Estalló otra bomba en la industria alimentaria.

El gobierno mexicano decidió prohibir, por incumplimiento de normas, la venta de quesos y otros lácteos, en tiendas de autoservicios. La prohibición afecta a más de 20 quesos de 19 marcas reconocidas y dos yogures.

Las autoridades aseguran que esos productos se estaban vendiendo con información que puede inducir al engaño.

Venían utilizando la leyenda “100% leche” sin serlo, adicionando grasa vegetal en lugar del lácteo o dando un menor gramaje al declarado como contenido neto.

O sea que se trata desde el punto de vista de la Secretaría de Economía, encabezada por Graciela Márquez y de la Profeco, de Ricardo Sheffield, de un doble engaño. Las empresas acusadas  venden productos que no son lo que anuncian y no contienen la cantidad que dicen. La  noche  del  pasado  martes,  la  información  se  hizo  pública  vía  un comunicado oficial.

Al  día  siguiente  se  registró  la  posición  de  la  mayoría  de  las  partes involucradas.

El Grupo Lala señaló que su queso manchego deslactosado rebanado de 400 gramos es “100% de leche”.

Por  su  parte,  Mondelēz  México,  calificó de “infundada” la decisión y aclaró que no afecta a ninguna de las presentaciones de Queso Crema Philadelphia. El titular de la Profeco señaló que la determinación “es histórica”. Declaró que a la mayoría de los involucrados se les había advertido desde hace tiempo.

Por su parte, la Cámara Nacional de la Industria de la Leche (Canilec), que representa a 120 empresas del sector, aseguró que “está comprometida con el fomento al desarrollo de toda la cadena de la industria láctea, así como con el cumplimiento irrestricto de todas las regulaciones emitidas por las autoridades competentes”.

Y   en   el   extremo   contrario,  el  Frente  Nacional  de  Productores  y Consumidores de Leche celebró que después de 25 años de denunciar el fraude  con  los  quesos  y  yogures  las  autoridades  sancionen  estas prácticas.

El hecho es que de un día para otro, quedó prohibida la venta de los productos mencionados en las tiendas de autoservicio.

En misceláneas o changarros no queda claro lo que ocurrirá porque hasta Profeco admitió que sería muy difícil vigilar el cumplimiento de la prohibición en ese segmento comercial.

La decisión parte de que la Secretaría de Economía y la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco), comprobaron que diversos productos denominados como “queso y yogurt natural” no cumplen con lo establecido en las Normas Oficiales Mexicanas.

La  medida  afecta a las  gigantes Danone y Mondelez, entre  otras compañías.

Sin duda es parte de la guerra en contra de la comida chatarra que ha emprendido el gobierno de Andrés Manuel López Obrador.

Este gobierno ha declarado la guerra a los alimentos procesados para frenar los altos índices de obesidad del país.

El Congreso, en el que es mayoría el partido en el poder, aprobó recientemente una nueva ley de etiquetado que señala los productos con altos niveles de azúcar, sodio y grasas.

El embate, en contra de los productos engañosos del sector alimentario, no parece una acción aislada.

Es más bien, parte de una estrategia con el objetivo claro de abatir las epidemias de obesidad, diabetes e hipertensión.

Y si no, al tiempo.