domingo , 27 septiembre 2020
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No se descarta que en Durango haya cultivos de maíz transgénico

JUAN CARLOS CHÁVEZ. NOTICIAS GRUPO GARZA LIMON…

Monsanto es una proveedora de productos químicos para la agricultura, en su mayoría, herbicidas, venenos y transgénicos, entre éstos y tal vez el más conocido sea el maíz genéticamente modificado MON 810, esta compañía genera polémicas alrededor del mundo debido a múltiples denuncias sobre perjuicios a la salud, impactos ambientales negativos y el desconocimiento de los efectos que podría producir la alteración genética de los alimentos. ¿Pero, cuál es la participación de esta polémica compañía en el estado? hasta el momento, nada o casi nada se sabe a este respecto, aunque la posibilidad de que haya cultivos de productos transgénicos, según las autoridades de la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa), no se puede descartar.

Desde su propia perspectiva, Monsanto es una empresa totalmente dedicada a la agricultura, la cual desarrolla tecnologías que ayudan a mejorar la manera en la que se cultivan los alimentos, esto es producir comida sana y abundante utilizando menos agua, energía y plaguicidas, haciendo hincapié en el tema del desarrollo de tecnologías para incrementar la productividad y disminuir los costos, en contraparte, las denuncias en contra de esta trasnacional se siguen dando por todo el mundo bajo el argumento de que los productos transgénicos liberan al suelo, aire y agua trozos de genes sintéticos que están causando problemas de resistencia a los antibióticos y otras enfermedades en los seres humanos, destacándose las hepáticas e incluso el cáncer.

Asociaciones como Greenpeace señalan que Monsanto hace lo que sea con el fin de obtener ganancias, viola las leyes, soborna funcionarios, contamina el ambiente, afecta la salud de las personas y a lo largo de su existencia, la empresa acumula un “sucio” expediente de irregularidades y sanciones, entre su negro historial se puede contar la producción y comercialización del agente naranja, químico utilizado en la guerra de Vietnam que ocasionó la muerte y el desarrollo de cáncer entre miles de civiles inocentes, así mismo lo hizo con los químicos DDT y PCB, insecticidas que al igual que el agente naranja están prohibidos en todo el mundo, se sabe también que el gobierno de Indonesia multó a la empresa con un millón y medio de dólares por tratar de sobornar a las autoridades e introducir algodón transgénico, de igual manera Francia lo hizo por manejar publicidad engañosa en la utilización de un peligroso herbicida y en el 2010 tuvo que pagar dos millones y medio de dólares por más de mil 700 violaciones a las normas de la bioseguridad en los Estados Unidos, de ahí que no sea nada raro que se haya organizado un frente común de los países de américa latina para impedir que esta empresa avance en sus peligrosas pretensiones tecnológicas.

Según el ingeniero,Hugo Enrique Reyes Soto, coordinador del departamento de Inocuidad Agroalimentaria de la Sagarpa, fue a partir del año de 1988 cuando se empezaron a hacer las primeras pruebas con productos transgénicos, esto en el estado de Sinaloa con el tomate, posteriormente siguieron los experimentos de  ingeniería genética para evitar primordialmente la proliferación de plagas, tal fue el caso del algodón, así se sabe que en el estado de Durango no se tienen establecidos cultivos de maíz, aunque  no descartó que, a pesar de los estrictos controles de la Sagarpa, algún productor pueda estar utilizando semilla genéticamente modificada, acción con la que se pone en riesgo la salud de los habitantes, ya que los desechos generan la alteración  de los ecosistemas, un campesino puede sin ningún problema adquirirlos con los distribuidores de este tipo de productos, aunque de detectarse tendría que ser sancionado conforme a la legislación de los organismos biogenéticamente modificados a cargo de Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (Senasica).

Por su parte el biólogo Pablo Israel Vázquez, coordinador de Sanidad Vegetal en la Sagarpa informó que  hasta esta dependencia se han acercado varios productores interesados en sembrar semilla de maíz transgénico, pero debido a su alto costo y a la necesidad de grandes extensiones de terreno han desistido de esta idea, dijo que los trámites que tienen que hacer en Senasica están fuera de sus posibilidades económicas, de ahí que esto no haya trascendido, de igual forma las empresas distribuidoras de este tipo de productos exigen una gran cantidad de hectáreas  para que los cultivos sean costeables, dificultad que se suma a lo anterior y que son la causa principal de que en Durango Monsanto no se haya podido establecer.

