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Padece la producción ancestral de mezcal por la violencia, falta de apoyo y escasez de maguey

ZACARÍAS CERVANTES. EL SUR GUERRERO. Foto: Jessica Torres Barrera

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Aspecto del proceso del mezcal, en la fabrica "Los Limones", ubicada en la cabecera de Leonardo Bravo (Chichihualco). Foto: Jessica Torres Barrera
La fábrica Los Limones, en Chichihualco, es una de las cuatro que todavía quedan donde todavía se utilizan tinas de ayacahuite en lugar de las de cobre para la elaboración, dice el propietario Lorenzo Marino.

Chichihualco, Guerrero, 14 de marzo de 2020. Amenazada por la violencia, la falta de apoyos del gobierno y ahora por la escasez del maguey, la industria del mezcal ancestral está en riesgo y ha ido feneciendo poco a poco en los últimos años.

La fábrica Los Limones, propiedad de Lorenzo Marino de Chichihualco, es una de las que se niega a morir. De 12 fábricas de ese tipo que hasta hace siete u ocho años había en esa cabecera municipal, es una de las cuatro que todavía quedan, según Humberto Sandoval, uno de los que la trabajan.

En medio tinas de ayacahuite, el molino para las pencas de maguey, el horno para el cocimiento de las cabezas del agave, ánforas llenas del tradicional mezcal y el olor característico que invita a un aperitivo, Humberto contó los múltiples problemas por los que atraviesan ahora los mezcaleros ancestrales.

La fábrica Los Limones, se encuentra a orillas de la carretera Chilpancingo-Chichihualco, entre esa cabecera municipal y Atliaca. Allí han trabajado cinco generaciones de la familia Marino.

La generación de ahora se niega a pasar del trabajo ancestral al artesanal como ya lo han hecho muchos otros fabricantes que ya utilizan tinas de cobre en vez de las de madera de ayacahuite, con lo que se pierde la originalidad de la bebida, sostuvo el entrevistado.

“Nuestro procedimiento todavía es ancestral porque todo nuestro equipo de trabajo es de madera de ayacohuite, no metemos lo que es el cobre, que es lo que ahora maneja la producción artesanal. Nosotros no, todavía lo producimos ancestral”, explicó orgulloso Humberto Sandoval.

Sin embargo, dijo que este sistema se ha ido perdiendo poco a poco, pues de las 12 fábricas que había hace siete u ocho años, sólo quedan cuatro. Los Limones es una de ellas.

Contó que las causas que amenazan esta industria es la violencia, la falta de apoyo por parte del gobierno y, ahora, también la escasez del maguey.

“El problema de la violencia nos afecta mucho, ya la gente no quiere venir a trabajar o quiere cobrar más por el riesgo al que se exponen andar en el cerro, y la producción no da para mucho”, contó.

Agregó que quizás si el gobierno los apoyara con créditos para comprar nuevo equipo, la producción aumentaría, “pero si ustedes ven tenemos un molino que ya no parece molino, está muy deteriorado por tanto que lo utilizamos. No hay economía, necesitamos financiamiento para aumentar la producción”, demandó.

Informó que en esta fábrica al mes producen alrededor de 50 o 60 litros por tina y tienen 12 tinas.

Pero explicó que la producción también depende mucho del tiempo y del clima. “En tiempos de calor las tinas fermentan más y producen más, pero en tiempos de lluvias y fríos, las tinas fermentan menos y se atrasan”. Informó que al año sacan de 10 a 12 producciones.

Otro de los problemas al que se enfrentan los pequeños productores de mezcal es la falta de apoyos para la comercialización.

Humberto Sandoval se quejó que carecen de apoyos para publicitar su producto y sacarlo a otros mercados del país o del extranjero, como lo han hecho otros mezcaleros que sí tienen la ayuda de las autoridades.

“Nosotros no tenemos comercialización, lo vendemos solamente aquí en la fábrica o en Chichihualco”.

Denunció que algunos funcionarios han ido a ofrecerles apoyo, “pero nomás se queda en eso, en la pura propuesta”.

Aseguró que la cantidad que producen sí les alcanza para sacarlo, “el problema es que nuestro mezcal no es muy conocido, no tenemos publicidad suficiente. A pesar de que nuestro mezcal es muy bueno está rezagado en ese sentido y a las personas que lo vienen a comprar hasta aquí se lo vendemos al costo”, declaró el productor.

En esta fábrica el litro de la bebida tiene un costo de 150 pesos, “y todavía muchos regatean, dicen que está muy caro, pero si supieran el trabajo que tenemos que hacer para producirlo, de verdad que resulta baratísimo”.

Explicó que con ese precio les alcanza para ir sobreviviendo, pues se trata de una empresa familiar, además de que por temporadas generan empleos para aproximadamente 10 personas, “de este trabajo mantenemos a nuestras familias y a veces sufrimos para pagarles a los peones y ya no quieren trabajar por lo mismo, no hay la economía suficiente”.

Contó que muchas veces les piden a los peones que trabajen y que les van a pagar cuando se venda el producto, “y eso no debe ser así, porque ellos trabajan también por la necesidad de sus familias”, reconoció.

Sin embargo, dijo que esta fábrica tiene que continuar, por sus antepasados, por orgullo, porque les gusta hacer esto, por conservar la tradición del mezcal ancestral y, además, “porque nosotros vivimos de esto”.

Pero insistió en su llamado a las autoridades a que no los ignoren, “y que nos hagan caso, nosotros necesitamos de ellos, y yo creo que también ellos necesitan de nosotros. Que nos apoyen”, clamó Humberto Sandoval.

 

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