martes , 19 noviembre 2019
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Modelo de reconversión productiva agrícola en Michoacán

Pablo Calderón Arreola* El ]Economista.

Durante los últimos años, el precio de los granos básicos, que son los cultivos con mayor superficie agrícola en México, ha sido poco atractivo para los mercados.

Por esa razón hoy en día cobra mayor relevancia la reconversión productiva agropecuaria, definida por la Sagarpa como: “el cambio de la actividad forestal, agrícola o pecuaria, que busca aprovechar la aptitud potencial del área o sitio con un uso óptimo del suelo, para alcanzar una producción capaz de competir exitosamente y lograr una incursión eficiente en los mercados externos”.

Esto, considerando el criterio fundamental de la reconversión productiva, que es el de emigrar a los productores de cultivos poco rentables a cultivos más rentables, a través de que los productores cuenten con las condiciones y recursos necesarios para el correcto desarrollo del cultivo, y que ese cultivo tenga una vinculación con un mercado definido que garantice la comercialización de su producto con un precio justo.

El conjunto de fideicomisos establecidos en el Banco de México, FIRA, ha participado activamente durante los últimos años en el estado de Michoacán impulsando el cultivo de las berries (fresa, zarzamora, frambuesa y arándano), tomando en cuenta las condiciones favorables de la entidad en términos de suelo, agua y clima, aunado al crecimiento que han tenido las empresas comercializadoras y transformadoras de berries en esta entidad y que demandan mayores volúmenes de abasto de estos productos.

Para poder hacer dicha reconversión y derivado de que las inversiones en estos cultivos son considerables, como es el caso de los cultivos de arándano y frambuesa, que son cercanas al millón de pesos, resulta determinante hacer llegar de manera oportuna los recursos financieros y técnicos a los productores.

Es por lo anterior que en la región de Zamora, Michoacán, FIRA impulsa tres esquemas de desarrollo de proveedores que impactan directamente el modelo de reconversión productiva, que sumando la capacitación y la asistencia técnica fortalecen su viabilidad; estos esquemas son:

El esquema parafinanciero corresponde al sistema de operación básico en el que se califican líneas de crédito a las empresas tractoras (todas aquellas grandes empresas que fomentan el crecimiento y desarrollo económico a nivel macro), las cuales a su vez financian su red de proveedores para que produzcan con inocuidad, tecnología y calidad condiciones que la empresa solicita.

El segundo esquema corresponde al aval de la empresa tractora, en donde el intermediario financiero acredita directamente a los productores proveedores de las empresas tractoras, FIRA participa con su garantía Fega y la empresa con un porcentaje del riesgo crediticio dando un aval y fungiendo como retenedor del crédito.

Este modelo permite que las empresas no tengan que realizar incursiones en modelos parafinancieros o de crédito y se aboquen exclusivamente a su actividad de comercialización o transformación.

Todos los créditos son otorgados bajo las mismas condiciones, que se diseñan previo acuerdo entre la empresa tractora y el intermediario financiero. La evaluación técnica y financiera de los proyectos se realizan mediante una evaluación parametrizada acorde con los costos de establecimiento y/o mantenimiento que elabora la oficina de FIRA en Zamora.

Mañana abordaré el tercero de estos esquemas, que corresponde al esquema integral de reconversión productiva.

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En la primera parte de esta nota de análisis comenté la participación de FIRA en la localidad de Zamora, Michoacán, en donde impulsa el componente de reconversión productiva a través de un esquema de desarrollo de proveedores; presenté los esquemas parafinanciero y de aval de la empresa tractora, ahora comentaré el esquema integral de reconversión productiva

En este esquema integral de reconversión productiva FIRA participa en la integración de productores en sociedades de manera coordinada con las empresas involucradas; en éste también colabora la empresa tractora.

En dicho modelo se acredita directamente a estas nuevas organizaciones con un aval de las empresas tractoras para el establecimiento de los cultivos a reconvertir, compartiendo al final del ejercicio las utilidades generadas de la comercialización del producto.

Este esquema funciona principalmente en cultivos donde los productores son totalmente nuevos y que por consecuencia requieren una mayor participación de la empresa tractora —que al participar en la producción comparte el riesgo—, la cual tiene una contribución relevante en las actividades de capacitación y asistencia técnica.

A través de estos esquemas se ha logrado penetrar en el financiamiento directo a los productores que antes no eran sujetos del crédito para los intermediarios financieros, de igual forma se ha vinculado a los productores con las empresas tractoras fortaleciendo de esta forma la red de proveedores de dichas empresas.

Significativamente se ha conseguido la participación de las empresas comercializadoras y agroindustrias en la asistencia técnica en campo y como avales para respaldo de créditos, otorgando capacitación y tecnificación de productores.

Es así como se ha logrado crecer la superficie de berries en el estado de Michoacán de 13,850 ha en el 2011 a 18,165 ha en el 2014 (fuente: SIAP-Sagarpa), superficie que en su gran mayoría ha sido reconvertida de cultivos como maíz y caña a berries, impactando en el incremento del ingreso de los productores así como en la generación de fuentes de empleo con seguridad social y debidamente remuneradas.

En relación con el crédito colocado en la red de berries con fondeo o servicio de garantía de FIRA en Michoacán, se ha incrementado de 497 millones de pesos en el 2010 a 1,357 millones en el 2015 (fuente: FIRA); se tiene una expectativa de cierre en el 2016 de 1,600 millones de pesos.

Michoacán se ha consolidado como el principal productor de berries a nivel nacional, participando con una producción de 259,190 toneladas de fresa, lo que representa 56% de la producción nacional, y 151,851 toneladas de otras berries (zarzamora, frambuesa y arándano), lo que representa 73% de la producción nacional (fuente: SIAP-Sagarpa).

Con estas acciones se incrementa significativamente el desarrollo en diferentes regiones del estado, e inclusive de Jalisco y Guanajuato, entidades circunvecinas que actualmente también se han sumado a los esquemas desarrollados en Michoacán y que en su conjunto favorecen el desarrollo agrícola del país.

*Pablo Calderón Arreola es promotor en la Agencia Zamora de FIRA.

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