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La minería debe contribuir a la mejora de la salud mediante la evaluación y mejora de las aptitudes de la comunidad. Archivo. El Sol de Cuernavaca.

Se deslinda gobierno estatal de operación minera

EDGAR ROSALES. EL SOL DE CUERNAVACA.

Advierte Desarrollo Sustentable que se trata de un tema federal y municipal.

El gobierno del estado de Morelos se deslindó de los permisos de operación y las actividades en torno a la minera Esperanza Silver de México, que iniciaría a finales de este año o principios del 2021 actividades en el pueblo de Tetlama, una de las comunidades con mayor marginación y carencias en el estado. A través de la Secretaría de Desarrollo Sustentable, el Ejecutivo advirtió que se trata de un tema que debe analizarse a fondo, sin embargo “es de tipo federal y municipal. Nosotros estamos atentos a que sea lo mejor ambiental y social para Morelos”, comentó a El Sol de Cuernavaca, Constantino Maldonado Krinis, titular de la dependencia.

La empresa minera inició una campaña de información respecto a los permisos que ha obtenido y los que tramita ya para iniciar operaciones en una comunidad cuyas características demográficas son de alta marginación. De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática, el analfabetismo en la zona supera el 12 por ciento y sólo el 34 por ciento de la población tiene la primaria completa; el 21 por ciento de las viviendas tiene piso de tierra, y en el 2.4 por ciento de las mismas no hay agua entubada. Son casi dos mil habitantes que vivían de un basurero que cerró en 2006 y con ello las fuentes de empleo son escasas, y la marginación se profundizó. La veta que pretende explotar Esperanza Silver de México es la única alternativa de inversión que se registra en la zona y, con muchos obstáculos, ha obtenido los permisos suficientes para continuar sus trabajos de exploración.

El proyecto se propone como un “Nuevo Modelo de Minería Social y Ambientalmente Responsable… modelo único en el sector minero al promover el desarrollo comunitario sustentable. En cuyo modelo empresarial, el respeto a los derechos humanos, los temas sociales y de protección ambiental, asumen un papel preponderante”, señala la presentación del nuevo proyecto minero, que es diferente en alcances e involucramiento social al que se había presentado anteriormente, de acuerdo con la empresa que afirma “el Proyecto Esperanza cuenta con planes de: Gestión Social, Gestión Ambiental, Gestión Cultural y Gestión Económica”, que se ajustan a la agenda 2030 de la Organización de las Naciones Unidas.

De hecho, la Organización de las Naciones Unidas, junto al foro económico mundial, el Centro Columbia para el Desarrollo Sustentable, y otras organizaciones de especialistas, emitieron una serie de criterios en la materia que se establecen en un libro blanco “Cartografía de la minería en relación con los Objetivos de Desarrollo Sostenible”, en que se establecen 17 esferas temáticas “en que la minería puede tener repercusiones (positivas o negativas) para cada uno de los 17 ODS (objetivos de desarrollo sostenible)”.

El documento establece que para erradicar la pobreza, la minería puede pagar impuestos y regalías, desarrollo de la proveeduría local, refuerzo de cadenas de valor locales, promoción del empleo inclusivo, preservación del acceso a la tierra mediante la recuperación total de las comunidades reasentadas. En materia de combate al hambre se dicta el estudio de sinergias con la agricultura y garantizar la inexistencia de contaminación en tierras agrícolas. Para la salud y el bienestar las mineras deben promover la salud y seguridad en el trabajo, incentivar servicios de atención preventiva, reducir el polvo de sílice, promover campañas de educación, prevención y orientación sobre enfermedades, hacer conciencia sobre la importancia de la salud mental.

También, establece el libro, la minería debe contribuir a la mejora de la salud mediante la evaluación y mejora de las aptitudes de la comunidad, la formación y educación de la fuerza de trabajo. En materia de igualdad de género, debe haber oportunidades de empleo iguales para las mujeres, y aplicarse la perspectiva de género en todas las actividades y durante todo el ciclo de vida del proyecto.

De igual forma, se demanda la conservación y reciclado del agua, controlar la calidad del agua, y la gestión de los recursos hidráulicos; mejorar la eficiencia energética e incorporar energías renovables; informar a la ciudadanía sobre las oportunidades y limitaciones de las actividades mineras y el impulso del crecimiento económico a través de mecanismos de adquisición local; el desarrollo de infraestructura para uso común, la anticipación de riesgos relacionados con la desigualdad y la promoción de la inclusividad; la explotación de desechos mineros no tradicionales; la planificación minuciosa del uso de la tierra; reducir al mínimo los recursos utilizados y los residuos, la incorporación de la perspectiva del ciclo de vida de los productos y la actividad; la reducción de las emisiones, junto con otras consideraciones en materia ecológica, de justicia y derechos humanos, y de movilización de recursos financieros y tecnológicos.

Debe minera actualizar estudios: INAH

Por su parte, el Instituto Nacional de Antropología e Historia reconoció que en el 2011 se llevaron a cabo dictámenes de prospección arqueológica en el área (donde se ubicaría la mina de Tetlama concesionada a Esperanza Silver de México), mismos que según la autoridad tendrían que ser actualizados para cualquier propósito, “sin que hasta ahora se nos haya solicitado nada al respecto”.

