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Oro rojo para el campo

OCTAVIO VÉLEZ. NVINOTICIAS.

VILLA DE ZAACHILA, Oaxaca. Algunos campesinos de este pueblo zapoteco de los Valles Centrales han encontrado en la siembra de tomate en invernadero una alternativa para hacer producir el campo, debido a que la sequía se agrava año con año por el cambio climático.

Una gran mayoría sigue apostando al cultivo del maíz y del frijol de temporal, por ser productos básicos, pero su suerte casi siempre se queda en un volado, porque no existe certeza del inicio e intensidad de las lluvias.

Por eso, ahora es común y más frecuente que muchas tierras se encuentren con milpas amarillentas y sin crecimiento por la falta de agua. Es más, ni siquiera pudieron jilotear.

“Había que buscar una opción, porque ya no llueve como antes”, afirmó el campesino Francisco Melchor Tejada, el productor de tomate de la variedad Cid en ambiente controlado, más persistente y constante en este pueblo zapoteco.

Hace seis años, “Chico” -como es conocido por sus familiares y amigo- estableció dos invernaderos con una inversión propia y con financiamiento de un programa de concurrencia del gobierno estatal, para tratar de cambiar la dinámica del campo.

De esta manera, año con año, ha ido mejorando las instalaciones, la tecnificación y sobre todo, la producción, aprovechando el agua captada de la poca lluvia que cayó en la pasada temporada, para el regadío por goteo.

“Si bien tenemos un pozo en el ejido Santa María Zaachila, el más grande del pueblo, los mantos freáticos no se han recargado por la falta de lluvia. Entonces, decidí impulsar este proyecto, como una alternativa ante la sequía, con la captación del agua de lluvia. Con esto, la siembra del maíz ha quedado como una actividad secundaria, destinada solamente para el autoconsumo y para alimentar a animales de corral”, señaló.

De esta manera, desde el primer año siembra en la nave más grande del invernadero de dos mil metros cuadrados, dos mil 500 plantas, a doble tallo, para sumar un total de cinco.

“Ahora, sembré el 8 de febrero y por las condiciones ambientales que originan los invernaderos, está creciendo rápidamente y se podrá empezar a cortar en el tiempo previsto, el 15 de abril”, anotó.

Durante los tres meses ininterrumpidos de cosecha al año, levanta o recolecta alrededor de 40 toneladas de tomate, 12 kilos por planta, por el control y monitoreo de las condiciones ambientales.

“Esa es mi producción, aunque podría ser mayor si contara con toda la tecnificación, porque carezco de energía eléctrica para un mejor control del clima interno y de la humedad”, asentó.

Por el cuidado y esmero que ha puesto en el invernadero, no ha tenido que recurrir en exceso a los agroquímicos para la nutrición y en el combate a las plagas.

“La plantación se puede decir que es ecológica, porque no los aplicó en exceso. Por suerte, no he tenido la presencia de la plaga de la mosca blanca, que es como el coronavirus de los humanos”, indicó.

También, para su fortuna, la comercialización de su producción está asegurada en el mercado local, por la calidad del fruto.

“Como en Zaachila hay muchas tradiciones y fiestas, existe mucha necesidad y demanda de tomate. Por eso, afortunadamente, no he tenido problemas”, agregó.

Aunque, el ejidatario aún no está satisfecho y espera crear otro invernadero, después de jubilarse en una dependencia del gobierno federal, porque la siembra de tomate también se ha convertido en una posibilidad de mejorar la calidad de vida de su familia.

“No se hace uno rico, pero ayuda a mejorar la situación económica de la familia. No se gana mucho, pero genera una rentabilidad satisfactoria”, refirió.

Dentro de esto, espera empezar a ingresar en el mercado de la ciudad de Oaxaca, del centro del país y hasta empezar a exportar a los Estados Unidos.

“Abrir el mercado es lo que quiero ahora, el producto es bueno, no es transgénico, es una variedad mejorada por la polinización cruzada. Y el fruto cumple el peso de entre 100 y 110 gramos para la exportación”, terminó.

El Cid

El tomate de la variedad Cid se cultiva en los invernaderos y campos de todo el país, porque combina calidad, rendimientos y vigor de planta. Sus frutos son uniformes en tamaño y forma con un color rojo intenso. Sus paredes gruesas le brindan una excelente firmeza para una mayor vida de anaquel. Se caracteriza por sus altos rendimientos y su excelente aceptación en el mercado.

Presenta excelente resistencia a enfermedades y destaca por su alta productividad.

Quedan unos cuantos

“Junto conmigo, algunos campesinos también empezaron a cultivar el tomate Cid, pero desgraciadamente cuando se enfrentaron a la realidad, por el manejo, capacitación y experiencia en el trabajo en los invernaderos, muchos fueron cerrando y abandonando las instalaciones. Ahora, solamente quedamos unos cuantos, solamente tres con producción”: ‘Chico’ Melchor.

 

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