martes , 12 noviembre 2019
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Programa Donkey Sanctuary-UNAM promueve el bienestar de 260 comunidades en donde se usan équidos para el trabajo

BOLETÍN DE PRENSA. UNAM-DGCS.

Está presente en 13 entidades, siete de las cuales son las primeras en población de équidos.

El Programa ha atendido, desde 1984, a un promedio de 30 mil animales por año en más de 500 comunidades.

Aljibes es la última localidad del municipio de Tecozautla, Hidalgo. Se llega, a partir de la cabecera municipal, después de transitar media hora en auto por un camino empedrado. Hasta aquel paisaje semiárido, de órganos, garambullos y mezquites a mil 860 metros sobre el nivel del mar, arribaron los integrantes del Programa Donkey Sanctuary-UNAM de la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia (FMVZ), con la misión de cumplir lo que establece su lema: promover el bienestar en las comunidades que dependen de équidos (caballos, burros y mulas).

Pero este pequeño pueblo de alrededor de 600 habitantes, sin señal telefónica ni Internet, en donde sólo se ven los cerros interminables del Eje Neovolcánico, no es el único beneficiado. En la actualidad, el programa tiene presencia en 260 comunidades de 13 entidades: Oaxaca, Guerrero, Puebla, Veracruz, Tlaxcala, Querétaro, Guanajuato, San Luis Potosí, Hidalgo, Estado de México, Ciudad de México, Michoacán y Morelos; siete de las cuales son las primeras en población de équidos  trabajando en unidades de producción rural.

Coordinado por Mariano Hernández Gil,  el equipo consta de cuatro médicos veterinarios, una socióloga, una trabajadora social, una etnóloga, una antropóloga social,  un técnico en el desarrollo de arneses e implementos de trabajo, dos especialistas en el cuidado del casco, un experto en comportamiento animal y un “ejército” de estudiantes que realizan sus prácticas profesionales o su servicio social.

En sus distintas fases, el Programa ha atendido, desde 1984, a un promedio de 30 mil animales por año, y en estos 32 años ha asistido a más de 500 comunidades.

La presencia en algunas de estas localidades ha sido permanente por su nivel de marginación, mientras que en aquellas con necesidades menos apremiantes ha sido intermitente; otras tantas, han dejado de visitarse porque el objetivo ya se cumplió.

Cambio de enfoque

Este proyecto de ayuda a los équidos inició en la UNAM  cuando la actual profesora emérita de la FMVZ, Aline Schunemann de Aluja, recibió la invitación de Elisabeth Svendsen, fundadora de The Donkey Sanctuary, en Inglaterra, para trabajar por los burros en México.

A lo largo de estos años sus objetivos han cambiado, incluso su lema: Unidos cuidamos a los équidos de México. “Antes atendíamos al año hasta 35 mil animales lastimados o enfermos y nos íbamos, pero al regresar tiempo después solíamos encontrar algunos pacientes con la misma lesión, no por un tratamiento inefectivo, sino porque la causa del problema persistía”.

Hace un lustro se dio una variación a la misión: ahora, el enfoque es comunitario. Los universitarios estudian las condiciones que ponen en riesgo el bienestar animal, los factores que las perpetúan y los recursos para atenderlas; por supuesto, se consideran las necesidades urgentes en los animales (y no sólo équidos), pero también se implementan acciones que apoyen el desarrollo en cada localidad. Se movió de protección animal a bienestar en sistemas dependientes de équidos.

El objetivo se ha logrado mediante la formación de recursos humanos que mantienen un equilibrio entre la necesidad de los lugares de recibir ayuda, y su propia capacidad de resolver los problemas, indicó el académico.

Si en una comunidad hay un veterinario que no está especializado en équidos, se busca trabajar con él para desarrollar esas habilidades. Si el problema es que los arneses que se usan son inapropiados, se intenta que los propietarios, acostumbrados a hacer sus propios implementos, aprendan a manufacturarlos de manera adecuada.

Si los compran, hay un acercamiento con el vendedor para que mejore sus diseños y materiales, y si no existe quien los haga, se enseña a alguien de la comunidad, “y hasta se genera un empleo”.

Los veterinarios de la UNAM atienden cuestiones médicas como heridas en la piel por monturas inadecuadas, claudicaciones (cojeras), problemas respiratorios, digestivos y dentales. Algunas enfermedades infecciosas como la rabia o el tétanos no son tan comunes.