En una carta dirigida a El Sol de Cuernavaca y El Sol de Cuautla, el director de medios de comunicación del INAH, Ulises Leyva Rendón, afirma que el instituto:

“No ha tenido pláticas, acercamientos ni acuerdos con la empresa minera Esperanza Silver de México, en torno a temas relacionados con la exploración y explotación minera en los alrededores de la zona arqueológica de Xochicalco”, y si bien reconoce que en el 2011 realizaron los estudios correspondientes, “2013, el INAH presentó a la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT) diversas objeciones a la actividad minera en las áreas adyacentes a la Zona de Monumentos Arqueológicos de Xochicalco, considerada Patrimonio de la Humanidad, las cuales derivaron en la cancelación de dicho proyecto”.

En una charla previa a la recepción del documento, Leyva Rendón reconoció que el INAH no es autoridad competente para pronunciarse por la operación de la mina, pero acota en la carta:

“El compromiso invariable del INAH es velar por el cuidado, la conservación, la protección legal, el estudio y la difusión del patrimonio cultural que está a nuestro cargo, y muy en particular, del patrimonio arqueológico de la nación. Eso haremos siempre, actuando con la verdad y con las herramientas que nos otorga la Ley en la materia”.

Por su parte, el vocero de la compañía minera, Ricardo Sierra Oteiza, advirtió que la empresa que “tiene base en Sonora y tributa en México”, no pretende evadir la ley y por el contrario, se busca hacer un proyecto minero social y ambientalmente responsable que tratará de impulsar proyectos productivos en la zona, restaurar la zona que fue un basurero hasta 2006 en Tetlama, y ayudar a la restauración y conservación de Xochicalco.

Recordó que “a partir de la firma de convenios de colaboración con el Instituto Nacional de Antropología e Historia, se llevaron a cabo dos campañas de investigación arqueológica en los terrenos donde se pretende desarrollar el proyecto “Esperanza”. Como resultado de las campañas de investigación arqueológica antes referidas, la Dirección de Rescate Arqueológico del INAH expidió, con fecha 7 de Noviembre de 2011, un oficio a través del cual establece áreas donde puede realizarse la explotación minera, áreas de restricción con eventual modificación y tres zonas de restricción total para las actividades mineras y establece una serie de recomendaciones generales y requisitos que deberán cumplirse para la realización de dichas actividades”.

Y añadió:

“Para dar cumplimiento a una de las recomendaciones generales más significativas establecidas en el Oficio antes referenciado, ESM firmó un convenio de colaboración con el Instituto de Ingeniería de la Universidad Nacional Autónoma de México con el fin de realizar el estudio denominado “Estimación de los niveles de vibración por voladuras de la eventual explotación minera en el estado de Morelos por la empresa Esperanza Silver de México”.

En este documento, se establecen de acuerdo a normatividad internacional, los límites máximos permisibles de vibraciones generadas por la extracción de mineral con el fin de no generar afectaciones estructurales tanto a basamentos arqueológicos como a estructuras habitacionales de las comunidades cercanas a la zona donde se pretende desarrollar el proyecto.

“Es importante mencionar que se contará con un programa de monitoreo sísmico permanente en el sitio del proyecto y en zonas aledañas, así como estrictos protocolos de operación que garantizarán la seguridad y la adecuada realización de las actividades de extracción del mineral”.

Sierra Oteiza afirmó que con el proyecto “no habrá afectaciones” y que se respetarán las zonas de salvaguarda adicionales solicitadas por el Instituto Nacional de Antropología e Historia. También recordó que aunque la Secretaría de Energía había concesionado parte de la zona correspondiente a Xochicalco, la propia empresa pidió a la dependencia segregar el polígono de la zona arqueológica para evitar cualquier sospecha de afectaciones. Incluso el cerro del Jumil será cuidado en extremo con la operación del proyecto minero, advirtió.

Se trata, afirmó el vocero, de un proyecto minero social y ambientalmente responsable que está sujeto al escrutinio público, y anticipó que no se ha definido aún la forma de explotar la veta de oro y plata porque “estamos en los estudios de prefactibilidad del proyecto”.

Anticipó que parte del proyecto minero es también de restauración de un entorno donde todos los ríos están contaminados (porque en Morelos sólo se trata el 25% de las aguas); y se busca adicionalmente la generación de proyectos productivos en la zona, la restauración de la zona que ocupó el basurero de Tetlama, y por supuesto, la conservación del patrimonio arqueológico de la región.

Expuso que durante los últimos cinco años se ha trabajado de cerca con la comunidad de Tetlama a la que se han otorgado becas para estudios de nivel medio superior y superior, apoyos en materia de salud visual, un programa de huertos de traspatio y el mantenimiento del pozo de agua del poblado. La idea de la empresa es crecer junto con la comunidad, afirmó Sierra Oteiza que anticipó que se busca la certidumbre jurídica y el consenso social para la operación minera incluso más allá de las inversiones; porque si no se tienen estaríamos arriesgando todo.

Finalmente aseguró que el proyecto dejará las inversiones en el estado, para lo que se entregará un geoparque, además de que se incentivarán los proyectos productivos en la región.

 

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