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El estricto control de sus planes de manejo silvícola garantiza la reforestación y conservación de la selva. (Manuel Salazar/SIPSE).

Población Noh Bec, ejemplo de explotación sustentable de la selva

MANUEL SALAZAR. SIPSE / NOVEDADES QUINTANA ROO.

El ejido acordó un plan para garantizar la reforestación y a su vez conservación de especies forestales.

CHETUMAL, Quintana Roo. La explotación forestal representa una de las mejores alternativas para ofrecer empleo e ingresos a las familias de los ejidos que mantienen un estricto control de sus planes de manejo silvícola, ofreciendo la posibilidad de mantener ese estatus por muchos años si se trabaja con una visión conservacionista, afirmó Wenceslao Cruz González, alcalde de la población de Noh Becal confirmar que ese lugar sigue siendo ejemplo sobre la sustentabilidad en la explotación de la selva.

Explicó que la población, con más de mil habitantes, ha obtenido el sustento y la fuente de ingresos económicos de la selva desde hace más de 25 años, en que determinaron trabajar mediante un esquema en el que se privilegia la conservación del entorno y la reforestación de especies maderables como el principal motor que mueve la economía en el poblado ubicado a cincuenta kilómetros de la cabecera municipal carrilloportense.

Cruz González destacó que mediante un programa de trabajo bien definido, los 220 ejidatarios de la comunidad acordaron desde el inicio de su integración como ejido dividir cuando menos el 60% de sus terrenos maderables en cuadrículas, “Cada año se explota una cuadrícula y las demás no se tocan para nada, el macizo forestal de Noh Bec está compuesto por veinte cuadrículas lo que implica a la vuelta de veinte años se volverá a explotar forestalmente el área que este año se trabaje, pero además se reforesta puntualmente para evitar que se agote la riqueza de maderas finas con que contamos”, dijo.

Detalló que el 40% de la superficie del ejido está conformado como reserva, es decir esa zona ni se explota ni se autoriza bajo ningún concepto para la extracción de madera, incluso ni para la caza de especies silvestres, representando uno de los mayores activos del ejido en la actualidad.

Sostuvo que los ejidatarios mantienen tratos comerciales con empresas que adquieren grandes volúmenes de madera aserrada en tabla generando anualmente una derrama que apoya la economía de las familias y con la retacería que se obtiene en la industrialización de las especies forestales se apoya a los miembros de la comunidad para reforzar, edificar o diseñar sus propias casas de madera.

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