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Se inconforman pescadores por proyecto de una nueva área natural protegida

 ELÍAS MEDINA. EL SUDCALIFORNIANO.
puerto-san-carlos-pescadores-e1427763540945La Paz, Baja California Sur.- Pescadores ribereños de San Carlos y López Mateos, encabezados por el dirigente cooperativista Luis Camacho, manifestaron su profundo malestar con el gobierno federal por el reciente anuncio hecho por el director general de Ordenamiento Pesquero y Acuícola de la CONAPESCA, Víctor Arriaga Haro, de decretar área natural protegida o zonas de refugio pesquero el litoral que va del faro de Cabo San Lázaro hasta Punta Abreojos, medida que dejaría a centenares de pescadores sin trabajar y a miles de familias que dependen directa o indirectamente del mar, sin el sustento y sin su forma de vida.

Y todo, para dar gusto a los grupos que dicen ser ambientalistas que con intereses de otro tipo, argumentan que la mortandad de tortuga que se registra desde hace años en el golfo de Ulloa es provocada por las artes de pesca que usan los pescadores de la región, según expresó Luis Camacho.

Estamos jodidos -dijo- el gobierno ya nos responsabilizó de ser los causantes de la muerte de tortugas a pesar de que los estudios que se han realizado hasta ahora demuestran que esto es falso, al tiempo recordó que como parte de estos trabajos se hicieron 706 viajes en 4 meses, divisando mil 200 caguamas de la cuales solo hubo interacción con 7, mismas que resultaron anzueleadas o enredadas con algún cabo, pero liberadas y vivas, y solo se encontró muerta una, con lo cual quedó demostrado fehacientemente que la mortandad no es a causa de la interacción con los pescadores, afirmó.

Víctor Arriaga vino a decirnos que era una decisión tomada del gobierno federal, que no nos estaban pidiendo opinión, escojan, o zonas de refugio pesquero o área natural protegida, les dijo, en una reunión a la que asistió también el secretario de Pesca del gobierno del estado, Fernando García Romero, pero apenas se presentó a los funcionarios, abandonó la sala y se retiró, nos dejó solos, dijo Luis Camacho.

Estamos jodidos, insistió, desde hace 13 años se le dio aviso a la autoridad de la presencia de grupos ambientalistas que se estaban metiendo a las comunidades pero el gobierno hizo caso omiso.

Nos tiraron a perro, dijo, nunca nos hicieron caso, a pesar de que en múltiples ocasiones se seguían metiendo y formando grupos de choque en el mismo pueblo. Es el colmo, esos mis-mos grupos les daban a los pescadores chinchorros y lenguaderos, regalados para que los apoyaran, y son las mismas artes de pesca que ahora dicen causan la mortandad de las tortugas; estamos jodidos, reiteró, porque la autoridad federal dice que nuestro país le tiene que dar una respuesta a Estados Unidos.

Creo que detrás de todo esto, está el interés de Estados Unidos de frenar la exportación de productos pesqueros procedentes de México; son intereses económicos, no ecológicos, y por eso quieren decretar nuestra zona de trabajo en área natural protegida o en refugios pesqueros, y nosotros que somos los afectados ni nos habíamos enterado, eso se negoció arriba, imagínate, dijo.

No sé qué vamos a hacer, dicen que van a ofrecer alternativas y que se va a poder pescar con permisos, pero va a haber muchas restricciones, incluso ya avisaron que algunas mallas para la pesca de tiburón ya no las quieren.

Con esta, son al menos dos las iniciativas del gobierno federal para decretar más áreas naturales protegidas en Baja California Sur, en ambos casos con amplia participación de grupos y despachos ambientalistas locales, del Distrito Federal e incluso de Estados Unidos, con millonarios patrocinios de acaudalados empresarios mexicanos y extranjeros; la primera intención fue la de decretar 1 millón 600 mil hectáreas casi todas propiedad de 20 ejidos como reserva de la Biosfera, aunque el estudio previo justificativo que dio lugar a la publicación en el Diario Oficial de la Federación resultó apócrifo debido a la falsedad de información contenida en dicho estudio, además del amplio rechazo de las comunidades ejidales que para defenderse de esta acción, signaron el llamado Pacto de Cadejé, aglutinando la solidaridad de más de 50 ejidos de todo el estado.

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