La naranja es el principal cítrico dulce preferido en México, con un consumo per cápita anual de 37.4 kilogramos. La producción de esta fruta se concentra en 10 estados y en Veracruz se producen 53 de cada 100 toneladas

El valor de la producción en el 2018 alcanzó un ingreso para los productores de 10,186 millones de pesos con 4,738 toneladas, y es también una importante fuente de divisas para el país al lograr exportar más de 74,000 toneladas de fruta, 263 millones de litros de jugo, 5,800 toneladas de esencia y 5.6 toneladas de cáscara, alcanzando en conjunto un valor de 559 millones de dólares.

La principal zona productora se encuentra en el norte del estado de Veracruz, en Álamo Temapache como el lugar de mayor volumen de los 20 principales municipios de la región. En esta zona también se encuentran ubicados las principales industrias para la extracción del jugo, empaque y comercialización.

Sin embargo y a pesar de que se ha avanzado en varios frentes para consolidar esta red, aún se tienen áreas de oportunidad en las cuales todos los actores involucrados deben de participar desde su trinchera; Con esta finalidad, los Fideicomisos Instituidos en Relación con la Agricultura (FIRA), entidad originada en el Banco de México para impulsar el sector agroalimentario y rural, apoya la vinculación de las actividades primarias de las redes de valor con empresas y agroindustrias mediante un enfoque de desarrollo de proveedores, priorizando su consolidación principalmente en cuatro aspectos: financiamiento, formalización, tecnología y administración de riesgos.

Ahora bien, la visión de coadyuvar en la competitividad de la red de valor a través de una mayor y efectiva integración de los productores con la industria y el mercado es una de las cuestiones básicas para lograr un vínculo a mediano o largo plazo del productor con las empresas eje o tractoras, como pueden ser la industria o la empacadora, y con la formalización de un contrato vinculante de proveeduría o comercialización que determine los volúmenes, plazos, precios y características de la fruta, se logra dar mayor certeza en la comercialización para sentar la base de una relación de negocios en beneficio de ambos.

Una vez realizada la formalización de la relación de negocios, se pueden avanzar en asegurar que los participantes cuenten con los recursos financieros suficientes para cumplir los compromisos. Para las fuentes financieras, dicho contrato fortalece los proyectos destinados principalmente a la producción, facilitando el acceso oportuno y con costos competitivos a los créditos para mantenimiento, renovación, rehabilitación, infraestructura, maquinaria y equipo necesarios para incrementar la productividad de las huertas.

El productor puede tomar a los financiamientos a través de la empresa tractora u organización de productores en esquemas parafinancieros, de manera directa con los intermediarios financieros o vía programas de crédito estructurados específicamente para dicha alianza, considerando el contrato vinculante y fungiendo como retenedor la empresa eje.

En la siguiente entrega describiremos los aspectos de tecnología, administración de riesgos y las ventajas de los participantes en un desarrollo de proveedores.

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En la entrega anterior se mencionó la importancia de la red de valor naranja y se describieron los aspectos de formalización y financiamiento de un programa de desarrollo de proveedores

En esta ocasión continuamos con los otros dos aspectos y los beneficios de los participantes.

La tecnología de producción del cultivo tiene amplias oportunidades de mejora, comenzando por la renovación con planta certificada y resistente a las principales amenazas de patógenos y enfermedades; el manejo del cultivo en cuanto a podas y nutrición, técnicas para la programación de la cosecha y prácticas de cultivo tendientes a preservar la humedad en los huertos para disminuir el impacto de sequías, entre otros.

En un programa de desarrollo de proveedores se priorizan las acciones en la aplicación del paquete tecnológico.

Con la participación de consultores especializados y asesoría técnica, se va desarrollando un programa de capacitación y transferencia de tecnología, con metas y variables a cumplir, previamente definidas por los participantes en cada ciclo.

En todo proceso de producción existen riesgos inherentes a la actividad, en el caso de la naranja, además de la incidencia de plagas y enfermedades, los riesgos climatológicos siempre están presentes.

Considerando que la mayor parte de la superficie es de temporal y depende de la precipitación pluvial para una buena producción, es importante contar con instrumentos que mitiguen una perdida estimada por factores externos, como es el seguro agrícola, cuyas coberturas se ofrecen contra los principales riesgos.

Existen otros riegos operativos durante la cosecha con la logística de acopio o la atención del cultivo en las épocas más críticas como la fertilización y control de malezas que se pueden reducir con una adecuada planeación de los involucrados.

Un desarrollo de proveedores le proporciona a la empresa la seguridad en el abasto de un determinado volumen, con lo cual puede realizar un programa de abasto optimizando costos operativos para el acopio de la fruta, mientras que para el productor la certidumbre en la comercialización con condiciones de entrega y características del fruto previamente definidas puede definir sus niveles de inversión en la producción para alcanzar una mayor rentabilidad.

Para avanzar en el programa de desarrollo de proveedores se requiere el compromiso de las empresas tractoras para comenzar la implementación con sus proveedores de mayor confianza e ir incorporando gradualmente a una mayor cantidad de productores hasta lograr asegurar el abastecimiento y consolidar el aprovechamiento óptimo de la infraestructura de proceso de cada empresa.

En este proceso de desarrollo, FIRA participa como articulador, apoyando a sus clientes ya sean empresas tractoras, industria, empacadora y productores, a través de apoyos destinados a la capacitación, transferencia de tecnología, asesoría y/o consultoría técnica y financiera o de procesos con lo cual es posible, además, impulsar la inclusión financiera y la movilización del mercado de crédito entre intermediarios financieros bancarios y no bancarios que buscan financiar las actividades productivas en los sectores agroalimentario y rural en el país.

*José Salazar Cayetano López es especialista de la Residencia Estatal Veracruz. La opinión aquí expresada es del autor y no necesariamente coincide con el punto de vista oficial de FIRA.

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