martes , 12 noviembre 2019
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Mujeres rurales, aún excluidas del núcleo agrario

MARCOS NUCAMENDI. EL POPULAR.

En Puebla apenas 26.6 por ciento de las mujeres rurales son ejidatarias, comuneras o posesionarias en dichos núcleos.

PUEBLA, Puebla. A pesar de su papel fundamental en el desarrollo rural, las mujeres tienen una baja representación en sus núcleos agrarios, asegura la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) en su informe sobre México. En Puebla, la brecha de género se manifiesta en el hecho de que apenas 26.6 por ciento de las mujeres rurales son ejidatarias, comuneras o posesionarias en dichos núcleos.

Sin embargo, nuestro estado se encuentra por encima de la media nacional, que es de 20.6 por ciento, y sólo por debajo de la Ciudad de México (34.4%), Guerrero (28.1%), Baja California (27.9%) y Oaxaca (27.4%), de acuerdo con las últimas cifras disponibles.

El acceso a la tierra, asegura el Centro de Estudios para el Desarrollo Rural Sustentable y la Soberanía Alimentaria de la Cámara de Diputados, posibilita la participación directa de las mujeres en las actividades productivas, generando ingresos para el hogar, pero también siendo candidatas a programas de apoyo del gobierno, acceso a créditos y más importante aún, el inicio de procesos de participación social y empoderamiento al interior de sus hogares y comunidades.

Las mujeres rurales poblanas, aunque “beneficiadas” del proceso de feminización del campo mexicano del que hablan algunas especialistas —producto del abandono del campo por parte de los hombres que emigran a los Estados Unidos—, aún se enfrentan a una serie de condiciones que les dificultan el acceso a una parcela.

Las mujeres se convierten en posesionarias, generalmente, a través de la herencia, el matrimonio o la posesión conjunta, y sólo en algunos casos por medio de la compra.

María Eugenia Buznego, María Marroni y María Rivermar analizan los casos de Tianguismanalco (Valle de Atlixco), Santa María de la Encarnación Xoyatla (Mixteca) y San Miguel Acuexcómac (Valle del Tentzo), donde registraron una marcada migración de varones hacia Nueva York, Nueva Jersey y Los Ángeles.

 

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