jueves , 21 noviembre 2019
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Se impone Salud: habrá etiquetado antiobesidad

ARTURO RAMOS ORTIZ. CRÓNICA.

El Conasa, Cofepris e INS modificarán la norma mexicana en la materia para alimentos y bebidas. El Legislativo tendría que pronunciarse e imponerse a los intereses de poderosos grupos industriales.

 

 

La próxima reunión del Consejo Nacional de Salud será en diciembre, tiempo en el que ya podría estar aplicado el nuevo etiquetado.

Ayer, la instancia de coordinación entre órdenes de gobierno, el Consejo Nacional de Salud (Conasa), ratificó su apoyo a un nuevo etiquetado a alimentos y bebidas industrializadas que, con claridad, exponga al comprador el riesgo de consumirlos, por sus altos contenidos de azúcares. Al cierre de la Tercera Reunión Ordinaria del Conasa, Jorge Alcocer, anunció  este acuerdo que se suma a las posiciones de la Comisión Federal contra Riesgos Sanitarios y  a la del Instituto Nacional de la Salud.

La razón para este consenso parece obvia (incluso lo extraño es que no se haya llegado a él antes): el 46 por ciento de las muertes en el país se deben directamente a la obesidad o bien se aceleraron en función de ella.

Y del porqué los actuales etiquetados son poco menos que una broma, baste un dato: cuando se anuncia al consumidor el contenido de azúcares (porcentaje de la porción máxima diaria recomendada) se hace a partir del consumo de un adulto, no de los niños, que suelen ser los principales clientes de productos chatarra.

Peor aún, cualquiera supondría que si una etiqueta habla de que un producto contiene 25% de azúcares, entonces le queda 75% para los consumos del resto del día… pero no es así, lo máximo recomendado al día es 18%.

La organización civil el Poder del Consumidor, una de las que más ha peleado respecto a las etiquetas de estos productos, hizo público un documento de la Organización Panamericana de la Salud que aseveró, desde 2014, que la terminología utilizada en el etiquetado mexicano tiene el riesgo  de informar mal al consumidor y hacerle pensar que consumir hasta 90 gramos de azúcar al día no es perjudicial para la salud. Esto resultaría incompatible con la estrategia contra el sobrepeso, obesidad y diabetes emprendida por el gobierno.

El consenso de instancias normativas públicas sobre las etiquetas abre paso directo a la modificación de las normas mexicanas, lo que equivale a que las etiquetas deberán traer una leyenda sobre el “exceso” de azúcares o grasas que contiene un producto o bien semaforizarlo en rojo, alertar al consumidor sobre el inconveniente que representa.

En la Tercera Reunión del Consejo Nacional de Salud se llegó a 12 acuerdos entre los que destacan la emisión de un pronunciamiento por la Conasa a favor de la aprobación del nuevo etiquetado frontal, para promover elecciones saludables de alimentos, claro y preciso, y el desarrollo de una campaña intersectorial, con contenidos de alto impacto, para combatir el sobrepeso, la obesidad y la diabetes.

La instancia que queda a deber es, como en muchos otros casos, el Legislativo, que tiene en sus manos la posibilidad de intervenir en el tema a través de la Ley general de salud, lo que elevaría la rigidez de la norma. No obstante y a pesar de llamados venidos desde la sociedad civil y desde el subsecretario Hugo López-Ga­tell, el Legislativo ha proferido no enfrentarse a los intereses de la poderosa industria de procesamiento industrial de alimento en la próxima Reunión Ordinaria del Conasa que se llevará a cabo en Chiapas, en diciembre; para entonces, se supondría, ya debería haberse concretado el nuevo etiquetado.

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