viernes , 20 septiembre 2019
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México es el principal productor de hongos en AL y aún tiene mucho potencial: experto

ANTIMIO CRUZ. LA CRÓNICA…
Las cadenas productivas de hongos comestibles han crecido en México y ya generan 25 mil empleos y 62 mil toneladas anuales de productos comerciales. Esta dinámica las convierte en una herramienta útil para que el país atienda dos problemas del sector rural: falta de empleo y pobreza alimentaria, según explicó el biotecnólogo Daniel Martínez Carrera, al presentar ante la Academia Mexicana de Ciencias (AMC) una síntesis de 20 años de investigación sobre hongos comestibles en México.

El doctor Martínez Carrera, del Colegio de Posgraduados (Colpos), de Puebla, explicó que a pesar de que el hongo comestible está presente en la dieta de los mexicanos desde tiempos antiguos, estudios realizados por él y sus colegas del (Colpos) encontraron que en el país sólo se consumen 600 gramos de hongos por persona, al año. En Alemania se consumen 3.5 kilogramos por persona al año.

“A pesar de este consumo per cápita que aún es bajo, hemos visto un crecimiento de alrededor del 10 % en la cantidad de hongos comestibles que consumen las personas en México, lo que nos indica que estamos ante una cadena agroalimentaria emergente y que se trata de un proceso biotecnológico rentable”, comentó el investigador mexicano durante su conferencia presentada en el marco de la Reunión Anual Ciencia y Humanismo 2012.

Al concluir el año 2011, México se ubicó como el principal productor y exportador de hongos comestibles de América Latina, principalmente con altas producciones de champiñón blanco, pero a nivel mundial es el número 13 y todavía tiene mucho potencial para crecer.

El doctor Martínez Carrera indicó que el cultivo de hongos comestibles ha sido bien recibido por pequeños productores del campo que han demostrado flexibilidad para moverse hacia este cultivo y les ha costado menos trabajo relacionarse con las empresas comercializadoras y las grandes industrias de alimentos.

CADENAS DE VALOR.La cadena productiva de los hongos comestibles en México, según Martínez Carrera, está formada por pequeños productores rurales, mayoristas, minoristas, unidos a un conglomerado de grandes empresas productoras, comercializadoras y de servicios y un creciente mercado interno y externo.

Las especies cultivadas y comercializadas en México son los champiñones blancos, cafés y orgánicos (Agaricus), las “setas” (Pleurotus), el shiitake (Lentinula), el reishi (Ganoderma), el maitake (Grifola), y el cuitlacoche (Ustilago).

“Satisfacer la demanda futura de alimentos no será una tarea sencilla y requerirá de profundas innovaciones tecnológicas, como la biotecnología, la nanotecnología y las tecnologías de información-comunicación, pero también requiere de acciones concertadas para incrementar la productividad agrícola.

“Gracias a estudios realizados en torno a los hongos comestibles en México, desde la apertura comercial del país hasta el inicio de la desaceleración económica global (1991-2011), hemos podido develar la historia, la estructura, el comportamiento, y las tendencias de esta importante cadena agroalimentaria, que es la más avanzada de su tipo en Latinoamérica”, explicó el doctor Martínez Carrera.

Esos estudios permitieron identificar que la producción comercial de hongos comestibles, medicinales y funcionales frescos, en 2011, fue cercana a las 62 mil 374 toneladas.

“Los hongos comestibles son un excelente alimento que ha formado parte de la dieta mexicana desde épocas prehispánicas. Actualmente, la cadena agroalimentaria emergente de los hongos comestibles, funcionales y medicinales en México representa un proceso biotecnológico rentable, controlado, intensivo, eficiente en la utilización de agua, adaptable al cambio climático y desarrollado a pequeña y gran escala, con importantes repercusiones sociales, ecológicas y económicas”, expuso en investigador ante sus colegas de la AMC.

Esta cadena de productores y comercializadores de hongos comestibles no es una cadena con una raíz histórica muy profunda. En realidad los hongos comestibles de México solían colectarse de manera silvestre y fue hasta 1933 cuando comenzaron a instalarse en México producciones comerciales de hongos.

Se trata de una cadena agroalimentaria competitiva, con amplia dinámica de crecimiento y que genera grandes beneficios sociales, económicos y ecológicos, a pesar de que el apoyo del sector público es mínimo.

“Un aspecto importante de la cadena es que demuestra la posibilidad de interacción exitosa entre pequeños productores rurales y las grandes empresas productoras. Asimismo, los hongos comestibles constituyen una excelente alternativa en el consumo de alimentos naturales, inocuos, y con propiedades benéficas para la salud, la gran tendencia mundial de la alimentación humana en el siglo XX”, expuso Martínez Carrera.

CONSUMO CRECIENTE. Durante el periodo 2000 a 2011, los investigadores del Colegio de Posgraduados y de la Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla (UPAEP) desarrollaron investigaciones socioeconómicas para entender las preferencias y percepciones de los consumidores, su nivel de consumo, el comportamiento histórico y actual de los precios, así como el impacto potencial del consumo de los hongos comestibles, funcionales y medicinales en la economía familiar.

Los resultados del estudio 2000-2011 indicaron que se incrementó 9.8% el consumo de los hongos comestibles en la región central de México. En el 2003, el 49.4% de los consumidores urbanos manifestó comprar hongos comestibles, independientemente de su nivel social, mientras que en el 2007 la proporción fue del 59.2%.

Este incremento en el consumo refuerza el planteamiento de estos expertos en el sentido de que el hongo puede ser una alternativa útil para garantizar la seguridad alimentaria de la población.

De acuerdo con la Organización de la Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), existe “seguridad alimentaria cuando todas las personas tienen en todo momento acceso físico, social y económico a suficientes alimentos inocuos y nutritivos para satisfacer sus necesidades alimenticias y sus preferencias en cuanto a los alimentos a fin de llevar una vida activa y sana”.

Para que los hongos comestibles ayuden a garantizar la seguridad alimentaria en México, los investigadores del Colpos-Puebla y de la UPAEP proponen integrar un comité nacional del sistema-producto hongos comestibles, funcionales y medicinales para promover mayor organización en el sector. También propone aprovechar que en México ya se tienen dos empresas líderes en la producción, con capacidad financiera, de inversión, impacto internacional y con visión para fomentar la cooperación en todos los eslabones para mejorar el desempeño y competitividad de la cadena agroalimentaria desarrollando el mercado interno.

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