Ante esto, la pregunta obligada fue: ¿Si alguien llega y cumple con los requisitos y las normas que se piden para la siembra de maíz transgénico lo puede hacer? a lo que el biólogo respondió afirmativamente, con la salvedad del tiempo que se llevan los trámites y el costo de los mismos, aseguro que las comercializadoras de los productos del campo no ofrecen semilla Transgénica, exclusivamente Monsanto y Bayer lo hacen, por último, las autoridades de la Sagarpa informaron que en la Comarca Lagunera sí se siembra algodón transgénico, y hasta donde se sabe han cubierto con todos los requisitos que se le exigen, con la advertencia de que si se trabaja al margen de la ley, se tendría la intervención del departamento jurídico del Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria.

El desconocimiento de este tema es la constante, incluso de aquellos que han estado relacionados por años con los asuntos del campo, como el hoy procurador Agrario, Pedro Silerio García, quien dijo no contar con datos de que en Durango existan cultivos de productos transgénico, sin embargo se presume que de Chihuahua a Durango se ha traído algo de material de este tipo, buscando que con estas modificaciones genéticas se tenga una mayor productividad, toxinas que inhiban las plagas, maleza y la conocida mala hierba, esto a pesar de la polémica que se generan por los daños que pueden ocasionar a la salud de las personas y al medio ambiente.

Lo único cierto es que todos coinciden en que los productos transgénicos pueden ser nocivos para la salud, a lo cual que hay que agregar la parte del uso de la tierra, lo que según el procurador Agrario, propicia el acaparamiento de los terrenos, ya que estos materiales requieren de amplios espacios debido a su naturaleza tecnológica y a su costo, disminuye el minifundismo propiciado por estas grandes trasnacionales, con lo que además de todo provoca un grave problema social.

Según el dirigente de la Organización de Defensa Campesina (ODC) Plan de Ayala, Gustavo Pedro Cortés reconoció carecer de datos precisos para decir en dónde se siembran transgénicos, aunque lo que sí sabe es que “hay una estrategia  del Gobierno Federal para promover a través de los programas de la Sagarpa la siembra de este tipo de productos con el argumento de su resistencia a la variación del clima, todo como parte de la famosa reforma profunda del campo”, desafortunadamente no se habla de los efectos negativos de la producción de semilla transgénica, “se tienen que decir las enfermedades que ocasiona al ser humano, además de los insumos especiales como insecticidas y fertilizantes, lógicamente de la misma empresa, los productores tienen poca información y si la semilla prolifera será porque el propio Gobierno la promueve”.

Por último, el secretario de Asuntos Agrarios del Partido de la Revolución Democrática (PRD), Juan Carlos Deras Cabral, recordó el intento de un exdirigente nacional cenecista de implementar este tipo de productos en el país, fue el hoy titular de la Procuraduría Agraria (PA) a nivel nacional, Cruz López Aguilar, quien por un tiempo promocionó las semillas transgénicas con una gran cantidad de elementos que por poco convencen a las autoridades de este país, afortunadamente se levantaron una gran cantidad de voces en contra y todo quedó en un proyecto del líder cenecista, aunque hay que reconocer que tal vez lo hizo con la intención de favorecer a los campesinos del sector social y que pudieran ser autosuficientes.

Deras Cabral dijo que “estos cultivos con una polinización inducida dejan mucho qué desear, aunado a esto, los costos de producción para los campesinos están muy por encima de su alcance, la semilla es bastante costosa además del tiempo que se tiene que invertir para que los cultivos se acondicionen a cada una de las regiones y para colmo de males hay que recordar el pésimo trabajo que realiza el Comité de Sanidad Vegetal, el cual asegura que apoya, pero su trabajo deja mucho que desear”.

Finalmente, el dirigente campesino pidió que los foros que se han estado realizando en diferentes estados con motivo de la reforma profunda al campo no hayan sido para legalizar algún proyecto de productos transgénicos que ya está en algún escritorio a su manera de ver esto no funcionaría, además de ser inapropiada para este país, pese a la resistencia que ofrecen a la sequía y a las plagas.

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