miércoles , 11 diciembre 2019
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Monocultivos representan un riesgo ante el cambio climático

DAVID RICO. POR ESTO!

MÉRIDA, Yucatán. Para enfrentar la falta de alimento y los efectos del cambio climático, la clave es dejar el monocultivo y sembrar diverso, porque así habrá más oportunidades de tener especies resistentes y que ayuden a la seguridad alimentaria, destacó Víctor Jiménez García, investigador de la Universidad de Costa Rica y coordinador para América Latina del Centro para la Seguridad Alimentaria.

Al ponerse en marcha del seminario “Importancia de razas silvestres como fuente de genes útiles en programas de mejoramiento genético de plantas”, que se lleva a cabo en el Centro de Investigación Científica de Yucatán (CICY), Jorge Santamaría Fernández, investigador de biotecnología del CICY, destacó que el seminario es muy importante y participan 9 ponentes de 8 países, casi el total de Centroamérica, Brasil y Colombia.

“Es un evento en el que se fortalece la importancia de la biodiversidad que compartimos con Centroamérica y la importancia de los genotipos silvestres, los genotipos criollos de nuestros cultivos que pueden ser fuente importante de tolerancia y resistencia a enfermedades y a cambio climático en los cultivos que manejamos en forma comercial”, expuso.

Dijo que con el cambio climático los cambios son acelerados y aunque las plantas tienen gran capacidad de adaptación, las temperaturas arriba de los 45 grados afectan los procesos fisiológicos de las plantas, así como la sequía limita la producción de alimentos el mundo.

“De ahí la importancia de la posibilidad de tener recursos fitogenéticos para poder fortalecer estas tolerancias y resistencias al cambio climático”, manifestó.

En el caso de Yucatán, dijo que en el CICY se ha trabajado la papaya y “tenemos la suerte de tener papaya silvestre y hemos hecho muchos esfuerzos por estudiarla, caracterizarla y conservar esta especie y que compartimos con Centroamérica”, señaló.

El Dr. Víctor Jiménez García apuntó que la clave es aprovechar los elementos de la genética de las plantas silvestres para hacer plantas más resistentes.

No obstante, dijo que no sólo se trata de aprovechar este tema para un solo cultivo, sino que la clave está en la diversidad.

“Seguridad alimentaria es lo que lleva a contribuir que la mayoría de la gente tenga suficiente que comer, que sea de calidad, pero que además se pueda cumplir con el concepto de preferencia, es decir que la gente coma lo que quiere comer”, explicó.

Así, dijo que en el encuentro se busca aprovechar el conocimiento y las capacidades de cada región.

“Para ver qué puede aportar cada región y tener diversidad, porque el riesgo con el cambio climático es tener acceso a muy pocos materiales; por ejemplo, si se siembra una papaya y es susceptible a los cambios hay riesgo, pero si se tiene diversidad con 15 tipos, unas más tolerantes y otras menos, siempre habrá papayas”, destacó.

En el caso de la Universidad de Costa Rica, dijo que se ha trabajado en papaya, pitahaya, frutos tropicales y bambú que, si bien no es comestible, sí genera una fuente de empleo que contribuye a mejorar la economía y por ende la seguridad alimentaria.

Expuso que también se ha trabajado con un fruto de palma que se llama pejibaye, que es un alimento que tiene mucha vitamina A y que en muchas regiones no se tiene acceso a ella.

“Necesitamos fuentes baratas accesibles de vitamina A, la cual se encuentra en productos lácteos y carne, pero estos productos a veces no están disponibles, y sí lo logramos con este fruto”, concluyó.

 

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