viernes , 22 noviembre 2019
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Productores de Oaxaca subsisten gracias a la apicultura itinerante

DIANA MANZO, CORRESPONSAL. LA JORNADA.

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▲ Apicultores de El Espinal, Oaxaca, trasladan entre febrero y mayo más de 30 colmenas en cajas de madera a Mixtequita, en el norte del Istmo de Tehuantepec, para que los insectos dispongan de la flora adecuada para reproducirse y producir miel. Foto Diana Manzo.

El Espinal, Oax., Raúl Nivón Fuentes y Fernando Bernal Toledo, apicultores de la unidad de producción El Espinal, aplican la técnica de apicultura itinerante: llevan sus colmenas a diferentes puntos del Istmo de Tehuantepec e incluso a Chiapas para aumentar las posibilidades de reproducción de las abejas y ayudarlas a resistir el cambio climático.

Raúl y Fernando, originarios del municipio de El Espinal, se especializaron en apicultura al trabajar de maestros de secundarias técnicas hace 40 años y han heredado la actividad a sus hijos y familiares cercanos.

No obstante, la deforestación, el uso de pesticidas y fungicidas, así como la proliferación de la caña de azúcar y otros cultivos en el Istmo contaminaron los ecosistemas en la región y afectaron la floración. Por ello, desde hace 12 años recurren a la apicultura ambulante.

El proceso comienza en noviembre y concluye a principios de febrero. Raúl y Fernando llevan más de 30 colmenas en cajas de madera a parcelas de Pijijiapan, Chiapas, a 249.8 kilómetros de El Espinal.

De mediados de febrero a finales de mayo –la época de mayor floración– ubican las colmenas en la zona norte del Istmo de Tehuantepec, en ranchos y espacios naturales de La Mixtequita y Palomares.

En la época de cero producción –de junio a octubre, cuando no hay floración ni cosecha de miel– las colmenas retornan a El Espinal, después de recorrer más de 600 kilómetros. Los apicultores dan mantenimiento a sus colmenas, mientras las abejas se alimentan de agua y azúcar.

Nivón Fuentes y Bernal Toledo aseguran que su actividad nunca ha sido reconocida por las autoridades, a pesar de que hay más de 43 mil apicultores registrados ante la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural.

De las autoridades nunca hemos recibido un centavo. Hacemos apicultura por amor a las abejas, porque sabemos que a ellas debemos la existencia de la humanidad. Pero el gobierno no lo reconoce; para ellos no existimos.

La unidad de El Espinal produce anualmente mil 200 kilogramos de miel que vende a granel a una distribuidora en Chiapas, que la adquiere a 24 pesos el kilogramo, pero este año el precio cayó 50 por ciento por la importación de sucedáneo de miel procedente de China, una mezcla de fructosa y arroz.

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