martes , 12 noviembre 2019
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Para alcanzar la autosuficiencia alimentaria se tiene que impulsar la innovación, apuntan

DANIEL BLANCO. DL FINANCIERO.

Paul García fue galardonado con el el premio Cargill-Cymmit 2018 en el área de retos de residuos por un proyecto tecnológico con el que aumentó 15% la producción en más de 10 mil hectáreas guanajuatenses de cebada y trigo.

Paul García desarrolló un método para aumentar la productividad en campos de maíz y otros cultivos como trigo, frijol y arroz.

Paul García desarrolló un método para aumentar la productividad en campos de maíz y otros cultivos como trigo, frijol y arroz. Cuartoscuro.

Conseguir el objetivo de autosuficiencia en maíz, frijol, arroz y trigo no solo depende de la entrega de fertilizantes, créditos o del establecimiento de precios de garantía, sino de difundir entre la comunidad agroalimentaria las investigaciones científicas que, tras años de estudio, generan información que permite incrementar la productividad.

“Nosotros apostamos a la productividad, es una palabra que involucra eficiencia tanto técnica, agronómica, social incluso, pero esta palabra de productividad la usamos para decirle al productor: ‘tenemos que ser suficientes en lo que estamos haciendo, tenemos que ser rentables’, y yo creo que lo que falta bastante para esto es que las investigaciones se difundan, yo creo que esa parte de la difusión de la ciencia es muy importante”, dijo Paul García, coordinador oeste del programa Modernización Sustentable de la Agricultura Tradicional en Guanajuato.

García fue galardonado con el premio Cargill-Cymmit 2018 en el área de retos de residuos por un proyecto en donde, mezclando sensores infrarrojos y otros métodos generados a partir del análisis científico, logró incrementar en 15 por ciento la producción en más de 10 mil hectáreas guanajuatenses de cebada y trigo.PUBLICIDAD

“Las tecnologías a las que nos referimos son de agricultura de conservación. Usar sensores infrarrojos. Usamos un sensor que se llama ‘green seeker’ que ayuda a reducir el uso de fertilizantes nitrogenados hasta 60 unidades; otra tecnología es el control biológico de enfermedades. Promovemos el uso de un agente biológico, un hongo, para hacerle frente a una enfermedad y con eso hacemos control biológico; utilizamos variedades adecuadas en las que no son dependientes de fungicidas”, dijo García en entrevista, tras recibir el premio.

Esta iniciativa, por la cual resultó ganador García, lleva por nombre el ‘reto rastrojo’, y consiste en evitar remover el rastrojo de las plantas, el cual normalmente se quema tras la cosecha por ser considerado contraproducente, sin embargo, a raíz de la investigación encontraron que, dándole un uso adecuado a esta materia, puede incrementar los rendimientos.

De la misma forma, mantener y darle un uso correcto al rastrojo incrementa la fertilidad de los suelos, reduce el tiempo que trabaja el agricultor en campo hasta 60 por ciento, disminuye el consumo en diésel de hasta 40 litros por hectárea y genera un 30 por ciento de ahorro en agua.

No obstante, más allá de la difusión de la información obtenida a partir de investigaciones como ésta, García también remarca que algo que también hace falta para acercar a México hacia la autosuficiencia ‘agro’ es invertir en capital humano que esté enfocado en los sistemas de producción.

“Creo que hace falta esta capacidad para tener gente especializada en los sistemas de producción, en Guanajuato tenemos unas condiciones especiales en donde hace que el equipo técnico que existe ahí tenga las herramientas y lo necesario para trabajar, también eso hace falta en otras regiones”, indica el especialista .

En este sentido, Ernesto Solís, investigador que ha generado diversas variedades de trigo, coincide con García, y expone que, a pesar de que en Guanajuato hay decenas de técnicos que cuentan con recursos para empujar la tecnología en el campo y para poder trasladarse, en el país esto no es una generalidad.

“En Guanajuato tienen un equipo de técnicos, son 20 técnicos que están trabajando en todo el estado de Guanajuato, desafortunadamente otros estados no trabajan de la misma manera, no se apoya de la misma forma en que se apoya de Guanajuato. Cada uno de ellos, por ejemplo, dispone de un vehículo para moverse en campo, pero muchas veces los técnicos que son contratados para transferir la tecnología, muchas veces su sueldo se difiere mucho tiempo; no les dan para movilizarse, entonces es imposible hacer una buena transferencia de tecnología así”, dijo Solís, quien recibió el premio Cargill-Cymmit 2018 en el área de investigación.

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