Lomo paciente

“En lugar de tantas estatuas de generales que no han sabido pelear contra el extranjero, en vez de tanto busto de político que ha comprometido los intereses patrios, debería haber en algunas de nuestras plazas y en el sitio más dulce de nuestros parques, el monumento al primer borrico de los que trajo la conquista. “Ello sería una manera de reivindicar las fuerzas que han levantado al indio, en vez de los que le aconsejan odio y lo explotan (…)

“El burrito africano, el asno español llegaron a estas tierras a ofrecer su lomo paciente para alivio de los tamemes indios”, escribió el educador José Vasconcelos, rector de la UNAM, en “Breve historia de México”.

La afirmación aún se aplica a comunidades rurales en donde es el animal predilecto para el trajinar: jalar el arado, acarrear agua, cargar leña o transportar personas. Por ello, en la sociedad debe ser visto como un animal trabajador, que ayuda a la gente, y no como sinónimo de tonto o incapaz.

Esto ocurre en Aljibes. Ahí, Rigoberto Vargas Hernández, dueño de siete asnos que utiliza para sus labores y una burra para criar, está consciente de que se trata de una especie en “peligro de extinción”, porque en otros lugares ha sido sustituida por máquinas. Pero “aquí dependemos mucho de ellos, especialmente para laborar en la milpa”.

Por su parte, Hilario Gutiérrez Ramírez, quien fue jefe ejidal hace algunos años y promotor de las brigadas  de la UNAM en su comunidad, relató que antes se usaba la yunta de novillos, pero con el paso de los años y la escasez de lluvia “comenzamos a trabajar con los burros, porque se gasta menos para darles de comer”.

Rigo, como le dicen sus vecinos, también reconoció que comprar tractores no está al alcance de la gente en esta pequeña localidad, además de que “se labora mejor con los animales: con los burros una parcela se trabaja al 100 por ciento, no se desperdicia ningún espacio. Hemos visto que la semilla del maíz germina mejor cuando la tierra, con una capa arable muy delgada, se maneja con burros”.

El impacto de estos animales en el ecosistema es también tema de interés para Donkey Sanctuary-UNAM, por lo que se colabora en un proyecto con la Universidad Autónoma de Querétaro y la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp).

Los pobladores reconocieron la labor que realiza la Universidad Nacional. Desde que llegaron “nos han venido a dar un buen servicio”, consideró Hilario, a la vez que Rigo felicitó al programa y especialmente a Omar Prado, quien coordina a los alumnos y pasantes desde el Centro de Enseñanza, Investigación y Extensión en Producción Animal del Altiplano de la FMVZ, en Tequisquiapan, Querétaro.

Xareni Alejandra Moreno es pasante de la carrera. Realizó su servicio social en 2015: revisó animales, checó dientes, recortó cascos y desparasitó. Motivada por el Programa de Servicio Social en Área Rural que la FMVZ ha impulsado, durante tres meses se estableció de forma permanente en Aljibes, en la casa de Hilario; ahí, incluso dio pláticas para los niños de la única primaria de la comunidad acerca del bienestar animal, y para los propietarios, acerca de distintas enfermedades.

En un pueblo cercano, donde se estudia la secundaria y el bachillerato, relató su experiencia como universitaria; nueve de los asistentes se mostraron interesados en estudiar medicina veterinaria.

Caminando o en bicicleta, Xareni hacía rondas por el pueblo para atender a los animales que lo requirieran. “Alguna vez me llamaron a las tres de la mañana para atender un trabajo de parto”. Ahí aprendió que por muy buenas calificaciones que se tengan en la escuela, “sólo egresas con los conocimientos básicos y tienes que informarte más”.

Vivir y trabajar en una comunidad “te forma el carácter y maduras. Te preparas para el mundo. En un lugar donde no tienes los medios suficientes, haces lo mejor que puedes, con lo que tienes y sabes”.

Jaime Enrique Vázquez es pasante de maestría, originario de Miahuatlán de Porfirio Díaz, Oaxaca; a él correspondió, en 2014, hacer la investigación que permitió conocer las características y necesidades del poblado de Aljibes, así como sus sistemas de producción. “Lo primero que queríamos saber es por qué el burro se utiliza tanto, conocer los factores sociales, culturales, financieros y hasta humanos”.

Hoy, ha establecido un proyecto, en colaboración con la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca, para llevar el modelo del Programa Donkey Sanctuary-UNAM a diversas comunidades, entre ellas a Miahuatlán (este mismo año), Huajuapan de León, San Andrés Dinicuiti, San Sebastián Abasolo y Santo Tomás Mazaltepec.

En colaboración con otras universidades, el modelo también se llevará a Guerrero y Veracruz, e incluso podría aplicarse en otras naciones, pues la fundación británica The Donkey Sanctuary tiene proyectos similares en más de 25 países.

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