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Negociaciones del clima se intentan bajo intensa presión

AFP.
“Estamos muy preocupados por el ritmo de las negociaciones”. Alianza de Pequeños Estados Insulares
Representantes de 196 países tratan de ponerse de acuerdo. Foto: AFP
Bonn, Ale. Las negociaciones para un compromiso de lucha mundial contra el cambio climático se reanudan este martes en Bonn (Alemania) bajo creciente presión, después de que el G-7 asegurara que está dispuesto a recortar drásticamente sus emisiones de gases.

Los 196 miembros de la Convención Marco de la ONU contra el cambio climático tienen hasta el jueves para presentar un texto más claro y conciso que el que llevan negociando desde hace meses, con más de 100 páginas en su versión en español.

El texto de esta convención tiene como objetivo principal limitar el aumento de la temperatura media del planeta en 2° C, para evitar la seria amenaza de los desequilibrios climáticos. Para lograrlo, el principal instrumento es la reducción de gases de efecto invernadero, pero no es el único.

El G-7, reunido en Elmau (Alemania), cerró sus discusiones el lunes con un objetivo de reducción de gases de entre 40 y 70% para el 2050.

La negociación de la Convención Marco de la ONU debe cerrarse a finales de año en París en la Conferencia Ministerial (COP21). Pero la comunidad internacional tiene en mente el fracaso de la COP de Copenhague en el 2009.

Todos en desacuerdo

El texto que llegó a Bonn, lleno de corchetes y propuestas contradictorias en un estilo típico de la ONU, da cabida a todas las iniciativas para ir puliendo poco a poco.

Pero la cuenta atrás hasta París ha empezado y el avance es muy lento. “Estamos muy preocupados por el ritmo de las negociaciones”, declaró la Alianza de Pequeños Estados Insulares, que están seriamente amenazados por una subida del nivel del mar a causa de calentamiento del planeta.

La Convención Marco que se debate en Bonn tiene seis grandes apartados: la mitigación del cambio climático; la adaptación (defendida por latinoamericanos); el financiamiento (que enfrenta a países ricos con países en desarrollo); los instrumentos económicos; la transparencia y la revisión periódica de los compromisos.

Sobre todos esos puntos, sin excepción, hay desacuerdo.

La convención debería entrar en vigor a partir del 2020, aunque la comunidad científica presiona para que las naciones tomen medidas urgentes lo antes posible.

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