaliza.

RIESGOS. Un total de 44 organizaciones civiles han creado la mencionada Alianza Mexicana contra el Fracking. Están entre ellas el Centro Prodh, Greenpeace, Blue Planet Project, Poder del Consumidor, Fundar y Cencos. Según los datos que difunden, un solo pozo fracking requiere entre 9 y 29 millones de litros de agua. El ritmo de explotación anual que representan nueve mil pozos en Estados Unidos, cantidad que se pretende alcanzar en México según la información que difunde la Alianza, supondría un volumen de líquido equivalente al necesario para cubrir el consumo doméstico anual de hasta 7.2 millones de personas.

La disminución de agua disponible, asegura la Alianza, pondría en peligro los ecosistemas y la realización del derecho humano al agua y a la alimentación.

En Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas, entidades donde ya se realiza el fracking, la disponibilidad de agua es limitada.

Se prevé que el fracking también se lleve a cabo en los estados de San Luis Potosí, Veracruz, Tabasco y Chiapas. En estos estados hay bastiones de abasto de agua muy importantes. La escala del fracking puede ser mucho mayor.

En Estados Unidos, asegura la Alianza, hay más de mil casos documentados de contaminación de fuentes de agua relacionados con la fracturación hidráulica. Se utilizan 750 tipos diferentes de productos químicos en los fluidos de fracturación, entre ellos sustancias de alta toxicidad como el metanol, benceno, tolueno, etilbenceno y xileno.

agua de desecho. El agua que se inyecta, pero sobre todo su regreso como desecho después de haber cumplido la misión de generar presión, romper la roca y obligar al hidrocarburo capturado allí a avanzar hacia los ductos de recolección, es lo que genera la mayor preocupación entre los ambientalistas.

Este líquido sucio es conocido como agua de retorno. No sólo contiene químicos y arena, sino también metales pesados e incluso materiales radioactivos como radón. Hasta la fecha no hay tratamiento de rehabilitación efectivo para esa agua, sentencian los ambientalistas.

Asimismo, para los grandes volúmenes de aguas residuales generadas por el fracking, es común que se utilicen pozos de inyección (también conocidos como pozos letrina) lo que genera daños al subsuelo.

En otros lugares del mundo, los pozos de agua potable que abastecen a poblaciones cercanas a las zonas donde se hace fracturación hidráulica, tienen altos niveles de metano y sustancias cancerígenas y neurotóxicas, afirma la Alianza al oponerse a que esta práctica se multiplique en nuestro país.

Finalmente complementa la organización, el proceso completo de fracking contribuye a la aceleración del cambio climático debido a las fugas de metano producidas en cada campo de fracking.

-Las autoridades mexicanas han impuesto lineamientos, recién publicados y que resultan muy puntillosos, para las empresas que ya están practicando el rompimiento de la roca del subsuelo en busca de hidrocarburos. A la par, se ha hablado de que las aguas salubres podrían aprovecharse, dejando de lado las que abastecen a la población y a la agricultura

-El agua está en el centro de la polémica del fracking. Por un lado, hay un alto uso del recurso, pero también está el problema del líquido que regresa del subsuelo después de haber generado la presión que rompe la roca. Es un líquido que requiere un manejo por demás cuidadoso

-La contaminación en las áreas cercanas a los yacimientos de explotación no tradicional han incluido altos niveles de metano y sustancias cancerígenas y neurotóxicas, asegura la Alianza Mexicana contra el Fracking

-La fractura hidráulica ya ha sido prohibida en países como Francia, Bulgaria y en diferentes regiones de España. En todos los casos, la justificación es el daño al medio ambiente. En México se apuesta por una regulación milimétrica a cada acción de las empresas que realizan fracking.