miércoles , 12 agosto 2020
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Negocio del chile habanero está en el exterior

VERÓNICA MARTÍNEZ. POR ESTO…

Desde hace 2 años Yucatán no es el principal productor de chile habanero a pesar de tener la denominación de origen, el líder es Tabasco y seguir pensando en una producción de mecates y vender la cosecha en los mercados llevará al fracaso a Yucatán, se necesita actuar con las necesidades de los eslabones productivos, afirmó Tomás González Estrada.

El director del Consejo de Ciencia, Innovación y Tecnología del Estado de Yucatán (Conciytey), destacó que siempre que se piensa en chile habanero las imágenes que se usan son de la “mesticita” tras los huacales y con sus bandejas de habanero y la realidad es que es un producto industrial.

“El negocio no está ahí en los mercados, no está en el chile para el frijol con puerco, no está para cubrir nuestro mercado, está afuera y si seguimos pensando en mecates y venderlo en los mercados jamás vamos a salir adelante; sé que duele, pero es la realidad.

“¿Y saben otra cosa que duele peor? Que desde hace 2 años Yucatán no es el principal productor de chile habanero en el país, es Tabasco y es una gran amenaza, porque ni siquiera tienen la denominación de origen, no los incluimos porque dijimos que íbamos a cubrir el mercado y la realidad es que hemos fracasado, ahora la industria de Yucatán debe abastecerse de la producción de otros Estados, de Tabasco, Chiapas y Campeche, ese es el resultado de seguir pensando en mecates”, dijo enérgico el directivo.

En el marco de la “Primera reunión de desarrollo de productos diferenciados” de la iniciativa Tsaay (que en maya es certero o dar en el blanco y arrancó en abril de este año), que encabeza la Secretaría de Economía para lograr el primer cluster en habanero, González Estrada destacó que la diferencia de tener la denominación de origen no se está aprovechando y otros están sacando ventaja.

“No es posible que Holanda mande chile habanero fresco y empacado hasta Nueva York en contenedores con atmósfera controlada, ¿saben cuánto les debe costar eso? ¿Y nosotros que estamos cerca no podemos hacerlo? Estados Unidos compra ese chile, ¿a poco no les duele? Yo ya lo vi y es real, no hay más; estamos tirando nuestra calidad a la basura”, dijo.

Destacó que no es necesario encontrar el hilo negro, simplemente se debe aprovechar el foro para atender las demandas de la cadena productiva y hay muchas que están a la mano para atenderlas.

“La liofilización no es una novedad, existe desde hace años, así se usa en la leche y se puede usar para el habanero, se deshidrata, sólo hay que adaptarlo y si aquí están los eslabones de la ciencia, pues se puede hacer sin ningún problema porque de lo contrario, cuando Tabasco y los otros Estados empiecen a liofilizar serán los principales productores de todas, todas, serán los proveedores, y nosotros pensando en mecates y hay que tener cuidado, porque esto que estamos haciendo en esta mesa, se ha analizado por muchos años y no hemos avanzado, estamos hablando de 20 años”, dijo el directivo.

La reunión que se celebró ayer fue presenciada por unos minutos por el titular de la Secretaría de Fomento Económico del Gobierno del Estado, David Alpízar Carrillo, también por unos minutos por Alfredo Ríos Urcelay, presidente de los productores de chile y del Sistema-Producto Chile Habanero, así como los directivos de Conciytey, Conacyt, productores de chile, comercializadores, industrializadores y científicos.

“Aquí están los actores diciendo las necesidades básicas y puntuales, como financiamiento, tecnología, pues hay que invertirle y actuar, hay que apoyar; ya se veía venir que la producción no iba a alcanzar y hoy los industriales compran en otros Estados y ya vamos a cumplir el siguiente año 5 años con la denominación de origen”, dijo.

Necesidades

María Angélica Pérez López es la líder del proyecto Tsaay y está siendo capacitada en la Ciudad de México por el Instituto Nacional del Emprendedor de la Secretaría de Economía (Inadem) para profesionalizar las cadenas productivas, junto con su equipo trabaja desde abril y lo hará por 7 meses, con todos los involucrados en la cadena productiva del chile habanero, desde el productor hasta el comercializador final, pasando por científicos, industriales, intermediarios, para lograr el cluster.

Ante la pregunta de qué se necesita para diferenciarse, los representantes de los eslabones destacaron sus necesidades.

Por ejemplo, Claudia Preciat Navarrete, de los aceites “Iik habanero de Yucatán”, destacó la necesidad de certificarse para llegar a otros mercados, porque al que llega hoy con los aceites es a Japón y no puede dejarlo, a pesar de que le sale carísimo conseguir el empaque que le piden los japoneses.

“Lo de la certificación se oye mucho, pero no se trata sólo de tener un sello, sino de lo que implica ese sello y otra cosa es el empaque, no hay nadie aquí que me dé el empaque que requiero para los japoneses y me sale carísimo conseguirlo, pero no me puedo dar el lujo de perderlo”, dijo.

Otra demanda expuesta fue la de Mayté González de Groot, de Agroindustria Yucateca, quien tiene detectada una fuerte demanda de habanero fresco en el mundo y sólo pueden cubrir donde haya vuelos.

“Necesitamos trabajar en cosas que nos beneficien a todos y creo que trabajar en el producto fresco, unificar un empaque, tener cadenas de frío en aeropuerto de Mérida y de la Ciudad de México nos ayudaría, porque yo hoy sólo puedo exportar donde haya vuelos, donde llegue la aerolínea, no me puedo desplazar más por temor a que el producto se merme; el mercado de frescos paga muy bien, es un flujo de dinero muy importante”, dijo.

Otra necesidad expuesta es la importancia de la inocuidad, ya que tener la certificación le da un valor agregado al producto que permitirá dejar de vender en 8 pesos el kilo de fresco al mercado local y brincar a los 70 pesos, expuso Homero González Rodríguez, productor de chile orgánico en fresco.

“Yo producía el chile como todos, pero cuando vi que mi producto lo entregaba con uniformidad, con calidad y me pagaban 8 pesos, igual que el costal de habanero escurrido y maltratado, entonces decidí vender en el exterior y ahí hay mil trabas para hacerlo, porque no debes usar ciertos productos químicos, no tener presencia de la mosquita y por eso ahora estoy en orgánicos, porque ahí se paga hasta 70 pesos por un kilo por ser un producto diferenciado”, dijo.

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