EU condiciona pacto del jitomate nacional

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Pese al entendimiento que se dio entre México y Estados Unidos respecto a la investigación de dumping del jitomate, el vecino del norte puede echar para atrás el acuerdo en cuanto considere que se incurre de nuevo en la práctica.

En entrevista con La Razón, Manuel Antonio Cázares Castro, vicepresidente del Sistema Producto Tomate Nacional, señaló que, como parte del acuerdo, los productores mexicanos tendrán que enviar información al Departamento de Comercio de Estados Unidos para corroborar que venden sus productos por encima del precio mínimo en territorio estadounidense, para evitar caer en el dumping por el que fue investigado hace unos meses.

Sin embargo, aseveró que si el Departamento de Comercio detecta alguna práctica irregular se daría por terminado el acuerdo, aunque en la firma se estableciera que se haría una revisión cada cinco años. Además, si no cuentan con la certificación correspondiente, no podrán ingresar ninguna caja de jitomate, misma que tendrá que cumplir 92 por ciento de calidad, por medio de una inspección aduanal.

La principal de las disposiciones es el compromiso de que las inspecciones serán realizadas por el Departamento de Agricultura del Gobierno de Estados Unidos, basada en sus normas y procesos establecidos lo que incluye una práctica normal de manera oportuna y completarlas dentro de un lapso de 24 horas.

Por su parte, el Departamento de Comercio se comprometió a que el programa de inspección se desarrollará e implementará consultando a expertos del USDA y no tendrá efecto en seis meses.

“Hace un mes se logró se firmaría un acuerdo para eliminar los aranceles al jitomate mexicano. Hoy es una realidad. También, a partir de esta fecha corren los días para presentar los documentos y solicitar el reembolso a productores de los aranceles que se cobraron desde mayo, los cuales suman 100 millones de dólares”.

Al inicio del conflicto, la Secretaría de Economía indicó que los aranceles de 17.56 por ciento que impuso Estados Unidos a México implicarían un costo anual superior a 350 millones de dólares para el exportador mexicano de tomate y se esperaba que muchos pequeños y medianos exportadores se vean imposibilitados de hacer frente a esta carga financiera.

Cázares afirmó que no hubo ningún tipo de presión por parte de las autoridades extranjeras, ya que no incurrieron en alguna práctica desleal, pues aseguró que Estados Unidos “inventó” el tema del dumping, lo investigaron y al no encontrar nada decidieron aceptar el memorándum.

Con lo anterior, continuó, se terminan dos años de incertidumbre, pues los productores mexicanos estaban a la expectativa de lo que iba a pasar con los clientes que tienen en Estados Unidos (la exportación anual asciende a 2.2 mil millones de dólares); además de que algunos bancos comenzaban a limitar sus créditos por la falta de un acuerdo. Consideró que es un logro para México, porque era una situación complicada desde el inicio.

“Es muy importante para nosotros que nuestros clientes de Estados Unidos no pierdan sus opciones y que las autoridades estén de acuerdo con esta medida”, especificó.